Ragamuffin

Ragamuffin

La historia de estos gatos comienza en accidente. Su carácter, tremendamente sociable y dulce, hizo que la gente se interesara por ellos y por conservar la raza hasta nuestros días.

El Ragamuffin es un gato grande, potente y muscular, especialmente los machos. La apariencia de su cuerpo es rectangular, con el pecho ancho y los hombros poderosos reforzados por un cuello corto. Este gato muestra a menudo una almohadilla grasa debajo del abdomen, rasgo este muy característico de la raza.
Sus ojos son grandes, con forma de nuez y su mirada es tierna y dulce. Su piel está cubierta por un pelo largo que actúa a modo de chaqueta densa y de seda. Alrededor del cuello y en la cara, el pelo crece más largo. Dentro del standard de la raza, se aceptan todos los colores posibles, aunque sí se hace énfasis en la perfección de las señales.

Origen:

Los primeros pasos del Ragamuffin empiezan con un accidente. Corrían los años 70 cuando Ann Baker, una criadora de persas, desarrollaba una amistad con un vecino que alimentaba a una colonia de gatos salvajes. Un día, un coche atropelló a una gata llamada Josephine, la cual había dado a luz a unos gatitos salvajes. La gatita se recuperó, y la camada, de la que se hicieron cargo los dos amigos mientras Josephine estaba enferma, impresionó a la gente por su dulzura y sociabilidad. Fueron los gatitos de Josephine los que se utilizaron para conservar la raza hasta nuestros días.

Carácter:

Su temperamento es dócil por naturaleza. Aman a las personas, son cariñosos y dulces. Aunque no son muy atléticos, lo cierto es que les encanta jugar y son tan sociables que incluso suelen saludar a los extraños desde que entran a casa, algo poco común en el mundo felino.

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