Profundizando en la violencia ejercida sobre la mujer

Profundizando en la violencia ejercida sobre la mujer

El 51 % de la población, las mujeres, son oprimidas por nacer mujer, independientemente del país, clase social, edad…

La violencia ejercida sobre las mujeres puede ser de muchos tipos; económica, física, simbólica, etc. Todas ellas buscan perpetuar un sistema de dominación y se pueden dar en diversos sistemas dentro de la vida de las mujeres. Es necesario partir desde el entendimiento de esta premisa para poder generar estrategias que eliminen la violencia ejercida contra la mujer, y comprender las consecuencias que provoca la violencia en todas las esferas de la vida de la mujer víctima de violencia machista.

La mujer, en el contexto de senectud, sufre una doble discriminación; si se produce una situación de violencia podemos hablar de un fenómeno menos estudiado, menos atendido y con menor dotación de recursos. Podemos enunciar que estas mujeres se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.

Dentro de los tipos de violencia es relevante subrayar que la dependencia económica es una de las grandes razones por las que las víctimas permanecen en relaciones de agresión, por lo que hay que concederle la importancia que tiene no solo como un tipo de violencia más, sino que sus consecuencias determinan parte de la solución o no, del problema de la violencia ejercida sobre la mujer. Además este tipo de violencia es ejercida desde el propio sistema económico, institucional y legal. La violencia económica atraviesa de forma intensa a muchas mujeres de edad avanzada, por ello requiere una especial atención, muchas de ellas descendientes de una herencia patriarcal que ha determinado fuertemente sus vidas. Cuando hablamos de brecha salarial, suelo pegajoso, feminización de la pobreza, estamos hablando de grandes obstáculos para las mujeres víctimas de violencia. Estos conceptos que inciden de forma intensa en la vida de las mujeres son mayores en el caso de las mujeres víctimas de violencia machista y se acentúan según avanza la edad.

Cuando una mujer sufre violencia se destapan importantes secuelas en su vida. La salud se ve mermada a varios niveles; físico, emocional, mental, pero el desarrollo integral de una persona engloba otros factores que también se ven alterados cuando una mujer sufre una situación de violencia. Habitualmente una persona se relaciona entre sistemas, partiendo de un entorno cercano y alejándonos hacia un nivel macro. Las personas ocupamos un lugar en la sociedad, a menudo nos movemos en un microsistema, nuestra familia, las relaciones laborales, acontecimientos sociales, llegando hasta el papel que ejercemos como ciudadania. El contexto de las relaciones sociales es donde se desarrollan y se aprenden patrones culturales importantes para hablar de violencia contra la mujer, ya que a menudo es en este sistema donde se establecen los roles de género.

Desde este prisma podemos decir que el desarrollo integral se ve afectado en la medida que están afectados los contextos en donde se mueve la persona, ya que los niveles conforman "un todo". En una situación de violencia cada sistema se ve afectado, provocando distintas consecuencias para la mujer. A nivel familiar se pueden provocar situaciones de aislamiento, empobrecimiento de las relaciones. Según avanzamos dentro de los niveles, las consecuencias pueden verse en la escasa o nula participación en la vida social, llegando hasta consecuencias mas notables como pueden ser a nivel laboral: absentismo, precariedad, ausencia de recursos económicos. En el caso de mujeres de edad avanzada el aislamiento y la soledad comprenden un aspecto esencial. No podemos olvidar cómo el sistema cultural, que nos abraza a todas las personas, puede caer en el estigma social de la víctima, paternalismo o revictimización, incluso en la invisibilización cuando se habla de mujeres víctimas de violencia machista mayores de 65 años.

Es conveniente analizar la violencia y sus consecuencias desde un enfoque global que brinde un abanico importante de recursos a la hora de establecer estrategias, incidiendo en las de prevención. Las consecuencias se desarrollan en un nivel interrelacionado que implican procesos de reparación que no siempre se generan, siendo estos de suma importancia cuando las víctimas son mayores de 65 años, ya que es habitual que la situación de violencia se haya perpetuado a lo largo de los años. Solo conociendo las implicaciones de la violencia la vida de las víctimas de violencia machista podemos actuar como ciudadania comprometida.

Afortunadamente nos encontramos en un momento de avance hacia sociedades mas igualitarias, pero, no obstante, nuevas formas de violencia, invisibles pero con efectos notables en la vida de muchas mujeres, provocan que sea muy pronto para dejar de hablar de violencia; las nuevas formas se unen a las tradicionales latentes aún.

Que parte de la sociedad condene la violencia no provoca una disipación de la misma, simplemente suscita un lugar importante para crear conciencia colectiva y necesario como punto de partida.

Más información

https://violenciagenero.igualdad.gob.es/

https://www.pazcondignidad.org/blog/25n-dia-internacional-de-la-eliminacion-de-la-violencia-contra-las-mujeres/

https://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Igualdad-y-diversidad/Actividades-y-eventos/Telefono-016-016-online-Atencion-a-las-victimas-de-malos-tratos-por-violencia-de-genero/?vgnextfmt=default&vgnextoid=69296dc549444110VgnVCM1000000b205a0aRCRD&vgnextchannel=0739aaa26f535510VgnVCM1000008a4a900aRCRD

Cristina Valero Ruiz
Trabajadora social
Máster en investigación aplicada en estudios feministas, de género y ciudadania

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