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Consecuencias psicológicas de la crisis en los mayores de 50

Consecuencias psicológicas de la crisis en los mayores de 50

Concepción de Águeda Serrano, psicóloga de la organización Psicólogos Sin Fronteras de Madrid, analiza las consecuencias psicológicas de la crisis actual que vivimos que pueden manifestarse en los mayores de 50 años.

La crisis económica que sufre actualmente nuestro país ha provocado un aumento de situaciones personales, familiares y sociales difíciles, situaciones difíciles y complicadas, que cuando se prolongan en el tiempo llegan a afectar de manera significativa a todas las personas que la padecen, afectando a la salud mental y cebándose principalmente en las personas mayores de 50 años.

Familia, paro y responsabilidad
Los mayores de 50 son en muchos casos los cabezas de familia, han trabajado durante décadas y se han responsabilizado de ser el sustento familiar, sustento que actualmente recae en otro miembro de la unidad familiar y que acaba metiendo al parado mayor en una espiral con sentimientos contradictorios difíciles de manejar, sentimientos como ira, frustración e impotencia son frecuentes en su interior.

Empleo y dignificación
Tener un empleo dignifica a la persona además de proporcionar ingresos económicos. Al trabajar se contrae un nuevo status, una nueva identidad social, además se facilita la integración y los contactos sociales, por lo tanto son factores que ayudan a mantener una adecuada salud mental.

El paro y su repercusión sobre la salud psicológica
Las consecuencias psicológicas que sufren gran parte de las personas que se encuentran en situación de desempleo suelen tener aspectos comunes:
>> Los primeros seis meses de desempleo suele tener en común la aparición de episodios de irritabilidad, insomnio, ánimo cambiante, angustia por el futuro. En esta etapa aún la persona niega su condición de desempleado, esto le lleva a realizar declaraciones en las que intenta hacer ver a los demás su capacidad para hacer frente y controlar la situación.

> Doce meses siguientes: Agravamiento de los síntomas y aparición de los primeros síntomas de vergüenza, también comienza a aparecer la culpa y se hacen responsables de haber sido ellos los culpables de la pérdida del empleo. Otros síntomas que aparecen en este periodo serían estados depresivos asociados a sentimientos de inferioridad, tristeza, fracaso personal.

>> Más de dos años: Comienza el riesgo de exclusión social, sobre todo cuando no hay apoyo familiar o social cercano, la persona entra en un proceso de indefensión aprendida en el cual llega a generar sentimientos relacionados con la pérdida total de control, se genera la sensación de que haga lo que haga, no va a encontrar trabajo. En su mente se agolpan todos los mitos y estereotipos perjudiciales que están presentes a nivel social, “Cogerán a los más jóvenes”, “Estoy desfasado”, “Voy a una entrevista y en cuanto veo a gene joven sé que el trabajo o será mío”…por lo tanto llega la fase de RESIGNCIÓN, completa a la idea de que no encontrará trabajo asumiendo parte de su identidad a estar desempleado.

El parado y los tiempos
Generalmente “los desempleados” ocupan mal su tiempo, se sienten incompetentes, presentan cada vez más baja satisfacción en su búsqueda de empleo, hacen atribución interna de sus fracasos y externa de sus éxitos, lo que provoca baja iniciativa en la búsqueda futura de empleo y mayor vulnerabilidad a padecer problemas emocionales. El hecho de que estos problema aparezcan en un miembro de la familia hace que se desestabilicen valores que en otro tiempo creíamos tener más claros. Si aparecen en más miembros de la familia, los efectos suelen ser más graves.

Consejos
1. Evitar la resignación. Esta se convierte en el peor enemigo del desempleado, es mil veces más positivo para la salud mental estar indignado que resignado, dado que la indignación lleva a la lucha, a la necesidad de cambiar la situación en la que me encuentro.
2. Confianza en ti mismo: Tener más de 50 tiene sus desventajas, pero también sus efectos positivos, tienes una experiencia laboral mucho más amplia, conoces mejor las intríngulis laborales del sector, puedes proporcionar mayor confianza que una persona joven y más fiabilidad y estabilidad laboral, estas pueden ser la herramientas de venta para conseguir el trabajo que ansiamos.
3. Agenda de contactos: Hacer una lista de amigos, conocidos y familiares que puedan ayudarnos y pedirles la ayuda para superar esta situación.
4. Hablar, expresar emociones; Callar hace que la pena reconcoma por dentro. Por lo tanto estar abiertos a la expresión emocional con amigos, familiares allegados o a través de grupos de autoayuda que ofrecen asociaciones como Psicólogos Sin Fronteras.
5. Evita la culpa y la presión social; Ten en cuenta que no has vivido por encima de tus dificultades, que no eres el responsable de tu pérdida del empleo, que no has estafado a nadie, no eres una carga para el estado…no eres el culpable de la crisis tan brutal que estamos viviendo.

Concepción de Águeda Serrano, Psicólogos Sin Fronteras de Madrid

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