Broncoscopia

La broncoscopia es una prueba diagnóstica que permite visualizar la vía respiratoria (laringe, tráquea y bronquios de mayor tamaño) y recoger muestras de secreciones respiratorias, tejido bronquial o pulmonar o ganglios del mediastino.

 

¿Qué es?

La broncoscopia es una prueba diagnóstica que permite visualizar la vía respiratoria (laringe, tráquea y bronquios de mayor tamaño) y recoger muestras de secreciones respiratorias, tejido bronquial o pulmonar o ganglios del mediastino. En ocasiones puede tener un fin terapéutico.

¿Qué tipos existen?

La broncoscopia se puede realizar mediante un tubo rígido o flexible. Inicialmente se efectuaba mediante un tubo rígido de acero, que actualmente se utiliza en algunas ocasiones, sobretodo con fines terapéuticos. La broncoscopia rígida requiere anestesia general. La broncoscopia con endoscopio flexible se inició en 1967 y actualmente es la más utilizada. Se realiza mediante un instrumento alargado, flexible, de unos 5-6 mm de diámetro. No requiere anestesia general, se puede introducir a través de la nariz o la boca y permite avanzar hasta bronquios de menor calibre. La imagen se transmite hasta el observador a través de fibra óptica o de una cámara de vídeo. El instrumento, llamado broncoscopio, está conectado a una fuente de luz y dispone de un canal hueco que permite recoger secreciones mediante un sistema de aspiración, introducir pinzas o agujas para toma de muestras e inocular sustancias como anestésicos, suero u otras medicaciones.

¿Cuándo se debe realizar?

La broncoscopia se recomienda cuando se produce sangrado procedente de vía respiratoria, se encuentran alteraciones en la radiografía de tórax o existe tos persistente sin una causa clara. Es útil en el diagnóstico de obstrucciones o tumores traqueales o bronquiales. También es útil en la identificación de gérmenes en infecciones pulmonares como tuberculosis o neumonías y en la extracción de cuerpos extraños.

¿Qué condiciones se requieren?

La broncoscopia es un procedimiento sencillo. Se debe realizar tras 6 horas de ayunas y habitualmente se requiere tener previamente una radiografía de tórax y si se van realizar biopsias un análisis de la coagulación y de plaquetas.  Es importante advertir al médico que aconseja la prueba si se han tenido problemas cardíacos, respiratorios o neurológicos o se toma alguna medicación, especialmente anticoagulantes o antiinflamatorios. Algunos medicamentos deben suprimirse días antes de realizarla.

¿Cómo se realiza?

La broncoscopia se realiza habitualmente con anestesia local y algún tipo de medicación previa que disminuye las molestias que puedan causarse como ansiedad, náuseas o tos. Fundamentalmente se utilizan benzodiacepinas de corta duración, antitusígenos y anticolinérgicos y anestésicos locales a nivel de las vías respiratorias. En general es bien tolerada. Es un procedimiento breve, de unos 15-20 minutos. Durante la prueba se registra continuamente el ritmo cardíaco y la oxigenación sanguínea. Frecuentemente se aporta oxígeno durante su realización.

Tras administrar dicha medicación se instila una solución anestésica en fosas nasales y faringe. Se produce inicialmente una sensación de mal gusto, tos y adormecimiento en la garganta, con sensación de no poder tragar o de no respirar, y que se debe a la anestesia de la zona. Posteriormente se introduce el broncoscopio a través de las fosas nasales o la boca. La respiración tranquila y profunda facilita la buena realización de la prueba y su buena tolerancia. Tras avanzar por la faringe y la laringe se llega a cuerdas vocales y pasando a su través a la tráquea y bronquios. Se va colocando anestesia local desde las zonas más externas a las más profundas. Puede requerirse mayor cantidad de anestésico en función de la tos que se produzca. Se explora toda la vía respiratoria y se toman muestras si se considera necesario. La prueba puede realizarse sentado o tumbado. Algunas técnicas se realizan con una visualización simultánea por radiología, con objeto de guiar el broncoscopio o la pinza de biopsia hacia la zona de interés.

¿Hay que tomar alguna precaución después de la prueba?

Cuando se ha utilizado anestesia local en la vía respiratoria el reflejo normal de la tos y la deglución puede tardar en volver 1-2 horas y no se debe tomar comida ni bebida hasta dos horas más tarde. Habitualmente se administran algunas sustancias sedantes antes de la prueba por lo que se recomienda no conducir hasta pasadas varias horas después del procedimiento. En función de las técnicas que se hayan realizado el broncoscopista indicará la necesidad de realizar una radiografía de tórax o vigilar un posible sangrado tras la toma de biopsias. Es normal expulsar una pequeña cantidad de sangre durante los siguientes 1 ó 2 días. Si aparece algún otro problema o el sangrado es más importante se debe contactar con el médico que realizó la prueba. En raras ocasiones se producen complicaciones de importancia.

Las complicaciones posibles dependen del tipo de técnica que se realice y fundamentalmente son fiebre, descenso de la oxigenación, hemorragia, neumotórax, espasmo bronquial y las derivadas de la anestesia (depresión respiratoria o convulsiones) cuando se exceden las dosis adecuadas. La técnica que tiene mayor riesgo es la biopsia transbronquial.

¿Qué procedimientos se realizan con una broncoscopia?

El objetivo de una broncoscopia puede ser muy variado. En ocasiones interesa únicamente explorar la vía respiratoria cuando se sospechan anomalías por la radiografía o los síntomas o ha habido algún sangrado (hemoptisis). En otras ocasiones se requiere la toma de muestras mediante diferentes técnicas:
➤ Biopsia bronquial: Se trata de recoger una muestra de la pared bronquial con una pinza, para su análisis posterior.

➤ Biopsia transbronquial: Se obtiene una muestra de tejido pulmonar a través del bronquio. Principalmente se realiza para el estudio de algunas enfermedades llamadas intersticiales (fibrosis pulmonares) o nódulos pulmonares. Frecuentemente se lleva a cabo con control simultáneo de radiología.

➤ Punción transbronquial o transtraqueal: Se puncionan ganglios o formaciones próximas a bronquio o tráquea, con una pequeña aguja.

➤ Aspirado bronquial: Se aspiran secreciones procedentes del bronquio para examen de las células bronquiales o búsqueda de gérmenes, principalmente tuberculosis.

➤ Lavado broncoalveolar: Consiste en la instilación de suero dentro de un bronquio en una cantidad variable (80 a 150 cc) y su aspiración posterior con objeto de recoger muestras de los alvéolos. El análisis del líquido recogido sirve para diagnóstico de tumores, enfermedades intersticiales, enfermedades infecciosas, etc, así como para fines de investigación.

➤ Cepillado bronquial: Se realiza a través de un pequeño cepillo con el que se recogen muestras de la mucosa bronquial. Su objeto es analizar las células de la mucosa para descartar tumores o su cultivo para el diagnóstico de neumonías de especial gravedad o que no responden al tratamiento pautado.

Broncoscopia con fines terapéuticos

En ocasiones la broncoscopia tiene fines terapéuticos como el intento de cohibir una hemorragia y determinar su origen, la extracción de un cuerpo extraño u objeto aspirado a la vía respiratoria o la aspiración de secreciones que obstruyen las vías respiratorias. Además, permite abrir el paso en obstrucciones de los bronquios mayores o tráquea debidas a tumoraciones, tejido inflamatorio, etc mediante distintas técnicas más complejas (láser, terapia fotodinámica, braquiterapia, cauterización o crioterapia) y la colocación de prótesis en tráquea o bronquios mayores en estrechamientos de dichas vías.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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