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Viajar después de la jubilación

Viajar después de la jubilación

Ahora, tienes la enorme suerte de poder marcharte de vacaciones cuando quieras. Esa posibilidad te permite beneficiarte de mejores precios y evitar los inconvenientes de la temporada alta, cuando todo está a tope.

Ya sea a través de un viaje organizado por el Imserso o tu ayuntamiento, ya sea a través de una oferta en tu agencia de viajes o a través de Internet, estás en las mejores condiciones para aprovechar el tiempo para disfrutar con más frecuencia de unas buenas vacaciones.

Viajar, conocer otras ciudades, otros países y otros paisajes es, sin duda, una de las mejores opciones para aprovechar el tiempo libre: aprendes y te diviertes. Pero recuerda que, aunque el viaje te salga más barato porque no eliges la temporada alta o porque estás en condiciones de elegir las ofertas, tienes los mismos derechos que antes.

Derechos del viajero

  • Existe una normativa oficial sobre la clasificación de los establecimientos hoteleros y sobre los derechos y obligaciones en la relación entre empresa y cliente.
  • Se disponen obligaciones para el establecimiento respecto a la publicidad que ofrece al usuario, en la que debe indicarse de forma que no induzca a error el grupo al que pertenece y su categoría.
  • También se establece una reglamentación de las condiciones que deben reunir habitaciones y suites en lo relativo al espacio, los baños, la ventilación y el equipamiento. Y se regulan las condiciones de las dependencias e instalaciones de servicios (cocinas, etc.).
  • La ley impide a los hoteles rechazar una reserva si disponen de plazas para la fecha solicitada. En caso de que se quiera interrumpir una estancia previamente reservada, el hotel puede conservar el depósito que haya exigido para la reserva, incluso si las razones para la interrupción son un acontecimiento familiar importante (accidente, enfermedad…).
  • Un hotel no está obligado a aceptar animales, pero debe indicarlo adecuadamente en guías y en el establecimiento mismo.

Las organizaciones de consumidores recuerdan que la publicidad referente a los viajes tiene carácter contractual. En caso de incumplimiento, los folletos publicitarios son documentos esenciales, junto a las facturas, para poder reclamar. De todos modos, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) quiere señalar algunas cuestiones básicas:

  • Si bien en España son obligatorias las hojas de reclamaciones en cualquier establecimiento (agencias de viaje, hoteles, compañías aéreas...), en otros países esta obligación no existe. En nuestro país, podemos utilizar estas hojas para presentar una reclamación por escrito ante cualquier problema. Si se le niega la hoja de reclamaciones, el usuario puede recabar la presencia de la Policía local para que levante atestado de los hechos.
  • En los viajes al extranjero, es importante recabar información acerca del país de destino: diferencias horarias, hábitos gastronómicos, necesidad de visado o pasaporte, vacunas requeridas (en países exóticos), número de teléfono de la embajada o consulado de España en el lugar de destino, moneda y formas de pago alternativas... Conviene también informarse de las opciones de traslado desde el aeropuerto al hotel (y viceversa) y, si el viaje no incluye ese servicio, si el transporte público es una alternativa adecuada a los taxis.
  • Si, en los hoteles, la categoría no es igual que la ofertada y contratada, podemos solicitar el cambio a otro de iguales características a las contratadas o el reembolso de parte del dinero pagado. La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) recomienda a los consumidores exigir indemnizaciones si la categoría de los hoteles no concuerda con la contratada, tanto por el número de estrellas como por las prestaciones ofertadas en el contrato.
  • Al alquilar un apartamento la reserva debe hacerse siempre con contrato por escrito. Pueden exigir un depósito o fianza, que se devuelve al finalizar el contrato. En todos los casos, existen unos servicios mínimos obligatorios que deben prestar este tipo de alojamientos. Para evitar problemas, se recomienda pedir de antemano una foto del apartamento, así como un número de contacto al que poder acudir en caso de desperfecto u otros problemas.
  • En las casas rurales lo más habitual es pagar por habitación y día de estancia, aunque en algunas ocasiones es obligatorio alquilar casas enteras en las que la estancia mínima es un fin de semana, incluso una semana. Es aconsejable informarse sobre los precios por plaza y comparar con otras ofertas. Conviene solicitar un plano de la situación de la casa o albergue (a veces el acceso resulta complicado), y preguntar por la distancia al pueblo más próximo, servicios médicos disponibles en él, farmacias, tiendas...

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