Gestión del tiempo en el cuidador

Gestión del tiempo en el cuidador

Andrés se levanta a las 8 cada mañana para poder darse una ducha y desayunar antes de que se despierte su madre. A las 9 se despierta ella y la ayudará a levantarse de la cama, asearla, vestirla, para después prepararle el desayuno. Y así discurrirá casi toda la jornada, entre comidas, medicinas, ayudas varias, visitas de médico, enfermero, podólogo…, en función del día, conversaciones, algún enfado, algunas risas, mucha televisión como acompañamiento de fondo y, tal vez, algún momento para salir a atender algún recado, dar un paseo, charlar con alguien o tomar un café.

Los horarios del día a día de cualquier cuidador suelen girar casi por completo en torno a la persona de la que se ocupan. Y lo cierto es que, aunque dependerá de muchos factores económicos, sociales, laborales, familiares, absorberá la mayor parte del día.

En esas circunstancias, la pregunta sería: ¿cómo encontrar tiempo para cuidar de uno mismo cuando se está cuidando de alguien más?

Pero la realidad es que el tiempo es relativo, y depende más de lo que sepamos aprovecharlo y en qué que de cuánto tiempo disponemos.

Ya lo decía Benedetti al afirmar:

"Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo".

Las estrategias de gestión de tiempo más difundidas nos hablan de varios conceptos clave que debemos conocer y manejar, puesto que, dado que nuestro tiempo no es infinito, la solución implicará priorizar y/o delegar. Esos conceptos son: asuntos urgentes y asuntos importantes.

Revisando nuestras obligaciones, tareas y actividades diarias, encontraremos que algunas nos parecerán  urgentes, pero no serán realmente importantes; otras sí serán importantes pero no requerirán llevarlas a cabo con urgencia, y, por último, otras serán importantes y a la vez urgentes.

  • Aquellas urgentes e importantes deben ser nuestra prioridad cada día, tanto si las podemos hacer nosotros como si debemos pedirle a alguien que las haga por nosotros. Cuidar a un familiar que nos necesita es importante y urgente, así que, como hemos dicho,  ocupará nuestro tiempo o el de alguien con quien podamos turnarnos y pueda echarnos una mano para permitirnos ganar algo de tiempo para otras cosas.
  • Las importantes pero que aún no son urgentes no requerirán necesariamente hacerlas hoy, pero no debo perderlas de vista, pues a medida que vayan pasando los días irán ganando en urgencia. Podría ser el caso del pago de un impuesto, pero para el cual aún disponemos de algunas semanas de plazo.
  • Si no son tan importantes y tampoco urgentes, tal vez no debamos ocupar nuestro tiempo escaso en esos asuntos o delegarlos siempre que podamos.

La segunda cuestión a tener en cuenta sería la certeza de que nuestra propia salud y bienestar son importantes y a la vez urgentes siempre, pero más aún si estamos cuidando de alguien. Es por ello por lo que aunque no nos sobre el tiempo, sea imprescindible reservar una parte para nuestro propio cuidado físico y mental, para mantener nuestras relaciones sociales, así como alguna de nuestras aficiones o actividades de ocio. Puede ser salir a dar un paseo o hacer algo de ejercicio, leer, ver o charlar con amigos, pintar, asistir a alguna clase presencial u online...

Puede parecer difícil o imposible, pero la solución puede estar en contar con alguien que nos releve un tiempo cada día y/o intentar aprovechar los momentos más tranquilos o de descanso de quien cuidamos.

Resumiendo, las claves para tener un mejor aprovechamiento de las horas del día en orden serían:

1. Haz una lista de las tareas y asuntos pendientes que tengas en mente a diario. Puedes anotarlo en un cuaderno o agenda, o en el móvil.

2. Priorízalas en orden:

  • Importantes y urgentes (hacerlas ya e incluir nuestro autocuidado).
  • Importantes pero no urgentes.
  • No importantes ni urgentes (delegar en otros o resolver por mail, teléfono...)

3. Revisa al final del día si has podido cumplir con lo propuesto, si has tenido que añadir algo más... Y si no has podido cumplir con todo, recoloca lo pendiente para los próximos días reevaluando la situación. Puede que algo de lo no realizado ya sea más urgente y debas hacerlo primero mañana o decidas delegar algo más.

Pero recuerda que no debes olvidarte de ti. Si tú no estás bien, no podrás ayudar ni cuidar de la mejor manera a nadie más.

Raquel Esteban
Directora Psicología de ITAF

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