La importancia de mis defensas contra la COVID-19

La importancia de mis defensas contra la COVID-19

La infección por coronavirus ha puesto de manifiesto la importancia de tener un sistema inmunitario sano. Es necesario para poder controlar el virus, hacer que la carga de virus desaparezca y que los síntomas sean leves; pero también para que la respuesta inmunitaria no sea exagerada. Ahora sabemos que muchos pacientes que mueren se debe, en parte a esto último: a una respuesta inmunitaria exagerada frente al virus. Se llama hiperactivación inmunitaria o también tormenta de citocinas.

¿Cómo afecta actualmente el virus a nuestro sistema inmunitario?

Muchos estudios realizados en China, Europa y Estados Unidos han analizado las características del sistema inmunitario de los pacientes y ahora conocemos un poco mejor los detalles del sistema de defensas para ver de qué manera nos enfrentamos a esta amenaza.

Por un lado, ahora está claro que las personas que se enfrentan al virus bajos de defensas lo pueden pasar mal. Y esto no solo ocurre con las personas a las que llamamos inmunosuprimidos, también puede ocurrir con las personas que se consideran inmunocompetentes, ya que alguna de ellas no lo son realmente. Las dos principales características asociadas a mala evolución de los pacientes y que apuntan a un bajón de defensas son la linfopenia y la hipoalbuminemia.

Por otro lado se ha caracterizado un perfil de alteraciones sanguíneas que se asocian a una mala evolución hacia la temida tormenta de citocinas. Entre ellos están los niveles elevados de proteína C reactiva, del dímero D, de ferritina, de neutrófilos, de LDH y de una citocina llama interleucina 6.

Como los pacientes suelen ir al hospital pasados unos días desde que se inician los síntomas aún no sabemos exactamente cuales son las características habituales del paciente, las que tiene antes y cuando se contagia.

¿Somos vulnerables a los virus comunes después de tanto tiempo encerrados?

No es previsible que una cuarentena como la que se ha tenido en España haga más vulnerables a las personas o pacientes al reiniciar la vida laboral o al salir a la calle. La recomendación de distanciamiento social, el uso de mascarillas y las medidas de higiene de manos son lo más importante.

El confinamiento si podría afectar parámetros como la vitamina D, por falta de exposición a la luz solar en personas muy susceptibles, por lo que es recomendable que las personas que saben que tienen una deficiencia de esta vitamina deberían hacerse un chequeo de niveles. Y es un momento adecuado en el que uno podría querer verificar su estado de defensas de cara a un eventual contagio por coronavirus.

¿Cómo podemos enfrentarnos al virus para la futura “nueva normalidad”?

Desde un punto de vista preventivo es bueno saber cómo están los componentes del sistema inmunitario y otras proteínas sanguíneas y saber si alguno de los componentes los tenemos alterados, incluso cuando nos encontramos bien.

Muchas personas asintomáticas son linfopénicas y viven sanas mientras no tienen una agresión viral que pone a prueba las capacidades personales de defensa. Saberlo puede ser útil para estar advertidos por si viene otra ola, se cuiden más. Si sabemos con antelación cómo está nuestro sistema inmunológico podremos hacer algo para mejorar las defensas.

Por otro lado, ahora se sabe que las personas afectadas con la tormenta de citocinas pueden recibir terapias que eviten la mala progresión y la necesidad de usar un ventilador. Si yo ya sé que tengo un perfil de hiperactivación, me podría ser útil para ser tratado un poco antes sin esperar a que sea tarde.

Aunque esto no son matemáticas, ni hay maneras perfectas de predecir las cosas en medicina, mediante un análisis de sangre podemos saber cómo van las cosas en mi cuerpo de cara a este virus; de tal forma que me permita anticipar de alguna manera la prevención para no pasarlo mal.

¿Si he pasado el virus, estoy a salvo de una recaída?

Si se ha tenido la infección es también importante saber si se han desarrollado defensas y saber cómo han quedado los parámetros que antes hemos comentado una vez recuperado de los síntomas.

Mientras no haya vacuna la recomendación es que no hay que bajar la guardia, nadie tiene garantizado un curso evolutivo bueno con este virus. Cuidémonos, estemos en casa.

Dr. Javier Carbone Campoverde
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