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INSOMNIO

El efecto del sueño sobre la piel: consejos para dormir mejor

El efecto del sueño sobre la piel: consejos para dormir mejor

El insomnio conduce al cansancio y a un envejecimiento prematuro de la piel. Cómo dormir mejor para estar perfecto por dentro y por fuera.

A estas alturas nadie puede dudar de los efectos del sueño sobre la piel, pues durante la noche es cuando nos regeneramos por dentro y por fuera. Siempre está, claro, que alcancemos los niveles profundos de sueño necesarios, porque de lo contrario lo único que haremos es acumular cansancio, envejecimiento… porque al cuerpo le costará más recuperarse de la actividad diaria.

Hay que dormir un mínimo de seis horas al día, y dormirlas en una fase profunda. Si no, no es posible recuperarse de la oxidación del día anterior, y por tanto no se empieza la siguiente jornada de cero, sino en negativo. De suceder durante varias noches, va uno acumulando y la oxidación del cuerpo se manifiesta sobre todo en el envejecimiento de la piel: más mustia, apagada, sin brillo, con ojeras, con bolsas, con sequedad, rugosidad, algo deshidratada, las fibras caen y hay más arrugas.

Por todo esto están precisamente tan de moda los antioxidantes, que evitan el desgaste que sufre todo ser humano a diario. ¿Qué nos oxida? La contaminación, el tabaco, la mala alimentación… hasta el mismo respirar lo hace. Lo que debemos conseguir es compensarlo con antioxidantes. Así que desde aquí animo a todo el mundo a que en su vida cotidiana: consuma frutas frescas de temporada, use cremas antioxidantes y emplee protectores que eviten los efectos de este desgaste, porque si no los compensamos con otros hábitos, lo normal es que se envejezca cada vez más rápido.

Las claves contra el insomnio

Llegados a este punto cabe preguntarse qué hacer para dormir mejor. Y por lo que nos dicta la experiencia, lo primero es una conciencia calmada. El día que no duermes o lo haces peor es aquel en el que has tenido un problema o enfado con alguien próximo, y descansas mal porque te autocastigas a nivel subconsciente; porque no nos perdonamos, y la conciencia anda dándole vueltas…

También puede tratarse de problemas de melatonina. Una hormona que se segrega en el cerebro, y que influye al ayudar al sistema a reducir la actividad al mínimo para inducirnos al sueño. Ahora está de moda su consumo –no es de dominio público, aunque se empieza a saber–, por parte de actores, cantantes… personas que viajan mucho y tienen jet lag pues han de dormir a horas muy distintas. Unos 60 minutos antes de irse a dormir ingieren melatonina y eso les ayuda a conciliar el sueño. Es un producto natural, y por lo que no tiene efectos secundarios y suele ser bastante beneficiosa.

Otro tipo de insomnio se produce cuando no llega suficiente riego sanguíneo a la cabeza, a veces porque el cuello está muy bloqueado y la cabeza tiene excesiva actividad, o bien en población muy anciana, en la que al disminuir el ritmo de bombeo el cerebro es el primero que nota que algo va mal. En este caso, lo ideal son los estimulantes naturales de la circulación. Por ejemplo, el gingko biloba. El extracto de las hojas de este árbol se considera un eficaz remedio natural para combatir trastornos circulatorios asociados al envejecimiento. Sienta de maravilla a determinadas personas para dormir, y a pesar de que se supone que es un estimulante, pero como lo es para la circulación lo que consigue es irrigar el cerebro y ayudar a que las hormonas del sueño actúen mejor.

También existen problemas físicos como la apnea del sueño: no duermes bien porque no respiras bien y debes tener cerca un pequeño aparato, una máquina que te proporcione mayor oxígeno para que logres no despertarte y alcanzar las capas profundas del sueño. Problemas del sueño más graves requieren ya de prescripción médica, pues suelen requerir medicamentos fuertes para inducir la desconexión.

Pero siempre se puede facilitar la inducción natural. Por ejemplo: las cenas deben ser ligeras, y sobre todo se han de dejar pasar unas horas antes de irse a la cama, para que la digestión esté completamente realizada antes de acostarse. Ayudan también las infusiones, para inducir al sueño o cuando las digestiones son pesadas Manzanilla, lavanda, melisa, pasiflora… hablamos de hierbas que son digestivas: ayudan a realizar el proceso de absorción y asimilación de nutrientes e inducen a un sueño más placentero.

Porque la media de sueño son ocho horas diarias; si bien con 6 ó 7 bastarían dependiendo de cada persona. Y por supuesto que más de nueve horas tampoco se debería, pues es demasiado descanso para el cuerpo y de algún modo se le está volviendo vago. La gente que duerme más de 9 horas cada noche está cansada todo el día.

A partir de la cuarta o quinta hora de sueño, el cuerpo entra en una fase de cetosis y empieza a quemar grasa –en efecto, por si alguna vez lo habías dudado: dormir adelgaza– hasta la hora de desayunar. Por tanto, si no llegas a dormir esas 4 ó 5 horas para llegar a esa fase, has de saber que se trata de un período en el que el cuerpo gasta mucha energía vascular, de las calorías que has comido de más. Y si no las eliminas...

Al final, lo ideal es tener una rutina diaria regular, en lo que se refiere a los horarios de irse a la cama y despertarse, para facilitar las cosas a los ritmos circadianos, los cambios físicos, mentales y conductuales que sigue todo ser vivo durante el ciclo de 24 horas que conforma cada día.

Maribel Corpa, experta en bienestar y belleza y cofundadora de la cadena Templo del Masaje

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