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Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

'Doctor, la paciencia me la recomienda la vecina, de usted, además, espero asistencia'

lunes, 25 de mayo de 2015

Marieta acaba de salir del centro de salud. Ha ido a la consulta de su médico de familia para llevarle los resultados de la analítica su marido, Enrique. Le ha explicado el progresivo cambio de carácter y la pérdida de capacidades que éste está sufriendo los últimos meses. Enrique sigue un tratamiento psiquiátrico leve pero está a la espera de pruebas neurológicas para descartar el inicio de una demencia que quienes le rodean dan por segura. Su actitud adolescente, la intolerancia a la frustración, el sedentarismo, una alimentación compulsiva, dificultan la convivencia. Enrique pasa sus horas delante del televisor y no realiza ningún tipo de ejercicio físico, ni actividad social. A veces se propone cambiar su día a día pero enseguida se cansa y vuelve a la inactividad. A menudo se le escucha decir por lo bajo: «Todo está muy mal, para vivir así es mejor no vivir».

 Ramón, el hijo de Marieta y Enrique, le ha sugerido a su madre que le pida a la doctora algún servicio a domicilio para que, dos o tres veces a la semana, un profesional visite a su padre y le motive para realizar algún tipo de ejercicio, le ayude a recuperar sus relaciones sociales, etcétera, se trata de rehabilitarlo para mantenerlo activo. La familia por más que lo intenta no logra mover a Enrique del sillón que llega al enfado cuando se relaciona su malestar con su falta de actividad. Al salir del centro de salud Marieta llama a su hijo y éste le pregunta: «¿Qué te ha dicho el doctor?». Marieta le responde: «Que tenga paciencia, mucha paciencia, que no se puede hacer nada». «¿Cómo?» Piensa él, «Algo se debe poder hacer, estamos en el siglo XXI».

Quizás no se puede intervenir desde la medicina, pero sí desde otras disciplinas como el trabajo social sanitario. El doctor debería saberlo porque son profesionales que están en su equipo de salud. Todos establecimientos sanitarios cuentan con servicios de trabajo social sanitario. Desde allí se elabora el diagnóstico social sanitario y en base a éste, se propone un plan de intervención.  Para Enrique sería motivarlo para reavivar sus vínculos y actividad física. En este caso el trabajador social sanitario se apoyará en la trabajadora familiar que, además, ayudará a Enrique para seguir la medicación, realizar su higiene diaria, etcétera, hasta que éste recupere su autonomía. Para que Marieta pueda continuar ocupándose de Enrique alguien debe apoyar a Marieta. La clave está en motivar a Enrique, en promover su autonomía desde su cotidianeidad.  

 Puede ocurrir que en determinadas áreas rurales no existan todos los servicios que se pueden encontrar en la gran ciudad, es cierto, pero desde su función preventiva, ayudándose de la investigación y evaluación de sus intervenciones, el trabajador social sanitario propondrá fórmulas creativas de apoyo a las personas para que éstas sigan manteniendo su máxima autonomía física y social. Los servicios profesionales no los presta la familia porque los roles que desempeña cada uno frente a la persona enferma son distintos. Así, es más fácil que Enrique siga la medicación, se mueva más, vea a sus amistades, si se lo propone y planifica con él mismo, un trabajador social sanitario a que se lo diga su esposa o su hijo.

Cuando alguien pierde la salud física o mental, la persona que lo cuida, sobre todo cuando es la esposa, se convierte en la destinataria de un consejo tan recurrente como retórico: «Paciencia, hay que tener paciencia». Seguramente la persona cuidadora lleva años sacando paciencia de donde no la hay, por lo que cuando el médico le pide «paciencia» sin quererlo la está dañando porque paciencia ya la tiene. Además de paciencia necesita asistencia y desde el trabajo social sanitario, se puede desarrollar un plan para que las personas como Enrique, ganen autonomía. 

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