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La enfermedad de artrosis

La enfermedad de artrosis

La artrosis es una enfermedad degenerativa articular que afecta al cartílago hialino que recubre la superficie ósea de las llamadas articulaciones sinoviales (rodilla, cadera, articulaciones de las manos?).

 

¿Qué es?

La osteoartritis o artrosis es una enfermedad degenerativa articular, caracterizada por la destrucción del cartílago hialino que recubre las superficies óseas. Lejos de ser un proceso estático, la artrosis se produce por un desequilibrio entre los mecanismos de regeneración y degeneración de dicho cartílago. Factores mecánicos y biológicos de diferente tipo, provocan una alteración del metabolismo del condrocito que determina la pérdida progresiva del cartílago hialino asociada a cambios del hueso subyacente (osteofitos y esclerosis subcondral), y de las estructuras periarticulares (derrame sinovial, laxitud ligamentaría y debilidad muscular). Origina dolor, rigidez e incapacidad funcional. Habitualmente se localiza en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la articulación de la raíz del pulgar, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie. Es una enfermedad crónica que se desarrolla a lo largo de muchos años.  

¿A quién afecta?

Es la enfermedad articular más frecuente en la actualidad con una incidencia en aumento, dada su marcada asociación con la edad. Hoy en día en la población general española la prevalencia de artrosis del 10%. La frecuencia con que afecta a las personas aumenta con la edad sobre todo a partir de los 40-50 años. Por debajo de los 55 años, la afectación articular es similar en hombres y mujeres. Por encima de esta edad, la articulación más frecuentemente dañada es la cadera en los hombres y las articulaciones de las manos y las rodillas en las mujeres.

¿Por qué se produce?

No está claro si la artrosis es una única enfermedad o un espectro de patologías con unas manifestaciones clínicas y radiológicas similares. Así podemos clasificar la artrosis en dos grupos: primaria sin una causa definida y secundaria asociada a otras patologías (hemocromatosis, gota, diabetes mellitus, displasias óseas,...). Sea o no conocida la causa última de la enfermedad, sí que podemos hablar de una serie de factores estrechamente ligados a su desarrollo:  
➤ Factores sistémicos (confieren susceptibilidad generalizada)
- Sexo
- Edad
- Herencia
- Osteoporosis (estado hormonal)

➤ Factores locales (propias de cada articulación)
Obesidad
- Inestabilidad articular (laxitud, deformidades)
- Traumatismos repetidos
- Sobrecarga articular (ocupacional...)

¿Cuáles son sus síntomas?

El síntoma fundamental es el dolor, de inicio insidioso, profundo y mal localizado. Este dolor suele aparecer cuando se exige un esfuerzo a la articulación enferma, bien sea de movimiento o de carga y en general empeora a medida que avanza el día. Más adelante, con el progreso de la enfermedad, el dolor puede aparecer con el reposo o el descanso nocturno. En la artrosis de la columna vertebral se produce dolor de cuello o de la región lumbar, dificultad para el movimiento y contractura de los músculos de la región afectada. En determinadas ocasiones, por irritación de los nervios que salen entre las vértebras, el dolor puede transmitirse a las extremidades, especialmente a las inferiores, con crisis de ciática. Otra posibilidad cuando el paciente aqueja dolor en el muslo (por dolor irradiado) es que la artrosis se localice en la cadera. En ocasiones también hay rigidez articular agravada después del reposo, e incapacidad funcional de la articulación afecta. También pueden notarse crujidos con el movimiento de las articulaciones. Algunos enfermos con artrosis pueden notar episodios de hinchazón y derrame en las articulaciones, con acumulación de líquido en las mismas. A la exploración física pueden observarse deformidades articulares, por aumento del componente óseo y capsular, y limitación de la movilidad con dolor a la presión, chasquidos y crepitación de la articulación. El crecimiento de los extremos de los huesos que forman la articulación puede hacer que la articulación se agrande y ensanche. La radiología en las fases iniciales puede ser normal, aunque lo más típico es observar un estrechamiento de espacio articular asociado a esclerosis subcondral, aparición de osteofitos marginales (prominencias óseas), quistes y anormalidades del contorno óseo. No existen alteraciones de laboratorio específicas de la artrosis, ni marcador alguno que permita hacer un diagnóstico o seguimiento de la enfermedad.

¿Cuál es el tratamiento?

No existe, hoy día, un tratamiento curativo para la artrosis. Pero, al igual que sucede con otros padecimientos crónicos, los síntomas que origina la artrosis se pueden aliviar y atenuar. El manejo de la artrosis está centrado en el tratamiento de sus manifestaciones clínicas y, en menor grado en su prevención. El objetivo será aliviar el dolor y el mantenimiento de su capacidad funcional. Las claves del tratamiento son el ejercicio, combatir la obesidad y los analgésicos/antiinflamatorios. Además debe individualizarse para cada paciente. Las terapias actualmente disponibles son: 1.Tratamiento no farmacológico: La fisioterapia juega un papel muy importante para mantener la fuerza muscular y la movilidad articular. El ejercicio aeróbico (natación, paseo) practicado regularmente ayuda al control de la enfermedad y a prevenir la atrofia muscular. Se debe planificar un programa de ejercicios para cada enfermo, complementado en los casos necesarios con electroterapia (onda corta) y termoterapia (calor local). Los aparatos ortopédicos pueden ser útiles en determinados momentos de la evolución de la enfermedad para permitir cierto reposos articular y evitar daños mayores como desviaciones, bloqueos o caídas. Eliminar o atenuar la obesidad resulta particularmente útil y necesario en la artrosis de rodilla, y también puede disminuir el dolor en otras articulaciones de carga, como la cadera y la columna lumbar. 2.Tratamiento farmacológico: Puesto que en la actualidad no existe ningún tratamiento que pueda modificar la evolución de la enfermedad, los medicamentos empleados serán aquellos para controlar el dolor que produce la enfermedad. Hoy en día se recomienda como primera opción, el paracetamol. Los antiinflamatorios no esteroideos son medicamentos que luchan contra el dolor, la inflamación y la rigidez de las articulaciones en la artrosis. En caso de ser necesario el empleo de antiinflamatorios, se tiende a emplear los inhibidores de la COX-2 (celecoxib y rofecoxib). El dolor en articulaciones superficiales con artrosis (manos, rodillas), puede aliviarse con el empleo de analgésicos tópicos. En algunos momentos puede ser necesario ayudar al paracetamol y a los antiinflamatorios no esteroideos con otros analgésicos como el tramadol o la codeína. El sulfato de glucosamina y el condroitín sulfato estimulan la síntesis de matriz extracelular del cartílago y parece que ejercen un control moderado sobre el dolor articular, si bien los estudios realizados no muestran resultados totalmente definitivos. Los corticoides intraarticulares pueden ser eficaces en casos puntuales. 3.Cirugía: Indicada en las fases tardías de la enfermedad cuando existe dolor refractario o importante trastorno funcional. Existen cuatro procedimientos quirúrgicos: la osteotomía (para corregir la distribución de cargas); la artroscopia (con lavado y desbridamiento intraarticular); la artrodesis (o fusión articular, útil en columna y pequeñas articulaciones); y la artroplastia o sustitución articular por una prótesis, muy útil en cadera y rodilla.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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