Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

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Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Estudios de Ciencias de la Salud. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

Navidad: deseos. Año Nuevo: palabras. A partir de enero: Acción

jueves, 31 de enero de 2019

Atrás queda otra Navidad con sus días agitados, las visitas a mercadillos, las compras interminables, algunas innecesarias, otras imprescindibles, la preparación de dulces, la organización de cenas inacabables. Pasaron los encuentros esperados, pesarán algunos desencuentros inesperados. Después, muchas vidas seguirán latiendo en la soledad, la tristeza, los recuerdos, las ausencias y las vivencias que la lejanía, en su tejer diario, va llenando de vacío. Pasadas las fiestas, ese conglomerado de densidades humanas se irá evaporando y dejará en modo pasado, sensaciones y, quizás, algunos propósitos. Éstos necesitarán de la acción.

Las costumbres, las tradiciones navideñas se arraigan a pesar del intento de ciertos maniqueos por desnaturalizarlas. ¿De dónde sale esa manía de instruir sobre qué celebrar y qué no? Hoy por hoy el ambiente navideño, salvo excepciones que suelen enfadar al vecindario, sigue llenando cada vez más los espacios de las ciudades y los pueblos, de las plazas y las calles. Las pequeñas granjas se llenan de amigos que buscan tomar ese último chocolate caliente antes de adentrarse en el territorio de lo familiar. La Navidad, no obstante, también es tiempo propicio para deambular entre los recuerdos, reencontrarse con las ausencias y sentir la nostalgia en toda su crudeza.

El periodo navideño desata emociones, vivencias, deseos de revivir aquella Navidad que permanece en el recuerdo, siendo ese recuerdo el único consuelo aún a sabiendas de que con el tiempo también ese recuerdo perderá consistencia, firmeza y se convertirá en no se sabe qué: imágenes deshilachadas, conversaciones desbarajustadas, personajes que se mezclan y confunden en la memoria, conversaciones y discusiones, dilucidaciones acontecidas se disiparán.

Las fiestas navideñas son tierra semillada de deseos que cual pequeños seres se adhieren a nuestros vacíos y día sí y día también nos recuerdan una infinidad de mundos anidados en los mimbres de la historia personal. Los deseos nacidos en navidad tendrán su recorrido al albur del empeño de cada cual en alcanzarlos. Algunos se convertirán en palabras y serán pasto de conversaciones, pero solo unos pocos llegarán a la acción. El deseo en sí mismo es ese primer destello anímico que remueve espacios interiores siempre caóticos, aunque contenidos en la expresión de las formas.

Los deseos, las palabras que los describen, requieren de la acción, de la estrategia, de la fuerza de voluntad. Sin la acción, los deseos quedarán fácilmente anulados, sepultados, arrinconados y serán fuente de frustración cada vez que logren asomarse a la superficie.

Pasadas las fiestas se va regresando a una cierta cotidianeidad aderezada por todo lo acontecido. Pero esa cotidianeidad ya es otra. Suele despertar una especial ternura participar de los deseos de alguien, convivir con su emoción, su ilusión, con ese anhelo que se expande no se sabe por dónde y cree poder con todo, hasta con las decepciones cuando lleguen, que llegarán. Los deseos no tienen, edad, ni momento idóneo, pero requieren de toda la atención y cuidado mientras se organizan para ser. Feliz año 2019 lleno de deseos, palabras y acción.

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