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ALTERACIONES DEL SUEÑO

Pesadillas, ronquidos, sonambulismo y otros trastornos del sueño

Pesadillas, ronquidos, sonambulismo y otros trastornos del sueño

¿Por qué se producen las pesadillas, ronquidos, sonambulismo y otros trastornos del sueño? ¿Es conveniente tomar pastillas para dormir bien? Resuelve tus dudas y empieza a dormir bien.

Qué son los sueños y las pesadillas

Los sueños o «ensueños» son fenómenos que ocurren mientras dormimos y que se caracterizan por reproducir una «realidad virtual», en la que nuestro cerebro percibe estímulos sensoriales y motores como si estuviéramos despiertos. Durante los sueños, pueden no cumplirse normas básicas que tenemos en nuestro sistema cognitivo, como el curso del tiempo, las relaciones espaciales, las representaciones de otras personas y del propio cuerpo y el significado y los mecanismos que operan en las acciones. Sin embargo, pueden aparecer emociones asociadas.

Los sueños tienden a ocurrir en la fase REM, pero no siempre. Los mecanismos por los que aparecen son poco conocidos. Y al contrario de lo que se piensa tradicionalmente, no están controlados por deseos inconscientes de la persona ni tienen una relación importante con conflictos psicológicos. Su contenido simplemente parece reflejar las vivencias de la vigilia. Que una persona recuerde o no recuerde sus sueños se ha asociado a la edad, a sexo, a la presencia de insomnio y, sobre todo, a la cantidad de segundos que transcurren desde que ha ocurrido el «ensueño», pero no está claramente relacionado a problemas psicológicos o de memoria. Si uno se despierta inmediatamente después de que termine, se acordará; pero si transcurren varios segundos, ya no se acordará ni de que ha soñado, pues no se graban.

Las pesadillas son un fenómeno que ocurre en el sueño paradójico, caracterizado por ensueños asociados a una ansiedad intensa, miedo o terror, y a un contenido del sueño que implica un riesgo físico para la persona que está soñando. Después de la pesadilla, a la persona le cuesta quedarse dormida. Las pesadillas aumentan en frecuencia en niños, en personas con problemas de sueño y en individuos más fantasiosos o con más introspección. Con frecuencia, aparecen asociadas con personas que han sufrido un trauma físico o emocional importante en el contexto de un cuadro conocido como «estrés postraumático».

¿Tiene importancia el ronquido, o es algo normal?

El ronquido aparece en hasta un 30% de los adultos de manera habitual, y más de la mitad de los adultos lo tiene ocasionalmente. Aparece porque la faringe en las fases profundas del sueño pierde tono muscular y el paso de aire puede ocasionar que las paredes de la faringe se cierren sobre sí mismas (de forma similar a una pajita no muy rígida). Al volver a pasar el aire, la faringe vibra y produce ese peculiar sonido.

La importancia del ronquido reside en que es el signo más frecuente y llamativo de un problema del sueño muy frecuente que se llama «síndrome de apnea-hipopnea del sueño» (SAOS de «síndrome de apnea obstructiva del sueño»). En estos roncadores lo que sucede es que la faringe se cierra demasiado y el pase de aire se ve dificultado (hipopnea, respiración con menor volumen del necesario) o impedido (apnea, respiración que no consigue introducir aire a los pulmones).

Las apneas e hipopneas pueden ocurrir en personas sanas, pero, a partir de un determinado grado, empiezan a ser peligrosas porque producen alteraciones muy perjudiciales para la salud. Si las apneas son frecuentes, sube la tensión arterial, el corazón tiene que latir más fuerte y más rápido, el cerebro sufre porque no recibe oxígeno… Se ha visto asociación del SAOS con la hipertensión diurna y su gravedad, con enfermedades coronarias, con la insuficiencia cardiaca, con el ictus, con problemas cognitivos, con accidentes de tráfico (por excesiva somnolencia) y con la persistencia de obesidad.

El problema reside en detectar los pacientes con esta enfermedad que se manifiesta por la noche. Aunque la mayoría roncan, lo que realmente ayuda a sospechar SAOS es la presencia de una especie de atragantamiento característico que interrumpe el ronquido y que suele ir seguido de un esfuerzo respiratorio ineficaz para la entrada de aire y un microdespertar. Pacientes en los que se detecta esto durante la noche deberían consultar a su médico. En cambio, se sabe que los roncadores leves o moderados tienen un riesgo bajo de SAOS, salvo que tengan sobrepeso u obesidad (IMC < 26 kg/m2).

