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MALTRATO

Maltrato a personas mayores: malos tratos vs buen trato a los ancianos

Maltrato a personas mayores: malos tratos vs buen trato a los ancianos

Establecemos los indicadores y tipos de maltrato a personas mayores, en contraposición al buen trato y la ausencia de malos tratos dentro de la familia, las residencias de ancianos, etc.

Qué se entiende por maltrato a una persona mayor

Existe mucha confusión respecto a este fenómeno debido a diferentes causas. Entre ellas, la terminología empleada. Al no existir un término consensuado, se generan circunstancias como que ante un mismo caso, por ejemplo, se llegue a conclusiones diferentes. La definición más aceptada fue elaborada por la Asociación Action on Elder Abuse en 1995 y finalmente fue ratificada por la Organización Mundial de la Salud en el año 2002 en la Declaración de Toronto. Esta definición señala que el maltrato hacia las personas mayores es “un acto único o repetido o la falta de una acción apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde existe una expectativa de confianza, que causa daño o angustia a una persona mayor. Puede ser de varias formas: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar negligencia intencional o por omisión”.

Podrían definirse tres aspectos a tener en cuenta a la hora de hablar de maltrato:

  1. En primer lugar, la edad: hablamos de maltrato a personas mayores cuando el inicio de la situación se ha iniciado a los 65 años o más (edad a partir de la cual se considera a alguien mayor).
  2. En segundo lugar, la intención: los malos tratos pueden ser intencionales (en cuyo caso la vía de intervención seria del tipo legal) y no intencionales (intervenciones en primer lugar de psicoeducación). En el caso de los mayores, la mayoría de las situaciones son de tipo no intencionado.
  3. En tercer lugar, es importante tener en cuenta que esta situación puede tener lugar en diferentes ámbitos: familia, comunidad, instituciones. Aunque hay estudios que señalan que es más frecuente en el ámbito familiar, lo cierto es que se ha estudiado poco o muy poco, en España en concreto nada, los malos tratos a mayores en instituciones.

Qué es el buen trato a personas mayores

El buen trato es un derecho fundamental que tenemos todos los seres humanos; por lo que hablar de buen trato hacia las personas mayores es reconocer el derecho a que los mayores sean tratados en el respeto y la dignidad, otorgándoles el mismo valor que al resto de los ciudadanos.

Tratar con respeto a las personas mayores es reconocer sus capacidades físicas (para seguir realizando actividades de todo tipo: actividades deportivas, lúdicas…), psíquicas (para seguir aprendiendo, comunicarse con otras generaciones, tomar decisiones y resolver conflictos,…) y emocionales (de amar, de sentir); aceptar que forman parte de una misma sociedad cambiante a la que se adaptan continuamente; y admitir que cada uno de ellos son únicos, resultado de una larga vida llena de experiencias positivas y negativas que han forjado su identidad.

Qué tipos de maltrato a mayores hay

En todas las clasificaciones revisadas nos encontramos con maltrato físico, psicológico, sexual, económico y negligencia. Esto puede ser debido por ejemplo a que algunas categorías, las más conocidas son extrapoladas de otros contextos donde tiene lugar la violencia. Respecto al abuso sexual, me gustaría simplemente señalar que, a pesar de ser un tipo que aparece en todas las clasificaciones, cuando yo pregunto en clase a grupos de edad jóvenes no es un tipo que suele aparecer. Parece que se piensa que se abusa de alguien a quien se considera atractivo o deseable y como la vejez es vista como algo feo y nada deseable no se asocia el abuso sexual con los mayores. Pero también es cierto que se abusa de la gente vulnerable y es aquí donde los mayores pueden estar incluidos.

Otro tipo que no he mencionado pero que también aparece con mucha frecuencia en la literatura es la autonegligencia. Bajo este término se incluiría a aquellas personas que no se cuidan por sí mismas. Esto significaría que si detectamos que alguien mayor no se cuida bien (alimentación, toma de medicación, etc.), podríamos intervenir. A mí, personalmente, este término no me gusta, ya que en otras edades esto no se aplica de la misma manera. Realmente cuando uno profundiza mucho más en el término se incluye a personas con trastorno mental, bien sea Diógenes o demencias y, realmente, en estos casos, no es que la persona no se cuide, sino que hay un trastorno que no le permite cuidarse.

