Cómo tratar a una persona con enfermedad de Parkinson

Cómo tratar a una persona con enfermedad de Parkinson

Cómo iniciar una atención básica a las personas que tienen la enfermedad de Parkinson. No es un dogma, pero sí una serie de pautas y recomendaciones que en general han funcionado en las personas con enfermedad de Parkinson y que pueden ser importantes, especialmente para saber cómo actuar a priori ante ello, bien porque tengas un familiar con esta enfermedad, o bien porque seas un/a profesional que va a trabajar con una persona que tenga esta característica.

¿Qué se tiene que tener en cuenta antes de intervenir?

Desde el punto de vista socio-sanitario, cuando se trata a un paciente con enfermedad de Parkinson hay que tener en cuenta el estado en que se encuentra el sujeto, recopilar y buscar información sobre cuál ha sido su evolución desde que fue diagnosticado, así como revisar cómo realiza todas las actividades básicas de la vida diaria (el aseo, el vestirse, el comer...). La extensión de los déficits depende de la etapa y la gravedad de la afectación.

Y en cuanto a las futuras intervenciones, además de los tratamientos farmacológicos pautados por los médicos, hay que tener en cuenta que la intervención se debe de componer de una serie de actividades que permitan una consecución progresiva de los objetivos generales del caso que, a la vez, han de encontrarse dentro de la gama de capacidades del paciente en sus límites máximos, suponiendo un reto que le incite a mejorar sus destrezas. Han de ser de fácil ejecución, pero no monótonas o aburridas, y deben permitir una graduación adecuada para cada  individuo. Y por supuesto, pautado y revisado de forma continua por un profesional socio-sanitario.  

También es necesario tener en cuenta que los movimientos y contracciones requeridos por las actividades y ejercicios deben evitar potenciar los trastornos que se asocian a la enfermedad de Parkinson, especialmente, la hipertonía y la acinesia que produce los micromovimientos. Por ello, hay que evitar los movimientos muy lentos, las contracciones estáticas y los movimientos contra resistencia, que son tonificantes. También hay que evitar la fatiga y el dolor, que hacen que la amplitud del movimiento vaya disminuyendo progresivamente.

Primeras recomendaciones

Las recomendaciones útiles por parte del terapeuta para la familia y cuidadores/as de las personas mayores con párkinson que proponemos son las siguientes:

1) Que el paciente realice ejercicio, ya que, junto con la medicación, mejora la calidad de vida y disminuye la tensión y la rigidez del paciente. Por lo tanto, hay que animarle por todos los medios posibles a que camine diariamente.

2) Valorar positivamente las fuerzas y capacidades del paciente, así como resarcir su autoestima.

3) No insistir en aquello que no puede hacer. Y si puede hacerlo, no desesperarse y dejar que vaya a su ritmo.

4) Implicarle en la toma de cualquier decisión que le concierna. No hay que olvidar que siempre hay que actuar a favor del paciente.

5) Evitar a toda costa estresarle más dando muestras de impaciencia, especialmente cuando está realizando una actividad. Lo importante es que la termine. No importa cuánto dure.

6) Distribuir las tareas y actividades del día en etapas cortas y sucesivas a fin de facilitar su realización. No hay que olvidar que una persona con enfermedad de Parkinson no puede realizar dos cosas a la vez y que necesita ejecutar cada movimiento de forma consciente. Si es posible, hay que marcarle pasos sencillos y concretos, y nunca de forma ambigua.  

7) Favorecer el descanso. Las tareas cotidianas exigen más tiempo y energía a una persona con enfermedad de Parkinson que a cualquier otro individuo. Por eso es esencial que descanse y así tener la fuerza necesaria para llevarlas a cabo. Por su parte, la familia y/o cuidador/a deber ser respetuoso/a cuando el paciente se muestre cansado, ya que es algo que sucede con mucha rapidez.

8) Reservar los momentos en que el medicamento produce su máximo efecto para la realización de las actividades que requieran más movimientos, como la higiene personal o el vestirse.

9) Tener en cuenta que los problemas de incontinencia son debidos a la lentitud con que la persona con enfermedad de Parkinson se dirige al baño, por lo que este debe de estar lo más próximo posible a la habitación donde el paciente pasa la mayor parte del tiempo.

10) Si el paciente tiene dificultades de lenguaje (cosa frecuente), pero este no ocurre en todos los casos, hay que mirarle de frente y prestarle atención, dándole tiempo para pronunciar las frases, sin interrumpirle, ni hablar por él. Hay que indicarle con un movimiento de la cabeza que se le ha entendido o, en caso de duda, repetirle lo que se cree haber entendido y preguntarle si era eso lo que quería decir. En este punto también es muy importante no dar muestras de impaciencia, y darle su tiempo para que hable. 

Naturalmente, todas estas recomendaciones son de carácter orientativo. Como ya hemos mencionado anteriormente, cada caso es único, y por lo tanto, cada una de estas pautas será más o menos relevantes dependiendo de la persona que vayamos a tratar.

Además de todo esto, no podemos olvidar que a la par debe ir también todo lo demás, es decir, los tratamientos médicos, las rehabilitaciones, las intervenciones sanitarias,.... Todos tienen que ir acorde, y, por supuesto, los familiares y cuidadores domésticos deben de estar al tanto para no ir en la dirección contraria y apoyar a todos los profesionales que estén tratando al paciente, ya que cuando este se encuentra en su domicilio, es muy importante que haya una continuidad del tratamiento.

Por ejemplo, si desde el departamento de fisioterapia se realizan una serie de ejercicios relacionados con la respiración o con el movimiento, tanto los familiares como los cuidadores deben de estar al tanto de cómo se realiza, para así poderla continuar en el hogar y que su intervención sea más efectiva. O lo mismo si es en el caso de un terapeuta ocupacional que pauta una adaptación de la vivienda para así mejorar la calidad de vida del paciente. En cualquiera de estos casos, más todos los que se pueden mencionar, es mejor no obviar ninguna recomendación sanitaria y seguirla al pie de la letra... si es posible, ya que no nos olvidamos que los medios y recursos disponibles de cada paciente no son los mismos, y siempre esto puede limitar la accesibilidad a todos los tratamientos. 

Conclusiones

Volvemos a recordar que nada de lo expuesto anteriormente es la varita mágica de las soluciones, y que su efectividad variará en cada caso clínico. Pero, aun así, es un buen comienzo. Y, por supuesto, la creatividad en las intervenciones, así como tener en cuenta los intereses del propio paciente, también ayudarán a mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad de Parkinson.  

Salvador Alexander
Terapeuta ocupacional y actor

BIBLIOGRAFÍA: 

-Terapia Ocupacional en Geriatría: 15 Casos Prácticos. Begoña Polonio López, Pilar durante Molina y Pilar Pedro Tarrés. Editorial Médica Panamericana.

-Apuntes de Geriatría. Unidad didáctica. Javier Gómez Pavón (2008). Universidad Castilla-La Mancha.

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