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CUIDADO FACIAL

5 rutinas faciales necesarias para un cutis en (casi) perfecto estado

5 rutinas faciales necesarias para un cutis en (casi) perfecto estado

La cara es el reflejo del alma. Y una cara limpia y luminosa dice mucho más que una apariencia estética cuidada. Te damos 5 rutinas faciales básicas para un cutis bonito y sano.

Cuando hablamos de rutinas faciales imprescindibles para un rostro en buen estado (tanto en hombres como mujeres), lo primero que deberíamos recordar es que la epidermis contiene grasa y agua. Y que, dependiendo de la genética de cada uno y de algunas otras consideraciones, puede ser más seca o más grasa.

Esa grasa que segregan las glándulas sebáceas es la protección natural de la piel frente a los agentes nocivos del exterior. Por otro lado está el “agua” de las glándulas sudoríparas, compuesta por ácido láctico, glucosa, aminoácidos... Ambas se mezclan y forman la emulsión epicutánea, un "manto" que protege nuestra piel.

Si el agua y la grasa están al mismo nivel tenemos un biotipo cutáneo eudérmico. Pero ese no deja de ser el caso ideal; no el real. Emplear jabones de distintas composiciones y procedencias resulta fatal: nos descompensan el PH, rompiendo toda barrera de protección natural. De ahí, por ejemplo, los granos…

Vamos pues a repasar en cinco pasos lo que podría considerarse una rutina facial imprescindible para un cutis saludable.

Cuidado facial, paso a paso

  1. Desmaquillaje. La leche limpiadora ha de ser acorde al tipo de piel, para una seca, sin jabón ni alcohol, y mejor con almendras. Y tras la leche desmaquillante, un tónico: hidratante, para ablandar la queratina, el que ayuda a desinfectar, descongestivo…
  2. Limpieza. Lo ideal es limpiar el rostro dos veces al día. Si se lleva a cabo una sola vez, es preferible antes de dormir: te desmaquillas, te quitas polución y contaminación... La piel cuando más se regenera es durante la noche.
  3. Hidratación y nutrición. Se pueden usar serum: aportan principios activos de forma inmediata, para tratar la rehidratación, la regeneración de las fibras, problemas circulatorios, blanqueamiento de manchas… Y también están las cremas, que aportan o no grasa, según su composición.
  4. Exfoliantes. Se trata de liberar las células más resecas, para que el tacto de la piel sea más homogéneo. Pueden emplearse pulidos físicos (por ejemplo, trozos de avena) para dejar un aspecto más flexible. También se emplean peelings químicos suaves, sólo para la última capa de la piel: regeneran y evitan la pérdida de agua.
  5. Mascarillas. Son aportes de principios activos más profundos, que se usan una o dos veces a la semana, y que nutren en profundidad.

Todos estos cuidados son para realizar en casa –que no se te olvide la ingesta de vitamina E, que ayuda a combatir los radicales libres tan dañinos para nuestro cutis–, si bien se pueden completar de vez en cuando con tratamientos de cabina. Por ejemplo si hay síntomas de envejecimiento o líneas de expresión, bolsas u ojeras, flacidez muscular… Bien a base de maquinaria (mesoterapia electrónica, electroporación…), o mediante estimulación muscular manual (masaje kobido, acupuntura facial…)

Maribel Corpa, experta en bienestar y belleza y cofundadora de la cadena Templo del Masaje

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