Psicogeriatría en la demencia. Terapia y familia van de la mano en Caser Residencial

viernes, 5 de junio de 2026

Psicogeriatría en la demencia. Terapia y familia van de la mano en Caser Residencial

La Sociedad Española de Psicogeriatría define esta disciplina como la especialidad médica que aborda los trastornos mentales, orgánicos o funcionales, que afectan a las personas mayores, integrando los conocimientos de la psiquiatría, la geriatría y la neurología. Es una especialidad que, lejos de ser un lujo asistencial, se ha convertido en una necesidad urgente en una sociedad que envejece.

En este contexto, las Naciones Unidas, con la OMS al frente, impulsan desde 2021 la Década del Envejecimiento Saludable, una iniciativa global que busca mejorar la calidad de vida de las personas mayores a través, entre otras vías, de una atención integrada centrada en la persona. De esta manera, la psicogeriatría se sitúa en el centro de la atención a las personas mayores, tratando no solo síntomas, sino evaluando su estado cognitivo, emocional y funcional, previniendo el deterioro, acompañando en cada etapa del envejecimiento y mejorando su bienestar y el de quienes la rodean.

Tratar la demencia desde lo humano

La demencia es hoy uno de los mayores retos sanitarios del siglo XXI. Se estima que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo y la OMS prevé que esa cifra alcance los 152 millones en 2050. En España, más de 900.000 personas viven hoy con alguna forma de demencia. Detrás de cada uno de esos diagnósticos hay una persona que requiere mucho más que un tratamiento clínico.

La psicogeriatría lleva más de tres décadas consolidada como subespecialidad en países como el Reino Unido, donde fue reconocida formalmente en 1989. Sin embargo, en España su desarrollo es todavía limitado, tanto en unidades docentes como en programas asistenciales específicos. Esta brecha hace que la atención psicogeriátrica especializada en el ámbito residencial privado cobre una relevancia especial.

El tratamiento psicogeriátrico de la demencia parte de un principio fundamental: el de tratar a la persona en su totalidad, no solo la enfermedad. El tratamiento combina intervenciones farmacológicas y no farmacológicas con el objetivo de ralentizar el deterioro cognitivo, controlar los síntomas conductuales y preservar la autonomía del paciente el mayor tiempo posible.

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Entre las intervenciones no farmacológicas más utilizadas se encuentran la estimulación cognitiva, la musicoterapia, la terapia de reminiscencia o los programas de actividad física, todas ellas orientadas a mejorar el bienestar emocional, la calidad de vida y la integración social de la persona con demencia. La familia, además, es considerada parte activa del proceso terapéutico, ya que su comprensión e implicación influye directamente en la evolución del paciente.

En Caser Residencial han apostado por cubrir esa necesidad con unidades especializadas en psicogeriatría presentes en 13 provincias. Sus equipos transdisciplinares, formados por profesionales de geriatría, neurología y psiquiatría, trabajan de forma coordinada bajo un planteamiento biopsicosocial que contempla cada caso en función de sus aspectos clínicos, emocionales y sociales. El objetivo del tratamiento en estos centros de cuidados es estabilizar la manifestación clínica de la demencia, prevenir el deterioro funcional y acompañar tanto al residente como a su familia en cada etapa del proceso. 

El cuidado especializado de hoy, la calidad de vida del mañana

El envejecimiento de la población es una realidad que no se detiene. En 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, y la demencia seguirá siendo una de las principales causas de dependencia y transformación de la vida familiar. La pregunta no es si esta realidad llegará, sino cómo se está preparando el sistema para responder a ella. Ante esta situación, la psicogeriatría especializada deja de ser una opción y se convierte en una necesidad estructural.

Para la persona mayor, la atención psicogeriátrica especializada marca una diferencia real, ya que le permite mantener la autonomía el mayor tiempo posible, estabilizar los síntomas conductuales, preservar las capacidades cognitivas y garantizar una atención personalizada que respeta su historia, su identidad y su dignidad.

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Para las familias, contar con este tipo de atención supone una serie de ventajas, como reducir la incertidumbre al comprender mejor qué está ocurriendo y qué puede esperarse en cada etapa, aliviar la carga del cuidador, al no tener que enfrentarse solos a decisiones complejas, y mejorar la toma de decisiones, al disponer de orientación profesional especializada en los momentos más difíciles. Sin embargo, en España este modelo de atención sigue siendo escaso, y no todas las residencias ofrecen un enfoque que incluya, informe y acompañe a la familia a lo largo del proceso.

Caser Residencial lleva más de 20 años anticipándose a esa necesidad. Sus unidades especializadas en psicogeriatría no solo ofrecen un abordaje integral al residente, sino que sitúan a la familia en el centro del proceso terapéutico. El asesoramiento continuo por parte de profesionales especializados y el intercambio fluido de información entre el equipo y los familiares no son un complemento, se convierten en parte esencial del tratamiento. Cuando una familia comprende lo que ocurre, se siente acompañada y confía en el equipo que cuida a su ser querido, la persona mayor también evoluciona mejor.

 

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