Vivir con una persona con alzhéimer: la aceptación

Vivir con una persona con alzhéimer: la aceptación

El alzhéimer es una enfermedad incluida dentro de lo que se conoce como deterioro cognitivo. Se habla comúnmente de una pérdida de memoria, pero es más que esto. Supone un daño progresivo de las capacidades de las personas que la tienen, incluyendo desorientación, dificultades del lenguaje y de la comunicación, y cambios en el comportamiento con apatía o alta activación, irritabilidad o aislamiento, entre otros síntomas.

Todo esto hace que al tener alzhéimer necesitemos del apoyo y acompañamiento de otras personas que, progresivamente, irán realizando gran parte de las actividades que hacemos a diario. Se necesitará ayuda para la toma de decisiones, saber dónde dejamos las cosas, la comida, el aseo, salir a la calle para evitar el riesgo de pérdida, facilitarnos actividades que nos permitan tener estimulación o el orientarnos en el día a día.

Este papel generalmente lo cumplen familiares que conviven o son responsables de la persona con alzhéimer.

Ser cuidadora o cuidador va a ser un cambio en nuestra vida, cambiarán nuestros planes presentes y futuros, podremos sentir miedo, incertidumbre, tristeza y dolor. En muchas ocasiones no entenderemos lo que ocurre, nos enfadaremos con nuestro familiar y con nosotros mismos por nuestras reacciones y posiblemente pasemos por distintos momentos de negación de lo que ocurre, sorpresa, tristeza, rabia, culpa y también aceptación.

Será la aceptación una clave fundamental para poder sobrellevar con una buena calidad de vida esta demencia, tanto para la persona a la que acompañamos en este proceso como para nosotros mismos.

Aceptar no supone conformarse o resignarse ya que esto caería como un peso, sino observar la realidad tal cual es, sin resistirse o luchar. Supone adaptarse a lo que ocurre con una actitud activa que nos lleve a ir resolviendo o bajando el daño de lo que está pasando.

Se trata de un proceso en el que la tolerancia y no el resistir o aguantar nos ayudará a sentirnos mejor.

Para poder llegar a esta adaptación tenemos que permitirnos todas las emociones, no juzgarnos, ser vulnerables y buscar opciones de ayuda.

Es fundamental tener información, buscar información fiable de lo que está pasando. Entender y conocer qué es alzhéimer, sus fases y que lo que la persona hace es por su enfermedad y no porque quiere es algo muy importante.

Compartir qué nos ocurre, hablar de cómo nos sentimos, dar y recibir ayuda, pedirla y aceptarla así como compartir nuestras emociones y dudas serán caminos para llegar a la aceptación, que contribuirán a sobrellevar el día a día.

La aceptación es un proceso que nos situará en un lugar de acción y calma mejorando nuestra vida aún en el dolor.

Montse Pérez
Psicóloga sanitaria. Especialista en demencias y en resiliencia y duelo
Docente, formadora y divulgadora. Psicóloga en SFH Psicólogos.
montse@montseperezpsicologa.com

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