Hospitalización domiciliaria

Hospitalización domiciliaria

La hospitalización domiciliaria es un recurso muy demandado que deriva en una mejora en la calidad de vida del enfermo, pero ¿en qué consiste?, ¿qué coberturas tiene?, ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes? o ¿cuándo solicitarlo? son algunas de las dudas que frecuentemente tenemos como usuarios.

La hospitalización a domicilio se define como una alternativa a permanecer en el hospital que permite que recibas en tu propia casa cuidados, así como tratamientos y otras atenciones iguales, tanto en cantidad como en calidad, a los que puedes tener en el hospital.

Es una modalidad de atención sanitaria enfocada a proporcionar al paciente una atención especializada de carácter hospitalario en su propia casa.

Es un servicio propio del hospital, formado por personal médico y de enfermería que presta atención sanitaria en el domicilio del paciente, evitando o acortando el ingreso en el hospital.

Esta sería la visión global de la hospitalización domiciliaria, pero nos limitaríamos a ver solo la parte profesional del servicio dejando de lado la intervención familiar, por lo que realmente definiríamos la hospitalización a domicilio como el “traslado al hogar del paciente,  el personal, los servicios y la tecnología necesarios para su recuperación o tratamiento en igual cantidad y calidad que en el hospital, propiciando la participación activa del paciente y su familia en el proceso terapéutico".

Son muchos los pacientes que ya no necesitan la infraestructura de un hospital y prefieren seguir el tratamiento en la tranquilidad de su hogar. Al igual que si estuvieran ingresados, reciben la visita de un equipo sanitario que realiza el seguimiento de su estado de salud y les proporciona la atención médica que sea necesaria, con las mismas garantías, recursos humanos y materiales adecuados y la misma calidad que tendría en el hospital.

La unidad está disponible todos los días del año, incluidos los fines de semana y festivos. Si surge una emergencia, cuentan con el apoyo de una unidad de urgencias extra hospitalarias.

Este servicio ofrece múltiples ventajas tanto a las personas usuarias y a la familia como al centro hospitalario.

Ventajas de la hospitalización domiciliaria

  • Para el enfermo: evita el choque de la hospitalización convencional, manteniéndose en el marco familiar, siempre garantizando una asistencia personal y humana.
  • Para la familia: se ahorra el tiempo perdido en los desplazamientos al hospital y se le facilita un seguimiento más cercano del cuidado y la evolución del enfermo, proporcionándoles mayor tranquilidad.
  • Para los centros hospitalarios: contribuye a una disminución en la congestión hospitalaria, además de una menor tasa de infecciones nosocomiales y un aumento de la calidad y prestigio del centro.
  • Para la gestión sanitaria: se obtiene un ahorro económico.

Pero ¿cuáles son los inconvenientes principales que nos encontramos en este recurso?

Inconvenientes de la hospitalización domiciliaria

  • La necesidad de un cuidador principal que acompañe al paciente las 24 horas del día, siendo este el nexo de unión del paciente con el personal sanitario.
  • Supone una mayor implicación por parte de la familia, pero a la vez una satisfacción por intervenir directamente en los cuidados del paciente.
  • También hay que tener en cuenta, como posibles inconvenientes, la distancia al centro hospitalario en caso de necesitar atención urgente.

Todos estos aspectos son necesarios tenerlos en cuenta a la hora de convertirnos en usuarios de este servicio. Ahora bien, ¿cuáles son los requisitos que debemos cumplir para una hospitalización domiciliaria?

Requisitos para la hospitalización domiciliaria

Lo primero a tener en cuenta es saber que no todos los hospitales disponen de este servicio y que tampoco todos los pacientes pueden solicitarlo. Es necesario cumplir determinadas pautas para ello:

  • Estar estable clínicamente y no estar en riesgo de sufrir una complicación.
  • Aceptar voluntariamente esta alternativa.
  • La atención tiene que estar limitada en el tiempo.
  • Residir dentro del área de cobertura establecido por el hospital.
  • Contar con ayuda familiar.
  • La vivienda debe estar habitable y adaptada a las condiciones de los pacientes.

Los pacientes que normalmente están recibiendo hospitalización domiciliaria son los que sufren patologías crónicas (como puede ser insuficiencia cardíaca) o agudas (neumonía); están en tratamiento con antibióticos o corticoides; sufren alguna enfermedad oncológica o han sido operados y solo necesitan cuidados postoperatorios, como por ejemplo curas. También quedarían incluidos los tratamientos y curas de úlceras o tratamientos por vía intravenosa (antibioterapia endovenosa, diuréticos, nutrición parenteral…), etc.

El funcionamiento del servicio (HaD) para algunas unidades se hace con una visita presencial diaria al paciente (médico y enfermera o solo enfermera); en otras unidades no se les visita todos los días y esos días se comunica con ellos vía telefónica.

Se le informa de la posibilidad de reingreso hospitalario bien por criterio médico o por petición del propio paciente, y un punto muy importante es que se le indica a los usuarios de la existencia de un servicio de atención telefónica las 24 horas del día.

En España en el año 2006, la atención hospitalaria a domicilio se incluyó dentro de la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud.

Actualmente, uno de cada cinco hospitales españoles (116 en total) cuenta con una unidad de hospitalización domiciliaria. Se calcula que atienden a entre 90 000 y 120 000 pacientes al año, según datos de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (SEHAD), siendo pionero de este servicio el hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Todas las comunidades autónomas, salvo Extremadura y Castilla La Mancha, tienen disponible este modelo asistencia, y algunas, incluso, disponen de un marco regulatorio, como es el caso del el País Vasco y  de la Comunidad Valenciana.

No obstante, desde la SEHAD creen que es necesario aumentar la oferta. Calculan que el 30 % de las hospitalizaciones podrían hacerse en el domicilio y afirman que el ahorro sanitario que se conseguiría  podría llegar a ser hasta del 70 %.

Dado lo expuesto con anterioridad, podemos concluir diciendo que es muy importante que tanto la población como el personal sanitario conozcan este servicio para su potenciación, ya que se presenta como una alternativa perfectamente válida a la hospitalización tradicional.

Las Unidades de Hospitalización a Domicilio se están desarrollando y creciendo progresivamente. Se ha demostrado que es una alternativa eficaz y eficiente, donde confluye la calidad asistencial con el bienestar de los pacientes.

Rosa Navarrete Fernández
Trabajadora social

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