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Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

Organizaciones y profesionales excelentes necesitan directivos excelentes

martes, 21 de febrero de 2017

Si en lenguaje marinero «Por la boca muere el pez…», en lenguaje de gestión «Por la dirección muere la organización…» o al contrario, se convierte en una organización admirable y modelo para otras. ¿Cuál es el papel de la dirección en el vuelo o aterrizaje de emergencia de una organización? ¿Y el de los profesionales que la componen?

A finales del siglo pasado, en 1999, se publicó un libro sobre el mundo de los grandes managers. ¿Qué era lo que los hacía diferentes con relación a otros managers mediocres? Nada más empezar la lectura, una línea del texto llamó la atención de quien escribe: «Profesionales con talento necesitan grandes managers».

El libro en cuestión llevaba el título Firts, break all the rules, [Primero, rompa todas las normas] y lo firmaban dos reputados autores en el mundo del pensamiento y filosofía de la gestión, Marcus Buckingham y Curt Coffman. El texto se apoyaba en más de ochenta mil entrevistas realizadas por Gallup, organización estadounidense, reconocida y apreciada por sus estudios de tendencias, de opinión y elaboración de sondeos. Ello llenaba las páginas de argumentos novedosos sobre la buena gestión, el buen manager, ese que logra levantar la organización cuando la decadencia empieza a hacer mella en sus procesos y por ende, resultados.

Para quienes en algún momento deben asumir responsabilidades de gestión y dirección, siempre es recomendable, a parte de la formación obvia que el buen desarrollo de la responsabilidad exige, adentrarse en lecturas basadas en ejemplos reales pero sobre todo con argumentos pensados desde dentro, desde lo que ocurre antes, durante y después de la buena gestión. Es preciso recordar aquí que la gestión puede ser buena o mala, también muy buena o nefasta. Sea cual sea el caso la organización se beneficiará o resentirá pero los aciertos, o errores, en la gestión de una organización, lamentablemente no se dejan ver de inmediato ni en una sola esfera. La descomposición es lenta y ello permite al directivo, deshacer y desbaratar casi sin ser visto.

Siempre resulta muy atractivo explorar el pensamiento y la acción de quienes asumen responsabilidades de dirección en una organización, sea sanitaria, sea universitaria, sea de restauración. La buena gestión requiere de la dirección una alta capacidad de análisis junto con una gran habilidad para pensar en singular. Un directivo, él o ella, nunca puede tener miras estrechas a no ser que se le contrate con el objetivo de desmantelar la organización en cuestión, hecho que también sucede. ¿Cómo deshacerse de tal o cual organización? La contratación de un mediocre es la mejor solución y la más rápida pues los resultados avalaran el cierre.

Para cualquier manager, la gestión de una organización excelente y mejorarla es un reto mayor que la gestión de una organización deficiente y remontarla. El paso del muy bueno al mucho más bueno requiere de unas habilidades directivas extraordinarias, requiere, de una imaginación y creatividad inusual y, también requiere de unas actitudes que alcanzan con muchos años de dirección a las espaldas.

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