El bien más preciado

Valora tu tiempo tras jubilarte

Valora tu tiempo tras jubilarte

La jubilación es una excelente oportunidad para el desarrollo personal y social. La disponibilidad de tiempo libre constituye uno de los bienes más preciados a cualquier edad y ahora estás en condiciones de desarrollar el arte de vivirlo según tu personalidad y tus preferencias.

Se acabaron las obligaciones laborales. Nunca más tendrás que levantarte por obligación a una hora concreta y soportar largas horas de esfuerzo para llegar a casa tarde y cansado. El tiempo que nos faltaba o malgastábamos es tuyo. Tienes dos opciones: dejarlo pasar o aprovecharlo al máximo. Y aunque la primera alternativa resulta tentadora, estar ocioso de forma permanente, tumbarse a ver la televisión, holgazanear… es, a corto plazo, una mala elección. El cuerpo y la mente se oxidan y acabarás tan aburrido que echarás de menos hasta el trabajo.

Bien deben saberlo una parte de los jubilados que no utilizan el tiempo libre para actividades que les resulten gratificantes. Según las estadísticas, todavía son escasos -poco más del 13%, según datos del Observatorio de Mayores (Imserso)- los que inician actividades nuevas tras abandonar el mercado de trabajo. La mayoría continúan con las mismas actividades que antes de jubilarse y ocupan su tiempo libre -ahora tan abundante- en ver la televisión, ir al parque y pasear, oír la radio, hacer compras y recados, y leer.

¿Por qué no romper los clichés y aprender a reestructurar el tiempo, retomando viejos proyectos abandonados o iniciando actividades nuevas que nos resulten atractivas? Es el momento de dar al ese bien tan escaso durante toda tu vida la importancia que merece. Hay un montón de posibilidades: actividades culturales, educativas, recreativas…, gratuitas o a precios muy económicos que te permitirán disfrutar de la vida de forma plena.

No hay que centrarse en una sola actividad. Hay muchas cosas que se pueden explorar, dejando también tiempo para el descanso y el relax. Haz planes para cada día y distribuye el tiempo entre todas las opciones que te interesen. Así, un día puedes ir un rato a nadar, otro a estudiar y un tercero a realizar alguna actividad social, y otros días, descansar o ir al cine… Conseguirás huir de la rutina y estar siempre activo, pero sin agobios.

Los beneficios del tiempo bien aprovechado en actividades personales y sociales serán visibles para ti y para los demás: mayor autoestima y satisfacción personal, mayor reconocimiento social, mayor creatividad, obtención de nuevas habilidades, oportunidad de contribuir al bienestar de otros… La apuesta vale la pena.

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