Fotos antiguas: así eran los lugares más famosos de Granada en el pasado

Fotos antiguas: así eran los lugares más famosos de Granada en el pasado

Todos conocemos Granada y sus principales lugares emblemáticos, pero… ¿cómo sería verlos en el pasado? Fotos antiguas de algunos de los lugares más emblemáticos de Granada.

La antigua capital reino nazarí, Granada, es una ciudad importantísima para el devenir histórico de España. Granada es una ciudad espectacular situada a las faldas de Sierra Nevada, que posee un legado árabe tan intenso que impregna de una manera especial sus bellas calles, asombrosas plazas y magníficos monumentos, consiguiendo asombrar a todo aquel que pasa por la ciudad. Todos conocemos Granada y sus principales lugares emblemáticos, pero... ¿cómo eran hace 50 o 100 años? En este artículo de Plusesmas, ayudados por nuestra sección de Fotos Antiguas, os mostraremos el pasado de algunos de los lugares más emblemáticos de Granada.

Los 5 lugares más famosos de Granada

La Alhambra

Situada sobre el monte de la Sabika, presidiendo toda la ciudad de Granada, encontramos la Alhambra, el monumento más reconocido de la ciudad de Granada y uno de los más importantes y bellos de toda España. La Alhambra es un complejo monumental consistente en una serie de antiguos palacios, jardines y fortalezas, inicialmente concebido para alojar al emir y la corte del reino nazarí de Granada, posteriormente utilizado como residencia real castellana y de sus representantes. Con origen en el siglo XIII, la singularidad de la Alhambra destaca en los interiores de los palacios nazaríes, cuya decoración está entre las cumbres del arte andalusí, así como en su localización y adaptación, generando un paisaje nuevo, pero totalmente integrado con la naturaleza preexistente. Declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1984, la Alhambra no ha sufrido grandes modificaciones a lo largo del último siglo debido a su importancia histórica como complejo monumental, siendo el último gran cambio en 1526, cuando se mandó edificar el Palacio de Carlos V en la misma colina donde está situada la Alhambra.

Catedral de Granada

Situada en la Gran Vía granadina, en pleno centro de la ciudad, encontramos la Catedral de Granada, el templo de culto más importante de Granada. La catedral tuvo su origen tras la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos, siendo encomendada su construcción a Enrique Egas en 1506, quien en un principio la concibió como un templo de estilo gótico. Ya en 1529, Diego de Siloé tomo las riendas del proyecto, trazando las líneas renacentistas de todo el edificio sobre los cimientos góticos ya construidos, convirtiendo así a la catedral en el primer templo religioso de estilo renacentista de España y en una de las obras cumbre del renacimiento español. La visita a la catedral es obligada en Granada, ya no solo por su belleza estilística y decorativa, sino porque en su interior se encuentra la Capilla Real, que guarda los restos mortales de los Reyes Católicos, del infante Miguel, de su hija Juana "la Loca" y su esposo Felipe "el Hermoso". Debido a su gran importancia histórica, tanto la catedral como sus alrededores no han sufrido grandes cambios a lo largo del último siglo, llevándose a cabo, únicamente, pequeñas tareas de restauración.

Barrio del Albaicín

Situado en el cerro de San Miguel, al este de la ciudad de Granada, encontramos el barrio del Albaicín, el barrio más famoso y antiguo de la ciudad granadina, conocido por situarse a los pies del famoso complejo monumental de la Alhambra. El Albaicín tiene su origen en la Edad Antigua, cuando estuvo habitada primero por pobladores íberos y posteriormente por algunas poblaciones romanas dispersas. Tras la caída del Imperio Romano, la ciudad y el barrio se abandonan hasta la llegada de los bereberes ziríes, durante la época de Al-Ándalus, quienes le dan un aire nuevo al barrio, convirtiéndolo en uno de los núcleos principales de la Granada musulmana. El barrio no ha sufrido grandes modificaciones en los últimos 100 años debido a la dificultad para construir en su sinuosa y estrecha trama urbana nazarí y por su carácter histórico, que se ha querido mantener inalterable con el paso del tiempo, haciendo que el Albaicín siga manteniendo ese toque árabe y de mezcla de culturas tan característico que posee.

Plaza Nueva

Muy próxima a la Catedral de Granada, en pleno centro de la ciudad nazarí, encontramos la Plaza Nueva, la plaza más antigua de la ciudad de Granada y uno de sus puntos neurálgicos principales. La configuración actual de la plaza es producto de sucesivas transformaciones iniciadas con el ensanche del puente Alhachimín, construido a lo largo del siglo XI, que comunicaba la plaza del Hatabin con los barrios a la orilla izquierda del río Darro; pero no fue hasta el año 1506 cuando el Cabildo granadino solicitó a la Corona permiso y fondos para urbanizar en este lugar una plaza que ennobleciera la ciudad. Las obras duraron desde el año 1506 al 1515 y consistieron en embovedar 72 metros del cauce del río Darro, aunque posteriormente se ampliaría esta bóveda 50 metros más, coincidiendo con la construcción del Palacio de la Real Chancillería, quedando así configurada la plaza hasta el año 1835. Actualmente la plaza no ha sufrido grandes modificaciones desde su última configuración en el año 1835, siendo el cambio más reseñable la nueva colocación de la Fuente de Plaza Nueva, en ese entonces colocada en el centro de la plaza.

Carrera del Darro

Situada entre las históricas colinas del barrio del Albaicín, subiendo hacia la Alhambra, encontramos la que es considerada como una de las calles más bonitas de España y del mundo, la Carrera del Darro. Esta espectacular calle discurre paralela al río Darro, deslizándose entre la plaza de Santa Ana y el paseo de los Tristes, y desde ella puede vislumbrarse la figura de la Alhambra en lo alto de los bosques que la rodean. Además de ser una de las calles más bellas de la ciudad granadina es una de las más antiguas y transitadas, sobre todo por las imponentes edificaciones que la rodean, como los ancestrales puentes del Aljibillo, Chirimias, Cabrera y Espinosa, los renacentistas edificios del convento de Santa Catalina de Zafra y la casa de Castril, o la espectacular Iglesia de San Pedro y San Pablo, de estilo mudéjar. Al igual que el resto de calles próximas al barrio del Albaicín, no ha sufrido grandes modificaciones en los últimos 100 años debido a la dificultad para construir en su sinuosa y estrecha trama nazarí y por su carácter histórico, que se ha querido mantener inalterable con el paso del tiempo.

Javier del Valle Amaya

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