La verdad sobre cuántas veces debes ducharte a partir de los 65


Publicado por Patricia Fernández, periodista
Creado: 22 de diciembre de 2025 13:30 | Modificado: 22 de diciembre de 2025 13:41


La verdad sobre cuántas veces debes ducharte a partir de los 65

Durante años nos han repetido que lo higiénico, lo correcto y casi lo moralmente aceptable era ducharse todos los días. Y muchos mayores de 65 siguen fieles a ese “mandamiento” aunque, al salir del baño, la piel les pique, se les enrojezcan las piernas y noten una tirantez incómoda que antes no existía. La ciencia, sin embargo, empieza a llevarle la contraria a esa costumbre.

La piel envejecida se vuelve más fina, pierde agua y lípidos protectores, y cada lavado intenso es como pasarle una goma de borrar a su barrera natural. Por eso, cada vez más dermatólogos y estudios apuntan a una rutina diferente: menos duchas completas, más lavados localizados y muchos más mimos. No se trata de "ser menos limpios", sino de entender que el cuerpo a los 70 no es el mismo que a los 30. Y que seguir a rajatabla la ducha diaria puede ser, literalmente, una mala idea.

La piel a partir de los 65, cuando el agua deja de ser tan amiga

A partir de los 60-65 años, la piel cambia de carácter: pierde elasticidad, se vuelve más fina y produce menos lípidos y menos sebo. Eso significa que le cuesta más retener agua y que su barrera protectora se vuelve frágil y permeable. Lo que a los 30 era una ducha caliente y placentera, a los 70 puede convertirse en un pequeño "ataque químico": geles muy perfumados, agua demasiado caliente y un buen rato bajo el chorro arrastran no solo suciedad, sino también esos lípidos que hacen de escudo.

No es casualidad que muchas personas mayores describan el mismo cuadro: piel tirante, picor en piernas y brazos, descamación y esa sensación de "llevo la piel una talla más pequeña". Distintos dermatólogos y artículos de divulgación insisten en lo mismo: cuanto más envejecida está la piel, más conviene limitar la duración y la intensidad de los baños, y elegir productos suaves, sin demasiados perfumes ni detergentes agresivos.

¿De verdad hace falta ducharse cada día? Lo que dicen los datos

La idea de la ducha diaria se ha instalado casi como un dogma cultural, pero los estudios y las guías dermatológicas son bastante menos tajantes. No hay una "frecuencia ideal universal", pero sí un consenso razonable: para la mayoría de adultos no es necesario bañarse a diario, salvo por sudor, trabajo o ejercicio intenso.

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Cuando entramos en el terreno de los mayores de 65, el mensaje es aún más claro. Medios especializados y resúmenes de investigaciones citados por organismos como el INSERM o por prensa de salud concluyen que, en personas mayores, una ducha completa cada dos días suele ser suficiente para mantenerse limpios y, al mismo tiempo, proteger la piel del exceso de lavado.

Algunos expertos incluso amplían el rango y hablan de una higiene adecuada con una o dos duchas completas a la semana en mayores muy frágiles, siempre complementadas con lavados diarios de las zonas clave. La clave no es tanto la cifra mágica como el equilibrio: suficientes lavados para evitar olores e infecciones, pero no tantos como para dejar la piel como un desierto.

Cómo sería una rutina "amable" con tu piel

Si aceptamos que la piel mayor necesita menos "batalla de agua y jabón" y más delicadeza, la pregunta es obvia: ¿cómo se organiza la higiene sin perder frescura ni dignidad?

Los dermatólogos proponen algo bastante sensato:

  • Ducha completa cada 2 días para la mayoría de mayores relativamente autónomos.
  • Días intermedios con lavado local de cara, axilas, zona genital y pies. Puede ser en el lavabo, con esponja o toallitas específicas.
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Cuando toca ducha, mejor que sea breve (3-5 minutos), con agua tibia, no demasiado caliente, y con jabones suaves, sin demasiados perfumes ni espumas "de anuncio". Frotar con fuerza con esponjas ásperas tampoco ayuda: es preferible usar las manos o una manopla suave y secar a toques, sin restregar. Y, acto seguido, aplicar una crema hidratante generosa, especialmente en piernas, brazos y espalda, para sellar algo de la humedad que queda en la piel.

