El dolor se puede medir


Publicado por Patricia Lopez, redactora de Plusesmas.com
Creado: 11 de agosto de 2014 10:30 | Modificado: 6 de febrero de 2015 10:02


El dolor se puede medir

Es importante ayudar al enfermo a definir el dolor.

Describir el dolor no es sencillo. No sólo es necesario encontrar las palabras precisas, sino también rastrear su historia y situarlo en el contexto de la vida cotidiana. Es importante ayudar a la persona que tiene un dolor a que trate de definirlo lo mejor posible.

Antes de ir al médico, conviene intentar responder a estas preguntas:
- ¿Dónde siente el dolor?
- ¿Cuándo aparece, en qué situaciones? ¿Cuánto dura?
- ¿Cuándo empezó a notarlo?
- ¿Cómo ha evolucionado?
- ¿Qué intensidad tiene?
- ¿Es variable? ¿Es más fuerte en algunos momentos del día?
- ¿Qué lo agrava?
- ¿Qué lo alivia: medicamentos, calor o frío, una postura concreta...?
- ¿Qué repercusiones tiene sobre la vida cotidiana, sobre el sueño, sobre el estado de ánimo?

Conviene también recordar al médico otros problemas de salud, si los hay, así como ponerlo al tanto de acontecimientos o cambios recientes que hayan podido afectar a la persona (enfermedad o pérdida de un ser querido, problemas financieros, mudanzas, etc.). Además, hay que decirle al médico las medicinas que se toman, tanto de forma regular como ocasionalmente.

El dolor se puede medir
Algunos médicos piden a sus pacientes que clasifiquen su dolor en una escala gradual de 0 a 10 (el 0 correspondería a la ausencia de dolor y el 10, al dolor máximo imaginable). Otros, prefieren recurrir a representaciones gráficas visuales. El procedimiento utilizado es lo de menos: lo esencial es que el médico consiga comprender qué es lo que la persona siente, y que pueda medir la evolución del dolor en cada visita.

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