Recuperar la autonomía después de una fractura en personas mayores en Caser Residencial

viernes, 5 de junio de 2026

Recuperar la autonomía después de una fractura en personas mayores en Caser Residencial

El envejecimiento trae consigo procesos como la osteoporosis y la sarcopenia, factores que incrementan la fragilidad ósea y el riesgo de caídas. Entre los traumatismos más críticos en las personas mayores se encuentra la fractura de cadera, con cerca de 50.000 casos anuales en España.

Las fracturas en las personas mayores suponen una limitación física inmediata que afecta a su capacidad para realizar tareas cotidianas, afectando a su calidad de vida. Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), ante una fractura ósea en una persona mayor, un programa de rehabilitación adecuado puede lograr que entre el 60% y el 70% de los pacientes recuperen su capacidad de marcha previa.

Por eso, reaccionar a tiempo y buscar la ayuda específica para recuperar la autonomía es fundamental, proporcionando tranquilidad y seguridad tanto para la persona mayor como para el entorno que la rodea. Al recuperar la capacidad de realizar movimientos básicos de forma segura, la persona mayor no solo mejora su condición física, sino que restaura la confianza en su propio cuerpo y en su valía personal. Para su entorno, este progreso supone un alivio emocional, ya que permite que los familiares dejen de actuar como cuidadores para retomar su rol afectivo.

En Caser Residencial llevamos más de 20 años trabajando programas de rehabilitación tramatológica personalizada e individualiza, logrando una recuperación física y emocional a través del trabajo de un equipo multidisciplinar. Cada uno de nuestros centros de cuidados dispone de este servicio especializado, proporcionando una asistencia profesional y adecuada.

Cómo se lleva a cabo la rehabilitación traumatológica

La rehabilitación traumatológica es un proceso terapéutico clave para recuperar la movilidad y la fortaleza física tras una lesión o una operación ortopédica. Su propósito es que la persona vuelva a sentirse activa e independiente, retomando sus rutinas diarias con seguridad y bienestar, mientras se minimizan las secuelas del traumatismo. Para lograrlo, se combinan ejercicios suaves de movilidad, trabajo progresivo de fuerza y actividades orientadas a las tareas de la vida diaria, siempre adaptados al estado y al ritmo de recuperación necesario.

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En Caser Residencial, este acompañamiento lo llevamos a cabo en un entorno de cuidados continuos, con un equipo multidisciplinar de profesional, donde se encuentran médicos, fisioterapeutas, enfermería y apoyo psicológico, que diseña un plan de rehabilitación individual para cada persona.

A través de sesiones de fisioterapia y actividades adaptadas, trabajamos tanto el aspecto físico como el emocional, para que la recuperación sea progresiva, segura y enfocada a la vida real.

De esta forma, favorecemos la recuperación funcional, evitamos posibles complicaciones como el dolor, el edema, las infecciones o el síndrome confusional, y adaptamos la alimentación a los requerimientos concretos del proceso, mediante dietas ricas en nutrientes que favorecen la consolidación y la recuperación.

Con el desarrollo de cada plan específico de acción terapéutica desde nuestras unidades de rehabilitación traumatológica buscamos favorecer la consolidación, tratar la posible afectación de partes blandas, disminuir los efectos de la inmovilización, así como la funcionalidad del residente, evitar y prevenir complicaciones locales o generales y reducir el dolor durante todo el proceso de recuperación.

Recuperación física y psicológica

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Tras una fractura, la pérdida repentina de movilidad impacta directamente en el estado anímico de la persona mayor. Al verse limitado en tareas cotidianas, como abrocharse un botón, asearse sin ayuda o caminar hasta la cocina para prepararse un café, es habitual que aparezca una baja autoestima.

Además, la persona mayor teme convertirse en una carga para su entorno cuando observa, por ejemplo, cómo sus hijos deben reorganizar sus horarios laborales, turnarse para acompañarle a las revisiones médicas o modificar la dinámica y el espacio del hogar para adaptarse a sus nuevas necesidades.

Tal como indican instituciones de referencia como la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), el estado emocional es un predictor crítico del éxito clínico, es decir, un ánimo decaído puede intensificar la percepción del dolor y mermar la predisposición al esfuerzo necesario para la mejoría física. Por esta razón, la importancia del tratamiento psicológico como complemento al físico es fundamental.

Para dar respuesta a esta realidad, en Caser Residencial contamos con rehabilitadores y psicólogos que trabajan de forma coordinada. Mientras el equipo de rehabilitación se enfoca en restaurar la fuerza y la marcha, el área de psicología refuerza la seguridad y la motivación del residente. Este trabajo conjunto permite procesar la frustración inicial y transformarla en una actitud activa hacia la mejoría. Gracias a nuestro enfoque interdisciplinar, la persona no solo recupera su funcionalidad, sino que recobra el bienestar emocional necesario para volver a disfrutar de su día a día con plena confianza.

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