Por otro lado, la violación de derechos no aparece en todas las clasificaciones. Aunque bien es cierto que actualmente se está trabajando bastante en el ámbito de los derechos de las personas mayores a nivel de formación especialmente, esto no es así a nivel de investigación, ya que en los estudios sobre prevalencia de los malos tratos no se incluye la violación de derechos. Está muy relacionado con el maltrato psicológico y consiste en privar de derechos básicos a una persona mayor que legalmente le corresponden como dignidad, intimidad, opción religiosa, capacidad para toma de decisiones, etc. Esta violación de derechos viene derivada de algunos estereotipos negativos relacionados con el envejecimiento por un lado, y, por otro lado, de la poca valoración que se le da a las personas mayores, de manera que cuando uno llega a mayor parece que pasa de ser ciudadano de primera a ciudadano de segunda y a formar parte de la población pasiva.

Cómo se puede prevenir el maltrato

El maltrato debe ser prevenido desde muchos ámbitos: político, social, institucional… pero también en el ámbito familiar y personal. Para prevenir el maltrato es importante partir del conocimiento y la formación. Aprender a reconocer cual debe ser el trato adecuado que debe recibir una persona mayor, transmitir esta información a todas las generaciones (sobre todo a los más pequeños que son el germen de nuestra sociedad) y respetar los derechos fundamentales de cada uno de los miembros de la sociedad, sin que importe su edad, sexo, raza o religión, son los pilares fundamentales de la prevención.

Cuando el maltrato ya ha aparecido, conocer cómo son los malos tratos y dónde se producen, así como cuáles son las medidas que puede tomar una persona cuando es víctima o testigo de los malos tratos puede ayudar a que estos no se agraven o endurezcan.

Cuál es el perfil del maltratador de mayores

En primer lugar es más adecuado hablar de 'responsable' de los malos tratos, en lugar de 'maltratador' ya que, como se ha indicado anteriormente, los malos tratos pueden ser producidos sin intencionalidad, y es más adecuado evitar las etiquetas que puedan estigmatizar a la persona que ejerce los cuidados.

Por otro lado, podríamos hablar de factores que pueden aumentar el riesgo de que una persona sea la responsable de los malos tratos: ser hombre (responsable de malos tratos físicos) o mujer (negligencia); hija/o o pareja de la víctima; con escasa preparación para cuidar y no comprender la enfermedad (no mantener expectativas reales respecto a la persona mayor). Cuidador único, inmaduro o aislado; con posibles trastornos psicológicos (depresión, ansiedad, demencia) que pueden dificultar las interacciones interpersonales; el abuso de sustancias y/o drogas; presentar sentimientos negativos, como ira, hostilidad o resentimiento; percibir el cuidado como una carga o tener alto nivel de estrés; y una historia previa de violencia en el ambiente familiar.

¿Es lo mismo maltrato que negligencia?

Como se ha comentado al principio, se considera maltrato si implica acción, mientras que se considera negligencia al implicar una omisión. Esta omisión puede ser intencional (activa) o no intencional (pasiva), en el cumplimiento de las necesidades vitales para una persona mayor (higiene personal, por ejemplo) o en impedirle estar con la gente con la que quiere estar, darle «trato de silencio» (no hablarle). Puede ser física, psicológica, económica, etc. En el ámbito residencial, podría ser el resultado del fallo o no cumplimiento por parte de un empleado o del sistema, como por ejemplo, insuficiente número de trabajadores, falta de motivación, etc. Entre los indicadores de este tipo de malos tratos se puede hablar de úlceras por presión, suciedad, olor a orina o heces, vestido inadecuado, malnutrición, deshidratación, aislar a la persona mayor, excluirle de sus actividades.

