Plusesmas.com

Claves para disfrutar (y aprovechar a fondo) un buen masaje terapéutico

Claves para disfrutar (y aprovechar a fondo) un buen masaje terapéutico

A la hora de darse un buen masaje, tan importante es el durante como el antes y el después. Aquí van algunos consejos para sacarle el máximo beneficio a tus próximos masajes.

Una vez tomada la decisión de dedicarse a uno mismo un tiempo de relax –algo que recomiendo con fervor a todo el mundo– lo prioritario es que, después de recibir el masaje, no le aguarde a uno ninguna actividad que contrarreste la recién recibida dosis de relajación.

Puedes ir a pasear o con los amigos, pero nada de volver corriendo al trabajo, hacer la compra, ocuparse de los nietos… Como tampoco es conveniente llegar a la sesión de masaje nervioso, con prisas y pensando en la siguiente tarea.

Durante el propio masaje es importante no contraer los músculos –sobre todo cuando duele alguna parte del cuerpo–, ni entrecortar la respiración; si se trata de un buen masajista, éste se dará cuenta y te pedirá que aflojes, que relajes.

Después de un buen masaje es necesario beber agua, para reponer líquidos, y porque el propio masaje sirve para ‘romper’ las contracturas, los ‘nudos’ de fibras; pero al hacerlo también se fraccionan depósitos de tóxicos acumulados, como el ácido láctico, que son los que generan las agujetas.

Al beber agua se facilita la limpieza de estas sustancias. Pero si el paciente toma mucha fruta y verdura, que de por sí contienen bastante agua, no tiene que beber tanta cantidad. Además, podría ser sustituida por infusiones sin azúcar y por alguna bebida isotónica, que ayuda a recuperar también sales minerales.

También es necesario respetar el plazo de tiempo que ha de transcurrir entre masaje y masaje, en el caso de estar recibiendo un tratamiento terapéutico por alguna dolencia. Al menos, un día sí, y dos no. Lo ideal es que exista un plazo de 24/48 horas entre medias, porque cuando actúas sobre una parte del cuerpo, éste tarda un tiempo en reaccionar; y lo normal es que tarde entre uno y dos días en recuperarse. Como muchísimo, y en momentos de dolor agudo, se harían dos a la semana.

Un buen masaje a la semana es un buen mantenimiento; pero encontrándose uno sano con uno cada 15 días es suficiente. Lo importante es trabajar el cuerpo de forma rítmica. Da igual el ritmo que se use, pero hay que establecer una rutina, y no ser como esas personas que van al gimnasio un día y no vuelven nunca.

Si una persona llega dolorida, yo le recomiendo un masaje semanal durante un mes, en el que vamos trabajando la contractura, aflojando el cuerpo y viendo la evolución. De ese modo, puedes pronosticar ese estado de rigidez involuntaria del músculo, y si todo va regular distancio a dos semanas, luego a tres y más tarde dejo sólo un ‘mantenimiento’ mensual. De hecho, esto sería lo ideal para alguien sano: un masaje de una hora al mes, y siempre acompañado de buenos hábitos.

Aunque me gustaría recordar que también existe el masaje relajación, con efectos y beneficios muy interesantes.

Beneficios del masaje relajante

  • Aumenta el flujo sanguíneo.
  • Facilita el retorno venoso, y con él la salida de catabolitos de la zona, con lo que aumenta la recuperación del músculo.
  • Estimula la corriente linfática y ayuda a eliminar el ácido láctico y otros residuos. • Mejora la nutrición muscular, el tono (disminuye el tono excesivo tras el esfuerzo) elasticidad y contractilidad.
  • Estimula el sistema inmune.
  • Elimina células muertas de la piel, la limpia y tonifica.
  • Disminuye el estrés, y produce una relajación profunda física y mental.
  • Provoca la segregación de endorfinas, denominadas hormonas de la felicidad, que se relacionan con las sensaciones satisfactorias y placenteras. Estimula la producción de este analgésico natural que segrega nuestro cerebro.

Por Maribel Corpa, experta en bienestar y belleza y cofundadora de la cadena Templo del Masaje.

Relacionados

Comentarios (0)

* *

*