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¿Llevas adecuadamente el bolso o mochila?

¿Llevas adecuadamente el bolso o mochila?

Muchos problemas de espalda empiezan por el peso que 'cuelgas' en el bolso o la mochila. ¿Cuál de las dos opciones es preferible? ¿Cómo debe llevarse?

Partimos de que cada vez más adultos llevan mochila, y, en el caso de nosotras, las mujeres, bolso desde jovencitas. La pregunta sería: ¿es más sano para la espalda el bolso/la bolsa al hombro o la mochila? O dicho de otro modo, ¿qué es menos malo? Y aquí hay que tener en cuenta todas las situaciones: vale tanto para ir al trabajo, cuando se está de turismo o se carga con algo de compra a cuestas, claro…

¿Bolso o mochila? 

Si hay que elegir entre bolsa y mochila, lo mejor para nuestra espalda es la mochila. Y ya puestos, es preferible colocar la mochila delante, en el pecho –como vemos cada vez más a menudo llevar los bebés a algunas madres, a imagen y semejanza de lo que se ha hecho siempre en culturas milenarias– que en la espalda, aunque sea lo tradicional, porque sufre menos la columna. Dado que llevarla detrás obliga a la persona a encorvarse, y “sacar chepa” para compensar el peso.

Otro detalle que resulta importante es colocar siempre los brazos dentro de las dos “asas” para equilibrar el peso, en lugar de llevar una o ambas tiras metidas en un solo brazo por simple “postureo”…

Problemas en la espalda por culpa de la mochila

Pero, ¿qué molestias puede causar llevar mochila en los adultos? Las contrariedades físicas que acarrea llevar peso de forma habitual en una bolsa o mochila suelen ser de espalda, sobre todo dorsales y lumbares, dependiendo de la carga.

También podremos ver tendinitis de hombro y dolor en cuello, porque a menudo –como ya he indicado– acostumbran a ponerse erróneamente con una sola asa y de ese modo el peso va tirando de un solo lado. Al igual que pasa con los bolsos femeninos, la gente sube el hombro para sujetar el peso y compensarlo. Y este gesto inconsciente acaba haciendo que se cargue más el hombro y el cuello.

No olvidemos que este tipo de molestias, a la larga, puedan convertirse en lesiones más graves. Así que no está de más recordar, en efecto, que puede causar tendinitis crónicas, desgastes de huesos por malas posturas, hernias o protrusiones por la carga. Una vez más, recalco que dependerá del peso y de la frecuencia de su carga.

También, aunque más a largo plazo, problemas en la columna. A veces se pueden ver calcificaciones, aunque aun no se sabe bien las causas de éstas, pero se asocian a malas posturas y al acarreo de demasiado peso muchas veces.

¿Cómo llevar la mochila?

Y si no hay más remedio que llevar mochila, ¿cómo habría que llevarla? Partimos del hecho de que es mejor no llevar mochila, pero si no puede sustituirse por otra forma de transportar con uno las pertenencias, lo ideal es repartir la carga que lleva dentro la mochila colocando ambas asas, y si es posible en la parte delantera, como las mochilas de los bebés. Esto no lo suele hacer la gente porque parece que queda estéticamente mejor detrás.

Sería muy importante también usar el asa de la cintura, si la mochila la tiene, que empieza también a ser frecuente. Con esto haremos que el peso se reparta mejor en toda la espalda y no recaiga todo exclusivamente sobre los hombros.

Lo cierto es que este tipo de dolencias de espalda derivadas de la carga de peso en bolsas y mochilas lo sufren indistintamente hombres y mujeres. Aunque si nos paramos a estudiar un poco de cerca la casuística vemos que tradicionalmente el hombre suele ser “más bruto” y por lo tanto acostumbra a llevar más carga.

Además, el hombre aguanta más peso, durante un periodo mayor de tiempo, porque suele tener mayor masa muscular. Ojo: esto hace que se recupere antes de cualquier molestia o lesión. También está el hecho de que el hombre va al gimnasio, muscula y estira más bien poco, lo que hace que se creen tensiones en las articulaciones.

Alternativas a la mochila

Veamos entonces alternativas para sustituir la mochila. Si pudiéramos elegir, lo más adecuado sería un carrito tipo maleta, o una maleta pequeña, con ruedas, del tipo de las que dejan subir a la cabina de los aviones. Eso sí, no llevarlo detrás, tirando del peso, sino delante, de frente, e irlo empujándola con el asa a una altura cómoda.

Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, estamos notando más lesiones por culpa de bolsas “en bandolera” y mochilas. Y cabría preguntarse ¿en qué proporción? Pues lo cierto es que la gente no lo asocia al hecho de cargar habitualmente con mochilas que llevan un peso excesivo. No vienen contando esa causa, sino que creen que es debido a una mala postura, una sobrecarga debido a un esfuerzo concreto...

Cuando les ha dado el dolor, pensaban que era por una vicio adquirido, como conducir con el brazo apoyado en el borde de la puerta, junto a la ventanilla, o cargar mal los pesos desde el suelo; a veces también por un esfuerzo realizado ese día o en ese momento, pero no lo asocian a que han ido acumulando malas posturas a lo largo del tiempo, y que el cuerpo ha dicho “¡ basta!”

Consejos y tratamientos

Los tratamientos que recomiendo para paliar los daños por llevar mal el peso a los hombros son: en primer lugar, asumir la importancia de las buenas prácticas posturales en el día a día: agacharse con las piernas para recoger las cosas del suelo, dormir en posturas adecuadas, etcétera. Pero además, dependiendo de la intensidad de la molestia, la idoneidad de un masaje semanal, o como mínimo una vez al mes, junto con estiramientos y gimnasio para fortalecer la musculatura de la espalda.

Dentro de los estiramientos están también el Qi Gong o el Tai Chi que hacen verdaderos “milagros”. También masajes de tipo Tailandés o Shiatsu, que ayudan a estirar prácticamente todos los músculos del cuerpo de una forma agradable, además de tratar otras cuestiones que pueda tener el cliente.

Lo idóneo, en estos casos, es encontrar a un profesional que escuche a la persona que llega, valore tranquilamente su problema, y aplique entonces el tratamiento más adecuado: somos nosotros y nuestras circunstancias, y no hay dos espaldas iguales.

Por Maribel Corpa, experta en bienestar y belleza y cofundadora de la cadena Templo del Masaje.

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