¿De qué forma se pueden presentar los recuerdos?

¿De qué forma se pueden presentar los recuerdos?

«Venga, abuela, cuéntanos cosas de cuando tú eras pequeña», nos pide una vocecilla que, a veces, no es más que el eco de nuestros propios deseos de revivir la propia historia: volver a encontrarnos con el niño que fuimos para tomar mejor de la mano al que nos pregunta y ayudarle a construir su futuro. Recibir y transmitir: son las palabras que enlazan a las sucesivas generaciones.

Hay mil formas de reunir los recuerdos, los de uno mismo o los de otras personas (amigos, padres...) para que nos sobrevivan y puedan transmitirse: de forma oral, por escrito, con fotos, vídeos...

Contar una historia de viva voz es un modo de transmisión especialmente enriquecedor: se transmite un contenido, pero también un lugar, un ambiente... Y, sobre todo, cuenta la voz del que narra, su forma de hablar y sus expresiones.

Si se quiere grabar, hay que tener cuidado, ya que muchos soportes de hoy día no serán utilizables dentro de unos años. Hay personas que deciden grabar la historia familiar en casetes de audio tradicionales sin tener en cuenta si todavía habrá aparatos para escucharlas cuando sus nietos sean mayores. Lo mismo puede decirse de las películas, los vídeos y otros sistemas informáticos e imágenes numéricas. Frente a estos soportes, las clásicas imágenes impresas en papel siguen siendo las que más posibilidades tienen de transmitirse de generación en generación.

Otra cuestión que tener en cuenta: es imprescindible que la información sea clara para quienes la reciban. Por ejemplo, en los álbumes fotográficos nos resulta indispensable anotar ciertos datos: quiénes están en la foto, la fecha y el lugar donde se tomó, etc. Además de ser un ejercicio que estimula la memoria, evita que los álbumes se conviertan en documentos anónimos e inutilizables.

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