Alternativas a vivir solo: viviendas colaborativas

Alternativas a vivir solo: viviendas colaborativas

“El cohousing es una iniciativa de la sociedad civil que se ha adelantado a las administraciones que carecen de un modelo para regularlo”. (Pilar Rodríguez)

Según los más recientes estudios, hoy conocemos que practicar ejercicio con frecuencia, tener una dieta equilibrada y saludable, disponer de una óptima atención médica no es suficiente para lograr tener una óptima calidad de vida. Es en el compartir con otras personas, la sociabilidad, el cultivo de la amistad donde encontramos una auténtica felicidad y bienestar. Y es que vivir en una red de apoyo comunitario en interacción con otros aumenta notablemente nuestra calidad de vida. 

En el vertiginoso contexto actual muchas personas viven en soledad o igualmente se sienten solos, incluso quienes cuentan con los mejores servicios de asistencia. Por esta razón, cada vez más surgen novedosas iniciativas que promueven el compartir vida, más allá de los destinos habituales hasta ahora: las residencias.

Ejemplos de alternativas a la vivienda tradicional

1. El cohousing o vivienda colaborativa, una forma de comunidad en la que un grupo de individuos deciden unirse para compartir sus vidas en torno a un proyecto de vivienda común. Este tipo de viviendas tiene como principio fundamental la autogestión, y tienen como praxis diversas propuestas encaminadas hacia una vida más sostenible y un consumo responsable que procuran una menor huella ecológica. Se ha demostrado además que este tipo de convivencia fomenta la independencia, así como una actitud más resiliente ante los avatares de la vida cotidiana. Esto se debe en gran medida a la política del cohousing: el consenso, todos quienes conviven son activos en la gestión y en la toma de decisiones.

Un ejemplo de cohousing destinado a personas mayores podemos encontrarlo en la Asociación Jubilares, una comunidad gestionada por mayores que viven en un entorno diseñado por ellos mismos. Un grupo de personas que se encuentran en un conjunto de viviendas con la idea de favorecer las relaciones vecinales. Si te interesa, la Asociación Jubilares organiza reuniones informativas gratuitas y sin compromiso para grupos de personas interesadas. Para interesados individuales, Jubilares ofrece la inclusión en una base de datos hasta la conformación de un grupo compatible que pueda empezar a trabajar.

2. Los Apartamentos Tutelados, otra forma de vivir en comunidad. Este tipo de viviendas son igualmente compartidas o también pueden ser individuales, y tienen como objetivo central  la viabilidad de alojamiento a personas mayores, manteniéndoles en su medio habitual de vida. Aunque deben regirse por el Reglamento de Organización y Funcionamiento del Centro en general, los usuarios disfrutan de total independencia dentro del apartamento tutelado.

Los posibles usuarios de estas casas deben presentar total autonomía funcional, así como ser su voluntad el vivir de manera independiente, aunque necesite del acceso a determinados servicios especializados. Estos apartamentos constan de todos los servicios de apoyo, desde cocina propia, cafetería y restaurante, lavandería, terrazas exteriores y espacios al aire libre, servicios médicos, peluquería, podología hasta actividades socioculturales. Equipos de profesionales (representantes de entidades privadas o públicas de servicios sociales) supervisan estas acciones y responden a las necesidades de los usuarios a tiempo completo (24 horas). Las diferentes comunidades autónomas ofrecen esta opción, pero también ya hay muchas empresas privadas con esta alternativa a las residencias tradicionales.

3. Como el Programa de Viviendas Compartidas entre Personas Mayores. Este proyecto, que parte de la idea del envejecimiento activo, pone en práctica el Modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona (MAICP). La idea del proyecto es que como normalmente las viviendas cuentan con varios dormitorios, las personas puedan compartir la casa. De este programa derivan dos modalidades:

  • Una persona titular de una casa que brinda acogida a otra persona con el propósito de compartir la convivencia, y que la otra persona decida trasladarse allí.
  • Un grupo de personas deciden compartir el alquiler de una vivienda y convivir.

Un ejemplo de viviendas compartidas es el que ofrece la Fundación Pilares. Bajo el nombre de “Hogar y Café -Viviendas Compartidas entre Personas Mayores” (subvencionado por la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid), este programa va dirigido a mayores de 60 años que se sienten en soledad, o bien no pueden asumir determinados gastos en alquiler y deciden compartir vivienda con otros mayores. En este proyecto específico la Fundación Pilares forma parte activa del proceso de toma de decisión por parte del usuario. El usuario puede pasar una prueba de un mes de duración, en la que experimenta lo que podría ser su vida en vivienda compartida, descubriendo afinidades con la/s otra/s  persona/s. En el momento en que lo desee puede darse de baja de la experiencia y decidir que no es lo que desea para su vida o que no son estas personas con las que desea compartir vivienda.

Compartir la vida con personas de nuestra generación, o con las cuales compartimos aficiones, nos brinda una gran satisfacción y bienestar que se traducen en una mayor calidad de vida. Somos, a fin de cuentas, seres biopsicosociales, que florecemos en sociedad.

Carlota Reboll, trabajadora social y coordinadora del Servicio de Ayuda a Domicilio
Aimara Fernández, trabajadora social

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