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Entrevista a Benigno Lacort, CEO de Senior Economy Forum

martes, 14 de enero de 2020

Entrevista a Benigno Lacort, CEO de Senior Economy Forum

Entrevistamos a Benigno Lacort, CEO de Senior Economy Forum, Profesor de la Universidad Europea de Madrid y directivo con amplia experiencia en el sector de las tecnologías. Además de ser uno de los mayores expertos en ciudades inteligentes y en transformación digital.

1. Lo primero que nos gustaría saber es cómo, después de su larga trayectoria, el segmento sénior y su economía ha sido para usted un foco de tanto interés.

Se trata de un área de conocimiento que he visto evolucionar desde hace más de 25 años. Tuve el honor de participar en la gestión de los programas europeos de investigación y desarrollo, los denominados Cuarto y Quinto Programas Marco de I+D, en el área de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Y ya a finales de los años 90 del siglo XX, cuando se iniciaba el interés por Internet, se daban los primeros pasos en comunicaciones móviles, los ordenadores portátiles eran un lujo al alcance de pocos y los smartphones ni se vislumbraban en el horizonte, a nivel europeo se apostaba por la innovación y la aplicación de estas tecnologías a la digitalización del sector de la salud, el transporte, la educación, las bibliotecas, la vigilancia del medio ambiente y, también se prestaba una atención especial al área de los discapacitados y las personas de la tercera edad, buscando aumentar su autonomía y mejorar sus condiciones de vida para facilitar su integración social.

La aplicación de estas tecnologías a estas necesidades siempre llamó mi interés, por lo que posteriormente, allá por el año 2007, participé activamente en la creación de la Plataforma Tecnológica Española de Tecnologías para la Vida Independiente y la Accesibilidad, plataforma que ha ido evolucionando con el tiempo y que sigue en funcionamiento 13 años después, ahora con la nueva denominación de “Plataforma Tecnológica Española de Tecnologías para la Salud, la Vida Activa e Independiente”.  En definitiva, un largo recorrido en el que he tenido la oportunidad de verificar dos realidades: por una parte, la espectacular evolución de tecnologías capaces de ayudar al ser humano a tener una mejor calidad de vida a lo largo de toda su existencia, y, por otra, la verificación práctica de que, efectivamente, las previsiones se están cumpliendo y España va camino de convertirse en el país con mayor esperanza de vida delpPlaneta, convirtiéndonos por tanto en un lugar ideal para poner en práctica las potencialidades de estas tecnologías.

2. ¿Cómo ve el panorama actual de la economía senior en España?
 
Con el paso del tiempo, lo que inicialmente eran puras previsiones demográficas ahora sencillamente son una realidad. La esperanza de vida aumenta y con ella aparecen “nuevas etapas” en la vida de las personas. Se trata de un precioso tesoro a poner en valor si logramos que sean años de vida a afrontar con un buen estado de salud en general, con una cierta capacidad económica, con conocimiento tecnológico (a pesar de no ser nativos digitales) y con la ilusión de convertirlos en una experiencia digna de ser vivida.

Y dado que España va camino de convertirse en el país más longevo del mundo, esto significa que contaremos con una enorme cantidad de población con la energía, el conocimiento, la experiencia y las ganas necesarias para seguir produciendo y consumiendo, lo que inexorablemente generará externalidades económicas que movilizarán la economía en positivo. Por tanto, creo que nos encontramos en la antesala de una nueva época que puede ser muy enriquecedora para España en todos los sentidos si somos capaces de activar esta economía senior en positivo.
 
3. ¿Qué nos depara el futuro si no tomamos medidas al respecto?
 
Pues de igual manera que soy muy optimista con las oportunidades que se abren ante nuestra sociedad, ante nuestro empresariado y ante nuestro sistema educativo si realmente somos capaces de hacer una correcta lectura de la situación, tengo la sensación de que nos podemos encontrar ante una oportunidad perdida si no lo hacemos. Y es más. Sin querer caer en previsiones fatalistas, me temo que no tenemos más opción que hacerlo bien, pues de lo contrario las previsiones son francamente desoladoras.

Tenga en cuenta que más del 40% de la población europea de entre 50 y 65 años se encuentra actualmente inactiva, y este porcentaje continúa creciendo con el paso del tiempo. La edad en la que el riesgo a perder el trabajo se reduce cada día más. Si esta población deja de ser productiva con esta edad y sus previsiones de vida alcanzan más de 85 años, ¿cómo se van a sostener? Y si el número de pasivos se sigue reduciendo frente al número de activos, ¿cómo se va a sostener el sistema de pensiones? Considerando además nuestra muy precaria tasa de natalidad y el fenómeno de despoblación del medio rural, o actuamos ya o podemos encontrarnos en medio de una tormenta perfecta de consecuencias difícilmente evaluables, con un sistema de pensiones insostenible, con unas tasas de paro inasumibles y con una población joven trabajando en precario y con la desesperanza de saber que su futuro es una incógnita, pues vivirán muchos años pero sin ninguna seguridad de contar con un sistema de cobertura.