¿Qué es el sonambulismo? ¿Es una enfermedad?

El sonambulismo es un trastorno del sueño que se caracteriza por unos episodios con un comportamiento que varía desde movimientos que tenemos automatizados hasta una conducta automática compleja, como caminar por la casa, abrir puertas… Durante estos episodios, los ojos están abiertos y la cara muestra una expresión confusa. El paciente puede hablar, aunque con una comunicación incoherente. Por regla general, el que lo sufre no recuerda el episodio.

Estos problemas empiezan en la edad infantil y en la adolescencia, aunque permanecen en cierto grado hasta la vida adulta. El diagnóstico es principalmente clínico, siendo esencial el relato del compañero/a de cama si lo hay. Otra parte básica del diagnóstico es la realización en el hospital de un «polisomnograma», que consiste en registrar la actividad cerebral y grabar el comportamiento de estos pacientes durante el sueño.

El tratamiento es preventivo, tratando de evitar las lesiones que pueden ocurrir al caminar por la casa, que el paciente se pueda exponer a objetos peligrosos, a abrir una ventana o salir a la calle. Es fundamental dormir bien y lo suficiente, e intentar no contener o despertar a la persona que lo sufre porque se la asustará de forma innecesaria.

Es importante distinguir el sonambulismo que aparece en la edad infantil de otros trastornos que cursan con movimiento durante el sueño, como las crisis epilépticas o el trastorno del sueño paradójico que pueden aparecer en la vida adulta.

Síndrome de 'piernas inquietas'

Existe un trastorno muy frecuente del sueño que se denomina síndrome de «piernas inquietas». Este síndrome se caracteriza por la combinación de 4 síntomas: necesidad imperiosa de mover las piernas, empeoramiento de esta necesidad en el reposo, mejoría al mover las piernas y empeoramiento por la tarde-noche.

Se cree que afecta a 1 de cada 20 personas adultas y que es una causa importante de insomnio de conciliación (al irse a dormir). Su diagnóstico es clínico mediante el relato de los síntomas por el paciente, aunque se suele realizar una analítica para descartar una serie de causas que lo agravan (en especial el déficit de hierro). Solo en casos de dudas o de sospecha de asociación con otro problema del sueño hay que hacer más pruebas.

El tratamiento va a depender de si existe una ferropenia (déficit de hierro) o no. En el caso de déficit de hierro, el tratamiento consiste en su corrección, siendo eficaz en la mayoría de los casos. Cuando no se asocia esta alteración, es necesaria la administración de fármacos. Los más utilizados son los agonistas dopaminérgicos, como rotigotina, pramipexol, levodopa…, que también se utilizan en el control de los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson. Otros fármacos empleados son los ligandos del canal de calcio alfa-2-delta, como la gabapentina o pregabalina. La elección de uno u otro fármaco dependerá de las características de cada paciente y su tolerancia

¿Es bueno que tome pastillas para dormir?

Lo ideal es evitar los tratamientos farmacológicos para conseguir dormir. Antes de llegar a utilizar medicamentos, es recomendable probar con normas de higiene de sueño. Es importante mantener un horario fijo para acostarse y levantarse, incluido los fines de semana y vacaciones, exponerse al sol durante la mañana, evitar utilizar la cama para cosas que no sean dormir, evitar las siestas y comidas copiosas, esperar dos horas antes de la cena, evitar bebidas con cafeína o teína (en especial por la tarde), no tomar alcohol, abandonar el tabaco, realizar ejercicio por la tarde dejando al menos tres horas antes de ir a dormir, preparar el dormitorio a temperatura agradable sin luz y sin ruido, hacer algo relajante antes de dormir, evitar usar el móvil, la tableta o el ordenador antes de ir a la cama, limitar los líquidos por la tarde (sobre todo si el deseo de orinar provoca despertares)…

Los fármacos para dormir son de distintos tipos. Por un lado, están los hipnóticos, cuyo grupo más utilizado son las «benzodiazepinas». Estos fármacos son útiles para tratar el insomnio durante unos días. Deben evitarse tratamientos a largo plazo porque generan dependencia y facilitan la cronificación del problema. Otro fármaco es la «melatonina», que es un inductor de sueño que, tomado 3-4 horas antes del inicio del sueño, puede ayudar a conciliarlo determinados pacientes.


Texto:
Dra. Irene Pulido Valdeolivas
Dr. David Gómez Andrés
Dra. Estrella Rausell
Facultad de Medicina (Universidad Autónoma de Madrid)

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