Cómo se puede fomentar el buen trato al mayor

Se puede trabajar desde la base de principios en referencia al buen trato que se debe de dispensar a las personas mayores:

  • Respetar derechos y deberes: En todos los ámbitos, sin discriminación por razón de edad, de enfermedad, defendiendo y siendo conscientes de sus derechos y deberes.
  • Derecho a decidir: Usted tiene el derecho a decidir en todos los ámbitos de su vida desde el económico hasta el de su propia salud, puede pedir asesoramiento o consejo a familiares cercanos pero finalmente usted decide.
  • Conectado al mundo. A través de las relaciones sociales, de su opinión como ciudadano o a través de las redes sociales. Evite aislarse, todos los humanos somos seres sociales.
  • Cuidando de su salud. Su salud es importante y usted es el responsable de la misma, pida ayuda y acuda a los especialistas cuando lo necesite y por encima de todo piense que si usted esta bien el resto de personas que le rodean estarán mejor.
  • Defiende una vida mejor para ti. Recientemente hemos podido observar a través de los medios de comunicación el papel de los Yayo flautas en la reivindicación de las mejoras sociales. El movimiento de mayores no hay quien lo pare y en ustedes esta luchar por la mejora de sus condiciones.

Maltrato en la familia

Todos nosotros, a lo largo de nuestra vida, con mayor o menor intensidad, somos en algún momento cuidadores de nuestros familiares, así como personas que son cuidadas por su familia. Cuidar de nuestros familiares cuando lo necesitan y ser cuidados por ellos es, por tanto, un elemento común a todo tipo de personas y familias. Sin embargo, cuando los cuidados son demasiado largos, frecuentes o intensos, puede que el desempeño de este rol no resulte nada sencillo, se sufra sobrecarga emocional y física, y esto repercuta en el cuidado del familiar mayor.

Para cuidar bien convieneque el cuidador se encuentre suficientemente tranquilo, tome decisiones ponderadas, sea flexible en la búsqueda de soluciones a unos problemas siempre cambiantes en el mayor, busque ayuda cuando lo necesita de otros familiares o de profesionales, reconozca sus límites, acepte las cosas que no puede cambiar, se comprometa con aquellas otras que pueden ser cambiadas… y busque el sentido de cuidar a un ser querido mayor dependiente en sus valores y metas personales.

Maltrato en las residencias de mayores

De entre los principios que se han planteado como ejes que deben regir el buen trato y por consiguiente la asistencia de calidad en los centros residenciales, conviene resaltar el principio de integralidad que considera a la persona mayor que vive en la residencia desde un enfoque global, como un ser con diferentes dimensiones (biológica, psicológica, social y espiritual) en las que puede presentar diferentes necesidades cuya satisfacción ha de ser facilitada por los distintos profesionales que trabajan en los centros residenciales.

La integralidad también establece que una buena atención a las personas mayores institucionalizadas ha de incluir necesariamente, tanto en la planificación como en el desarrollo de la vida dentro de la residencia, a los diversos agentes que tienen un papel importante en la misma, concretamente, la propia persona mayor, los distintos profesionales del centro, la familia, y los agentes sociales del contexto comunitario en el que se encuentra la residencia… personalizando siempre y buscando la participación y autonomía de los mayores que viven en las residencias.

Maltrato conmigo mismo

La persona mayor que se trata bien a si misma de manera suficiente posee en mayor o menor grado, las siguientes cuatro características (las “Aes” del buen trato):

  • Aprecio genuino de sí mismo como persona, independientemente de lo que pueda hacer o poseer, de lo que hiciese o poseyese en el pasado, de manera que se considera igual, aunque diferente, a cualquier otro.Ç
  • Aceptación tolerante y esperanzada de sus limitaciones, debilidades errores y fracasos, pues nadie es perfecto, comprometiéndose con aquellas cosas que puede cambiar en la medida de lo posible.
  • Apertura a los demás. No se queda encerrado en sí mismo sino que disfruta de todo lo que le pueden ofrecer quienes le rodean, especialmente de todos aquellos que son significativos para él,
  • Atención y cuidado fraternal de sus necesidades reales (no de las innecesarias). Quien se trata bien en la vejez se cuida a si mismo esforzándose por tener un envejecimiento activo, exitoso y saludable.

Autores: Gema Pérez, Javier Lopez y Alexandra Chulian.

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