Pero me considero una persona de pensamiento positivo y estoy convencido que siendo conscientes de las consecuencias de la inacción vamos a ser capaces de aprovechar nuestra oportunidad y podemos liderar a nivel mundial la oferta de productos y servicios para este segmento de la población, así como ser pioneros en los cambios regulatorios que nuestra sociedad demanda.

4. ¿Cuáles son los primeros pasos que debemos dar para afrontar adecuadamente el envejecimiento poblacional?
 
En mi opinión, el primer paso es interpretar la situación como la gran oportunidad de convertir esta realidad en un gran proyecto tractor del país. A continuación, hay que facilitar que tanto desde el ámbito gubernamental como desde el ámbito privado, desde el ámbito académico y desde el propio tejido social, se pueda actuar con agilidad para plantear actuaciones focalizadas en la redefinición de nuestros modelos socioeconómicos. Y esto no solo afecta los mayores, sino al 100% de la población, pues también se está decidiendo el futuro de los jóvenes que más tarde o temprano se encontrarán en la misma situación.

Si segmentamos a la población, separamos diferentes situaciones vitales (que cada vez dependen menos de la edad y más de las circunstancias individuales de cada cual) y pensamos en los aspectos sociales, los formativos, los económicos y los relacionados con la salud y el bienestar, empezaremos a extraer conclusiones. Entre ellas, la necesidad de contemplar la situación desde la óptica de la legislación laboral, facilitando que las personas puedan llegar realmente a la edad de jubilación trabajando -lo cual parece complicado hoy día-. Y para ello hay que pensar en nuevos modelos de relación laboral. O desde la óptica del urbanismo, procurando que las ciudades y los territorios, en general, sean los suficientemente “inteligentes” como para proporcionar servicios a la población en cualquier lugar y en cualquier momento. Ciudades inteligentes y socialmente integradoras. O desde la óptica empresarial, para aprovechar el talento sénior y la intergeneracionalidad como nuevos factores productivos, al tiempo que se empieza a considerar a esta población como consumidores objetivos con nuevas demandas que solo se pueden satisfacer a través de la innovación. O desde la óptica educativa, pues no es sostenible que una persona que va a vivir casi 100 años pueda realizar aportaciones de valor con conocimientos adquiridos cuando tenía veinte años.

La formación también ha de redefinirse. Y todo el modelo debe ser sostenible, luego los factores económicos y medioambientales también pueden incluirse en la ecuación. E, insisto, esta forma de analizar la situación no implica añadir complejidad, tan solo trata de ordenar la forma de reaccionar, buscando siempre soluciones simples.
 
5. ¿Están preparadas la Administraciones Públicas para llevar a cabo estos cambios?
 
Probablemente nadie está preparado. Como decía anteriormente, los avisos de reputados demógrafos durante la última década no han sido escuchados y ningún ámbito ni público ni privado se ha sentido particularmente sensibilizado al respecto. Pero no es momento de reanalizar el pasado. Es el momento de actuar pensando en el futuro. Y en lo que se refiere a las Administraciones Públicas, es preciso que sean conscientes de su gran responsabilidad. Tienen múltiples campos de actuación.

Por citar algunos, podemos hablar de la adecuación del sistema de salud al nuevo perfil de demanda, la extensión de los cuidados hasta el domicilio, la concepción del espacio urbano como una “extensión del propio hogar” haciendo la cobertura sociosanitaria ubica (en cualquier lugar, en cualquier momento), la redefinición de los modelos laborales y del sistema de pensiones, la conceptualización de un auténtico sistema educativo a lo largo de la vida, las actuaciones de desarrollo territorial que persigan la extensión de los conceptos “smart” (infraestructuras y tecnología que permitan lograr los denominados territorios inteligentes) para que la población cuente con las infraestructuras y las tecnologías indispensables para construir nuevos servicios sobre ellas, el análisis global de la movilidad y el consumo energético en un nuevo escenario de economía circular y un largo etcétera de acciones innovadoras que, sin duda, servirán de estímulo a las nuevas generaciones de servidores públicos.

Dentro de este capítulo hay que reconocer el esfuerzo realizado en la anterior legislatura por la Comisionada por el Gobierno frente al reto demográfico, así como que se haya elevado a primer rango la preocupación del Gobierno con estos temas con la creación de la Vicepresidencia de Transición Ecológica y Reto Demográfico, a la que solo puedo desear la mejor de las suertes, pues en este empeño va gran parte del futuro a medio y largo plazo de nuestro país.
 
6. ¿Qué grandes oportunidades de negocio se están perdiendo por no tener en cuenta al segmento 50+? O dicho de otro modo, ¿qué fortalezas tienen los mayores que, en detrimento de todos, no se están optimizando?

