Cuando se desea el final

Cuando se desea el final

Es un pensamiento brutal, vergonzoso, casi inmoral... Sin embargo, ¿por qué ocultar la realidad? Cuando se ve sufrir a un padre y se es testigo de su propia desesperanza, es humano que semejante idea pase por la mente.

TESTIMONIOS:

«Estoy tan agotada por el esfuerzo de cuidar a mi madre, y ella está tan mal de salud que, a veces, deseo que muera. Me avergüenzo de mí misma y ni siquiera me atrevo a confesarlo. ¿Le ocurre lo mismo a más gente?»Y.

«Sé lo que significan la rabia y la angustia que empujan a desear la muerte para otras personas. Mis padres están incapacitados y se encuentran sumidos en una profunda tristeza por la aparente inutilidad de su vida y las preocupaciones que me dan. A veces, preferiría que murieran, sobre todo, cuando veo cómo sufren, física y moralmente; cuando tengo la impresión de que esperan de mí lo imposible o cuando se avergüenzan de necesitar ayuda para las tareas más elementales de la vida cotidiana.Mi madre no puede caminar sin ayuda, aunque no deja de intentar levantarse sola. Entonces es cuando mi deseo de que muera es más fuerte. Estoy segura de que se debe a que yo misma estoy luchando para poder aceptar la realidad. ¿Cómo se siente una persona cuando los papeles se invierten y, de pronto, debe actuar en la vida cotidiana como un padre con sus propios padres? Me he convertido en su único motivo para vivir. Y eso provoca en mí un insoportable sentimiento de responsabilidad, como si yo fuera el único motor que los mantiene con vida.»G. S.

«Muchos hemos soñado alguna vez con la desaparición de alguien, por hartazgo. La única forma de descargar es expresar los rencores. Hay que intentar comprender por qué ya no se soportan las exigencias del otro, y el porqué de esas exigencias. ¿Le hemos dedicado el tiempo necesario para expresar sus angustias, su dolor? ¿Qué es la vida? La búsqueda de un equilibrio entre el amor y el odio, la juventud y la vejez, la vida y la muerte. Dialogar, escuchar, compartir: éstas son las herramientas que nunca utilizamos lo bastante.»Cristina R.

NUESTRA OPINIÓN:
Son numerosos los testimonios que hablan del deseo de que «esto» termine y de la culpabilidad que tal deseo genera.
Es valiente reconocer el debate entre la voluntad de hacer todo lo posible por los padres y la necesidad de descanso.

Tras vuestras palabras, se percibe el sufrimiento propio del amor por vuestros mayores: sufrimiento por su creciente deterioro; sufrimiento al verlos sufrir por la carga que representan para sus hijos; sufrimiento al ver cómo se acerca la muerte; abatimiento físico y moral porque vivís unas relaciones extremadamente profundas y de gran intensidad.

Pedid ayuda. Hay profesionales que saben y pueden tomar el relevo. Sois fuertes y vulnerables a la vez, porque sois seres humanos.

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