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Tratamiento farmacológico del Alzheimer

Tratamiento farmacológico del Alzheimer

Para el tratamiento del Alzheimer se utilizan medicamentos que retrasan la evolución de los síntomas de la enfermedad, pero que no actúan sobre las lesiones cerebrales que siguen su evolución, y tampoco alargan la vida de los enfermos.

Pese al tratamiento farmacológico del Alzheimer, su acción ofrece al enfermo y a la familia la posibilidad de frenar la progresión de las facultades intelectuales y de los síntomas. Son medicamentos tradicionalmente utilizados los inhibidores de la colinesterasa y la memantina.

Los primeros (Aricept, Exelon, Prometax, Reminyl) aumentan la concentración de acetilcolina , un transmisor químico utilizado por las células nerviosas, en el cerebro. Gracias a ello, se facilita la comunicación entre las neuronas. Ello, como es normal, impide un deterioro rápido de la memoria y de la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria. El Ministerio de Sanidad ha limitado el uso para los enfermos en niveles iniciales y medios de la enfermedad, aunque Aricept (donezepil)se utiliza también en fases de moderadas a severas.

La memantina (Ebixa) actúa sobre otro neurotransmisor: el glutamato. Y aunque sus efectos son similares a los inhibidores de acetilcolina, parece tener beneficios terapéuticos sobre las funciones intelectuales y el comportamiento porque actúa sobre la muerte neuronal. Además el fármaco se tolera bien. Se está estudiando su posible utilidad en casos menos avanzados.

Además de la medicación para frenar el progreso de la enfermedad, a veces el paciente precisa de otros fármacos para controlar los trastornos psicológicos y del comportamiento. Sin embargo, no es lo ideal porque muchos de ellos tienden den a reducir la vida del enfermo. No obstante, en momentos críticos se recurre a la prescripción de ansiolíticos (benzodiacepinas) para combatir la ansiedad y de angustia o antidepresivos para combatir la depresión que aparece en las fases iniciales de la enfermedad. También pueden controlarse otros síntomas como el insomnio, la agitación o las alucinaciones, para lo que se usan neurolépticos o benzodiacepinas. La ansiedad puede requerir el uso de ansiolíticos, siendo preferibles los de acción corta.

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