Libros gratis y una misteriosa donante

martes, 2 de junio de 2020

Libros gratis y una misteriosa donante

En esta cuarentena que hemos vivido por el coronavirus los libros se han convertido en nuestros mejores aliados. Y de libros hablamos para contar esta iniciativa solidaria que nos ha encantado.

En esta cuarentena que hemos vivido por el coronavirus los libros se han convertido en nuestros mejores aliados. Y de libros hablamos para contar esta iniciativa solidaria que nos ha encantado.

Ahora podemos salir a la calle, pero durante un tiempo tuvimos que quedarnos en casa debido al coronavirus. ¿Qué hacer todo el día en casa? Los amantes de los libros no tenían mayor problema porque encontraron en la lectura lo que siempre habían encontrado: consuelo, alivio y una de las mejores formas de pasar el tiempo. Y si algo bueno nos he dejado esta crisis es que el número de lectores ha aumentado gracias en parte a iniciativas solidarias como la de esta vecina de Canillas.

Encontrando libros en plena calle

No podemos olvidar que las bibliotecas también estaban cerradas durante la cuarentena y a muchos les sorprendió sin lecturas nuevas a las que recurrir. De los más afortunados fueron los vecinos del barrio de Canillas que, en las pocas ocasiones que salían a la calle al supermercado o a la farmacia, se encontraban con un montón de libros en un rincón resguardado. Los libros estaban allí, a quién pudieran interesar.

Por supuesto las pilas de libros no aparecían por arte de magia, sino gracias a la iniciativa solidaria de una vecina que en principio dejaba junto con los libros notas anónimas de aliento para sobrellevar la cuarentena. La imagen de un montón de libros en plena calle llamaron la atención y las redes sociales hicieron su magia para encontrar a esta donante de libros.

Se llama Maite Prieto, tiene 56 años y trabaja como auxiliar de información en el Centro Cultural de Hortaleza. El trasfondo de la iniciativa es más prosaico de lo que pudiera parecer. Maite, como tantas otras personas durante el confinamiento, estaba haciendo limpieza en casa y quiso deshacerse de la gran cantidad de libros que tenía. No era el momento de llevarlos a la biblioteca, ni a un hospital, ni a ningún centro cultural, pero una vecina le dio la idea.

El Centro de Mayores Nuestra Señora de la Merced tenía un ventana con un tejado amplio que podría acoger los libros sin problema de que se mojaran. Y allí los iba llevando Maite por tandas. Y todo el mundo que pasaba por allí se llevaba alguno. Al final Maite ha hecho esta particular donación callejera con un total de 200 libros. Suficientes para otro confinamiento o para leer cuando todo esto acabe.

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