Economía de los cuidados

Economía de los cuidados

El cuidado de niños, enfermos y adulto mayor, junto a las tareas domésticas, forman parte del trabajo no remunerado que incluye la economía de los cuidados. Estas tareas son realizadas por mujeres en un 75 %, sector del mercado que está creciendo a medida que aumenta la demanda de cuidado de los niños y de las personas de edad en todas las regiones, por lo que creará numerosos empleos en los próximos años.

Según la catedrática emérita de la Universidad de Cornell[1], Lourdes Benería[2], en un artículo para eldiario.es; "la economía de los cuidados es la visión contraria a la todavía preponderante idea de que la conducta humana busca la maximización de la ganancia individual y la acumulación, ya sea la maximización de beneficios, rentas u otros tipos de remuneración".

Comenta Lina Gálvez[3] en el libro La economía de los cuidados: "Los cuidados suponen un problema de naturaleza económica porque comportan el uso de recursos escasos, materiales e inmateriales, de energía y tiempo, con costes directos e indirectos más o menos evidentes y requieren la realización de un auténtico trabajo que satisface las necesidades humanas básicas".

El objetivo del trabajo doméstico no remunerado está en cubrir la/s necesidad/es de otro/s, mientras que el trabajo que desarrolla el mercado tiene el objetivo de obtener beneficios económicos.

Se divide el cuidado en tres tipos de tareas:

  1. Cuidados directos: todo lo que está relacionado con el trato directo con las personas; dar de comer, acompañar a un enfermo, bañar a un niño, hablar por teléfono con un familiar para saber cómo se encuentra, etc.
  2. Precondiciones del cuidado: aquellas tareas que establecen las condiciones materiales para el cuidado directo; hacer la comida, lavar la ropa, y otras.
  3. Gestión mental: este concepto sería mucho más difuso en el momento de contabilizar el tiempo invertido. Organizar el tiempo, planificar, coordinar tareas y supervisar las de otros. 

Sin embargo, el trabajo de cuidados en todo el mundo sigue estando caracterizado por la falta de beneficios y protecciones, por bajos salarios o nula compensación, y por el riesgo de sufrir daños físicos y mentales y, en algunos casos, abuso sexual (todo esto agravado por la crisis sanitaria producida por la COVID-19). Es evidente que se requieren nuevas soluciones a la prestación de cuidados en dos frentes: en lo que respecta a la naturaleza y la facilitación de políticas y servicios de cuidado, y en términos de las condiciones en que los cuidados se prestan.

En España se trabajan 130 millones de horas diarias en tareas no retributivas. Hay 16 millones de personas trabajando ocho horas al día gratis.

Según datos de la ONU[4] las mujeres dedican en promedio 4,1 horas por día al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, en comparación a las 1,7 horas que le dedican los hombres. La contribución no remunerada de las mujeres a la atención de la salud equivale al 2,35 % del PIB mundial o, lo que es decir, a 1,5 billones de dólares estadounidenses, y cuando se consideran las contribuciones de las mujeres a todas las formas de cuidados (no solo de salud), esta cifra asciende a 11 billones de dólares de Estados Unidos.

Esta organización ha identificado la necesidad de apoyo inmediato a los trabajadores de este sector:

  • Reconocer a las trabajadoras y trabajadores -remunerados y no remunerados- como personal esencial y garantizar su seguridad en el trabajo.
  • Ampliar la protección social a quienes cumplen responsabilidades de cuidados.
  • Brindar un nivel mínimo de servicios de cuidado infantil, especialmente para hijas e hijos del personal esencial.
  • Dar prioridad al acceso a los alimentos y los servicios básicos.
  • Alentar una mejor distribución del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Y a su vez sugiere una serie de prioridades en las que basarse para la realización de medidas:

  • Crear sistemas de cuidados con perspectiva de género sólidos y resilientes.
  • Invertir en infraestructura básica accesible y tecnologías para el ahorro de tiempo.
  • Transformar el mercado laboral para conciliar el empleo remunerado con los cuidados no remunerados.
  • Reorientar las políticas macroeconómicas para una economía de los cuidados más próspera.

Aunque a paso lento más organismos nacionales e intencionales están comprendiendo estos aspectos invisibles y dedicando más presupuesto para apalear esta situación; por ejemplo, Estados Unidos ha creado un paquete grande de recursos en función de este sector, Corea del Sur se incluye siendo el país más sensibilizado con el tema fomentando investigaciones para suplir las necesidades en este aspecto y en España el gobierno, a través de la Ley de Dependencia, ha comenzado a cubrir algunas de estas necesidades.

Carlota Reboll
Alejandro Rodríguez


[1] La Universidad Cornell es una institución académica de educación superior que pertenece a la prestigiosa Ivy League. Está ubicada en Ithaca (Nueva York), y tiene dos campus más, uno en Nueva York y otro en Doha (Catar). Considerada dentro de las 10 mejores universidades de investigación en Estados Unidos y en el mundo según la Clasificación Académica de Universidades.

[2] Lourdes Beneria i Farré (Valle de Bohí, 8 de octubre de 1937) es una catedrática emérita en el Departamento de Planificación Urbana y Regional de la Universidad de Cornell (Ithaca, Nova York). También fue una de las primeras investigadoras en llamar la atención sobre la posición laboral de las mujeres y la desigualdad de género.

[3] Lina Gálvez Muñoz (Sevilla, 1969) es una historiadora económica española, especialista en economía feminista. Desde el 7 de junio de 2018 hasta el 22 de enero de 2019 fue consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad de la Junta de Andalucía. Desde mayo de 2019 es parlamentaria en el Parlamento Europeo.

[4] ONU: Organización de las Naciones Unidas (ONU), también conocida simplemente como Naciones Unidas (NN. UU.), es la mayor organización internacional existente. Se creó para mantener la paz y seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre las naciones, lograr la cooperación internacional para solucionar problemas globales y servir de centro que armonice las acciones de las naciones.

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