Con esta rutina, la higiene sigue siendo impecable, pero la piel deja de pagar un peaje tan alto por cada baño.

¿Y la higiene "invisible"? Ropa, toallas, sábanas y aire

A veces ponemos toda la atención en la ducha y nos olvidamos de todo lo que rodea a la piel. Una buena higiene, especialmente a partir de los 65, también pasa por:

  • Lavado frecuente de manos, que sigue siendo el gran escudo frente a infecciones.
  • Ropa interior y calcetines que se cambian a diario, y resto de ropa según sudor y uso.
  • Sábanas y fundas de almohada lavadas, como mínimo, una vez por semana.
  • Toallas bien secas y renovadas cada pocos usos, para evitar hongos y bacterias.
  • Ventilar bien las estancias, algo especialmente importante si hay calefacción alta y la piel ya tiende a resecarse.

Curiosamente, todo esto tiene más impacto en la sensación de limpieza y en la salud que esa tercera ducha semanal de la que quizá se puede prescindir.

No todos los mayores son iguales: adaptar la higiene a la vida real

Hasta aquí, muy bien la teoría. Pero en la práctica hay mayores que madrugan para ir a caminar, otros que hacen natación tres veces por semana, otros que conviven con mascotas en casa y otros que apenas salen. Evidentemente, la frecuencia de ducha debe ajustarse al estilo de vida, no al revés.

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Quien hace ejercicio a diario probablemente necesitará ducharse más a menudo, aunque pueda alternar un día con jabón y otro solo con agua tibia y una hidratante posterior. En personas frágiles o con movilidad reducida, tal vez la ducha completa semanal (o cada dos semanas) se complemente con un buen aseo en cama o en el baño, realizado por cuidadores, y lavados localizados el resto de días.

Además, a partir de cierta edad entra en juego otro factor: la seguridad. El baño es uno de los lugares con más riesgo de caídas en el hogar. Barras de apoyo, alfombrillas antideslizantes, sillas de ducha y buena iluminación son casi tan importantes como el gel que se elija. Si un mayor tiene miedo a caerse, es más probable que evite ducharse, y ahí sí aparece el verdadero problema de higiene.

Ducharse menos para cuidarse más

La idea de que "una ducha diaria es lo higiénico" está tan metida en nuestra cabeza que cuesta cuestionarla. Pero los datos y la experiencia clínica van en otra dirección: a partir de los 65, la prioridad no es oler a gel de hotel, sino proteger una piel que se ha vuelto vulnerable y mantener una rutina sostenible, segura y agradable.

Ducharse un día sí y otro no, alternar con lavados localizados, bajar la temperatura del agua, reducir el tiempo bajo el chorro, elegir jabones suaves e hidratar siempre después, no es "ser menos limpio". Es, de hecho, una forma bastante inteligente de envejecer con dignidad... y con menos picores. Y si alguien protesta porque ya no te duchas todos los días, siempre puedes responder que estás haciendo caso a los expertos. Que, por una vez, recomiendan hacer un poco menos para estar bastante mejor.

Bibliografía

  • The Objective. La frecuencia ideal de ducha a partir de los 65 años para mantener la piel sana, según los expertos. 2025.
  • La Razón. La frecuencia ideal de ducha en mayores de 65 para cuidar la salud: ni una vez al día ni una vez a la semana. 2025.
  • American Academy of Dermatology. How to care for your skin in your 60s and 70s. 2021.
  • Harvard Health Publishing. Showering daily - is it necessary? 2021.
  • The Washington Post. How to banish dry skin as you age. 2025.

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