Los poderes de uno mismo: la relajación

Los poderes de uno mismo: la relajación

Los ejecutivos agresivos no son los únicos que se estresan. Las familias soportan el empuje vertiginoso de las prisas, de la carestía de la vida, del «nido» vacío o del nuevamente ocupado porque los hijos se han separado, de la pérdida de la pareja...

CONTENIDO:
¿Cómo relajarnos?
Los estresores externos e internos
Conductas que previenen el estrés

Entre tantos posibles problemas no estamos solos ni sin armas. Existen ayudas de inestimable valor para sobrellevar las cargas con más fuerza y optimismo. ¿Qué diríamos de una medicina que puede tranquilizarnos, ayudarnos a dormir, a tener mayor concentración, a que nos afecten menos las preocupaciones? ¿Dónde está esa panacea que nos proporcione felicidad, paz interior y nos ayude a disfrutar de la vida?

Aunque parezca simple o mentira, parte de esa panacea está en nosotros mismos. Poseemos un cerebro que tiene numerosas funciones y capacidades; además, es una máquina pensante, y el modo que tenemos de pensar puede ser nuestro mejor aliado o el peor enemigo.

Están a nuestra disposición técnicas como la relajación, meditación, visualización, control del pensamiento negativo, etc., que son valiosos instrumentos que nos ayudan a vivir mejor con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Estas técnicas favorecen el control sobre los efectos dañinos del estrés, la ansiedad, las fobias, la depresión y, sobre todo, ayudan a controlar la mente.

Como no se puede huir de las situaciones estresantes es necesario aprender a tratarlas, y una buena fórmula para conseguirlo es aprender a relajarse.
Está demostrado que la relajación, además de otras conductas positivas como escuchar música, pasear por el campo, etc., favorece la producción de endorfinas, nuestra droga natural. Esta sustancia se distribuye por ciertas zonas del sistema nervioso y provoca un efecto euforizante aparte de influir sobre el control del dolor.

La relajación es un amortiguador de las tensiones que percibimos en el cuerpo. Los estresores influyen en el cuerpo, en la mente y en el mundo emocional, y por ello nuestras conductas pueden ser menos eficaces. También nuestros pensamientos influyen en los sentimientos y viceversa; pensamientos y sentimientos afectan a nuestro cuerpo. Mente y cuerpo son una unidad psicofísica inseparable.

Victoria Artiach Elvira. Psicóloga-psicoterapeuta.

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