INFARTO

Analizamos los síntomas del infarto de miocardio

Analizamos los síntomas del infarto de miocardio

Un dolor atenazante en el pecho, que muy a menudo se extiende al brazo izquierdo, a veces hasta la mandíbula y, más raramente, a la espalda: es el dolor típico del infarto, siempre muy angustiante. En ocasiones sucede que no hay dolor, como les ocurre al 10% de los casos de diabéticos. Entonces los únicos síntomas son una gran fatiga o un ahogo no habitual.

¿Cómo hay que actuar ante un infarto de miocardio?

Lo primero que hay que hacer es llamar a los servicios de urgencia (112). Cuanto más rápido se reaccione (en la primera hora), mayores serán las posibilidades de supervivencia y menores las secuelas.

A veces, se produce un desvanecimiento después del dolor. Recueste a la persona sobre un suelo duro y desabroche la camisa, corbata y cinturón. Después, si sabe hacerlo, haga un masaje cardiaco o incluso la respiración boca a boca, si fuera preciso.

¿Qué es lo que provoca el infarto de miocardio?

Las arterias coronarias se obstruyen, porque, por ejemplo, se ha roto una placa de ateroma. Por ello, ya no riegan el corazón, no le aportan ni oxígeno ni nutrientes, las células del miocardio (el músculo) se degradan. Cuanto más tiempo pasa, más sufren los tejidos circundantes. Después de seis horas, las células no irrigadas mueren. Pero si se interviene en este plazo, el proceso es reversible en parte. Todos los equipos de urgencias disponen de medios para abrir una arteria coronaria obstruida (fibrinolisis). El paciente es trasladado a continuación a una unidad de cuidados intensivos cardiológicos, en donde se considerará si se hace una coronariografía con vistas a una angioplastia y el tratamiento más adecuado.

¿Cuáles son las secuelas del infarto de miocardo?

Su importancia varía según el tamaño del infarto, es decir, el número de células afectadas. Oscilan entre el riesgo a una recaída y una insuficiencia cardiaca, por una variedad de alteraciones del ritmo. En todos los casos, habrá que seguir un tratamiento permanente. Con ello se limitará el riesgo de otro infarto, sobre todo si, en paralelo, se adopta una buena higiene de vida.

¿La vida vuelve a ser la misma tras un infarto de miocardio?

Salvo excepciones, encontrará la misma calidad de vida en términos de trabajo, ocio o sexualidad. Hace veinticinco años, los médicos ordenaban a los afectados permanecer acostados 40 días después de un infarto, y se convertían en inválidos. Actualmente, a partir del tercer día, se sientan en la cama y después de algunos días caminan por la habitación. Un sexagenario puede volver a su casa después de unos diez días. Después de los 75, es necesario evaluar la pérdida de autonomía antes de volver al domicilio. En ciertos casos se puede considerar la posibilidad de una estancia en un centro de readaptación cardiaca.

Hay que llamar inmediatamente a los servicios de urgencia (112) en caso de infarto de miocardio. Cuanto más rápidamente se hagan cargo, menos graves serán las consecuencias.

Marisol Guisasola

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