A veces es complicado de explicar los detalles de este matiz. Cuando hablamos de economía sénior no necesariamente hablamos de “productos para mayores”. O, al menos, no únicamente. No se logran eficiencias de mercado con productos específicos que señalan ante el mundo a los mayores como usuarios de objetos o servicios que nadie más querría usar. Yo lo llamo la “estigmatización del sénior”. Un efecto que el “diseño para todos” tampoco ha logrado diluir.

Las grandes oportunidades de mercado a las que nos referimos se encuentran en tomar a los sénior como punto de partida, empatizar con sus demandas no expresadas, e innovar creando productos y servicios que no solo enamoren a los séniors sino, que también los jóvenes quisieran usar, o al menos quisieran usarlas cuando lleguen a una cierta edad. En ese momento eclosionan las oportunidades.

Sin entrar en nombrar marcas comerciales concretas, hay utensilios del hogar que, habiendo sido diseñados pensando en personas con limitaciones funcionales pero sin sacrificar un ápice de un diseño universalmente atractivo, se han convertido en un icono para la gente joven. Esto es para mí un éxito de la economía sénior. Productos y servicios que, habiendo sido inspirados por los mayores, logran la aceptación también de los jóvenes. Esto crea un círculo virtuoso, pues los mayores no se sienten desplazados y la amplitud del mercado permite escalas donde los precios son razonables y puede cuajar un nuevo sector productivo de utensilios de cocina innovadores.

Además, aparte de ser consumidores, los mayores gozan de una capacidad productiva que se convierte en una fortaleza que las empresas están desperdiciando. Nos encontramos desbordados por noticias de EREs y despidos donde los trabajadores por encima de los cincuenta y pocos años parecen condenados a la obsolescencia. Su experiencia, resiliencia, adhesión a la marca y productividad, en contra de los mantras al uso que se han extendido, son atributos que conforman fortalezas que las empresas están desperdiciando.
 
En conclusión, tanto desde el punto de vista de consumidor como desde el punto de vista productivo, el segmento sénior es un segmento que debiera ser de un atractivo prioritario para el mundo empresarial. Los datos de la Comisión Europea publicados el año pasado han dejado un titular para el recuerdo que aparece mencionado en casi cualquier publicación en este campo: la capacidad de consumo agregada de todos los mayores de 50 años europeos, si fueran ciudadanos de un único país, este país sería la tercera potencia económica del planeta. En definitiva, un dato muy significativo de las oportunidades que hay alrededor de esta economía y de las fortalezas implícitas en este segmento de población.
 
7. ¿Qué recomienda a las empresas para empezar a "silverizarse"?

Que pongan ahora mismo a los séniors como elementos clave en su estrategia. Tanto como potenciales clientes, para los que hay que innovar en productos y servicios, como fuerza de trabajo. Y esto no significa apostar por un segmento de edad en detrimento de otros. Muy al contrario, se trata de una apuesta por la intergeneracionalidad. Asimismo, recomiendo estudiar muy profundamente las demandas no expresadas por los séniors.

La “silverización” de los productos y servicios pasa, de manera indispensable, por trabajar “contando con los mayores”. Tratar de diseñar estos productos para los mayores sin contar con ellos conduce, inexorablemente, al fracaso. No hablamos de decidir “qué vamos a hacer con los mayores” y “qué servicios y productos vamos a ofrecerles a estos mayores”. La clave está en decidir “que vamos a hacer contando con los mayores” y en diseñar los productos y servicios entendiendo o tratando de entender su forma de interpretar la realidad como primer paso indispensable.
 
8. ¿Podría contarnos algún caso de éxito, alguna empresa generalista que ha sabido adaptar con éxito su negocio a la creciente demanda del colectivo sénior?
 
Me parecen dignos de reseñar algunos. Las redes sociales de contactos y búsqueda de pareja se han concienciado de que el problema a resolver es la plaga de la soledad y están ampliando sus modelos de negocio para incluir también a la población de mayor edad. En Estados Unidos ya hay plataformas digitales de alquiler de alojamiento a particulares que son usadas por los mayores no para lograr ingresos extra, sino para tener compañía en casa. Me parecen ejemplos claros de la importancia del cambio de patrón de consumo de este segmento de población y claros ejemplos también de que la tecnología no es una limitación cuando hay un claro beneficio con su uso.

A nivel nacional, me parece muy interesante la evolución de los productos de seguridad domiciliaria, que se están extendiendo a la protección de personas dentro y fuera de su hogar y añadiendo características de teleasistencia. Algunas empresas aseguradoras empiezan a entender la necesidad por parte de los clientes de servicios integrales que resuelvan las necesidades de liquidez, aseguren el entorno del usuario, conecten al usuario con su familia, sus amigos y cuidadores y acerquen los servicios al usuario en lugar del usuario a los servicios.

En el mundo inmobiliario se ve en el horizonte una auténtica avalancha de peticiones de nuevas soluciones habitacionales. En el mundo de la movilidad, de igual manera que hay una revolución en la forma en que los jóvenes se desplazan, se ha de producir una nueva revolución provocada por la demanda de los séniors de poder desplazarse. Y así un largo etcétera. Y esto no ha hecho sino empezar.

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