Los juanetes: una molestia más que estética

Los juanetes: una molestia más que estética

Los pies suelen ser aquella parte olvidada del cuerpo y a la que menos atención se le presta. No obstante, es fundamental cuidarlos y atender a los síntomas que puedan presentar, ya que nos pueden revelar mucha información acerca de nuestra salud.

Los juanetes son más habituales de lo que se piensa. Su nombre científico es "Hallux Valgus" y consiste en una deformidad del primer dedo del pie en la que se produce una desviación de las falanges del dedo hacia fuera y del metatarsiano hacia dentro. Genera problemas estéticos y afecta a la función y dinámica de apoyo del pie.

Son habituales en mujeres de entre 40 y 60 años, sobre todo por el uso de calzado inadecuado.

¿Cómo aparecen?

Los juanetes se producen por múltiples causas, siendo el factor genético el de mayor peso. Aquellos pies con el primer dedo mucho más largo que el segundo y a la inversa produce alteraciones en la tensión de los tendones que dan lugar a la deformidad. Otras causas son los procesos inflamatorios, reumáticos y enfermedades neurológicas.

Podemos entrever la formación de juanetes prestando atención a síntomas como el abultamiento en la parte interna y enrojecimiento de la piel que se vuelve más brillante, adelgazada y a veces ulcerada con callosidades.

Los juanetes producen un intenso dolor, dejando el primer dedo desviado hacia fuera y el segundo desplazado hacia arriba en posición de garra o martillo.

Su diagnóstico es inmediato, porque la deformidad es evidente. No obstante, la radiología y otras excepciones permitirán medir determinados ángulos que serán la base de la indicación quirúrgica del tratamiento.

Tratamiento acorde al origen del juanete

Existen diferentes tipos de juanetes y pueden aparecer en la infancia, adolescencia, juventud, edad media o avanzada. En función de la causa que lo produce se aplica un tipo de tratamiento concreto.

Las medidas de calzado adecuado, plantillas, ortesis correctoras y ejercicios de equilibrio muscular son más aconsejables durante la infancia y adolescencia. En la mayoría de los casos, este tratamiento evoluciona y acaba requiriendo de una intervención quirúrgica.

Se diferencian dos tipos de tratamientos quirúrgicos:

  • Conservador: se basa en la cirugía percutánea y es la más utilizada. Respeta las articulaciones y se lleva a cabo por pequeñas a través de las cuales se pueden resecar las exóstosis, practicar osteotomías y tenotomías que permiten la corrección de las deformidades y la vuelta a la normalidad.
  • Radical: consiste en la utilización de la cirugía abierta y, a veces, combinada. Se utiliza en pacientes reumáticos y, exclusivamente, avanzados. Se llevan a cabo resecciones de las superficies articulares para alinear los dedos y el pie. En otras ocasiones se utilizan prótesis y técnicas para fijar las articulaciones.

Después de la cirugía

Se aconseja llevar un vendaje y el zapato Barouk, ya que permitirán el apoyo del pie durante el primer mes. Posteriormente se utiliza un alineador de metatarso que se aconseja llevar con zapatos deportivos y, más adelante, se introduce un separador semirrígido. En función de la persona y el tratamiento que haya recibido, se podrá empezar a utilizar calzado normal de forma progresiva.

Dr. Juan de la Cerda Sánchez
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