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Nuestras posturas corporales nos definen: 10 pautas para mejorarlas

Nuestras posturas corporales nos definen: 10 pautas para mejorarlas

Adoptar una postura u otra influye directamente en la salud y bienestar de nuestro cuerpo. Aprende a corregir las posturas erróneas y mejora tu calidad de vida de forma instantánea y para siempre.

La postura corporal que adoptamos, esto es, la forma en la que colocamos el cuerpo o una parte de él al caminar, al sentarnos, al permanecer de pie… determina nuestra silueta, y lo que es más importante: nos indica nuestro gasto metabólico. Por ejemplo, resulta muy difícil perder peso llevando una dieta –por estricta que sea– si nuestro metabolismo tiene un bloqueo por una incorrecta postura diaria.

Por eso, para estudiar si la forma en la que colocamos el cuerpo a la hora de realizar las tareas frecuentes es la adecuada, primero debemos definir exactamente cuál es la postura correcta, para cuando seamos conscientes, corregirla si es preciso.

Las postura correcta de nuestro cuerpo

  1. Cabeza: ha de estar en posición recta y equilibrio, sin que la barbilla esté demasiado alta (cabeza hacia atrás) ni demasiado baja (cabeza hacia abajo).
  2. Hombros: deben colocarse nivelados, uno respecto al otro y, desde un punto de vista lateral, no debe estar ni hacia delante ni hacia atrás.
  3. Brazos: su postura es relajados, colgando perpendicularmente al cuerpo y con las palmas mirando hacia dentro.
  4. Las escápulas u omóplatos (hueso posterior del hombro) deben permanecer planas, sin que estén demasiado atrás ni demasiado separadas.
  5. Pecho: se ha de colocar hacia delante y hacia arriba. Además, se debe mantener la espalda alineada. Como referencia, la posición debe estar entre la inspiración completa y espiración forzada.
  6. Columna y pelvis: han de respetar las cuatro curvas naturales (cuello y lumbares hacia delante y dorsales y sacro hacia atrás). También las caderas han de estar niveladas. Influyen el lado hábil o lateralidad de la persona (diestro o zurdo).
  7. Abdomen: la edad de la persona es determinante en esta parte del cuerpo. En edades tempranas, como en niños mayores, el abdomen es prominente, y en los adultos es más liso.
  8. Rodillas y piernas: deben mirar hacia el frente y estar rectas de arriba hacia abajo. Si las miramos de lado, no deberá estar una más adelantada que la otra.
  9. Pies: lo mejor es colocarlos paralelos, con las puntas de los dedos hacia fuera y hacia delante, además deben soportar el peso por igual.

Existen diferentes factores que afectan a nuestras posturas habituales. Lo primero a tener en cuenta es que éstas no son las mismas todos los días, sino que incluso varían a lo largo de la jornada.

Hay muchos factores, situaciones o lugares que nos hacen modificarlas inconscientemente.

Factores que influyen en nuestra postura

  • Fisiológicos-hereditarios. Los principales factores que influyen en la postura corporal son el tono muscular, la columna vertebral, el centro de gravedad, la longitud y las particularidades de las extremidades y de los músculos posturales, así como su flexibilidad y su lateralidad. Marcan una tendencia que vamos a tener toda la vida y que podrá variar según nos cuidemos.
  • Psicológicos-emocionales. El sistema nervioso central (SNC) es el encargado de controlar y de regular los movimientos a través de los esquemas motores, lo que implica que el estado de ánimo también influya en nuestra postura. Por ejemplo, si estamos alegres y confiados, nuestra postura será más erguida y segura; mientras que si, por el contrario, nos encontramos abatidos, la postura será más agarrotada y tímida. Cambiar esto es más difícil ya que no lo hacemos de manera consciente. Necesitamos un entrenamiento diario, utilizar ejercicios y recordatorios hasta que nos vayamos adaptando poco a poco a la postura correcta.

Es preciso tener en cuenta que la postura que tenemos hoy la hemos ido trabajando durante años. Como ya he dicho, hay muchos factores que nos han influenciado. Lo mejor es recurrir a expertos que nos aconsejen y expliquen lo que hacemos bien y lo que hacemos mal, ya que cada persona tiene diferentes puntos a trabajar.

A partir de ahí es responsabilidad propia conseguir paulatinamente los cambios. Aquí voy a proporcionarte algunas ideas para que puedas ir empezando.

Consejos para adoptar una buena postura

  1. Tener un buen tono muscular equilibrado es importante. Todos los músculos tienen el objetivo de mantener la postura y deberían estar todos al mismo nivel de tonificación. Puedes hacer deporte para conseguir mayor equilibrio muscular.
  2. La elasticidad importa para el correcto funcionamiento del organismo y para cambiar la postura; además, facilita la eliminación de contracturas y recuperación de los músculos. Si la elasticidad no es tu punto fuerte, te aconsejamos ejercicios como el yoga o estiramientos mantenidos.
  3. El punto de equilibrio es básico para que todos los músculos se puedan usar por igual. Si esta desplazado vamos a tener unas zonas demasiado tonificadas y otras demasiado débiles. Si queremos tener una buena postura hay que trabajar el equilibrio. Si te pones a la pata coja y no eres capaz de mantenerte erguido, necesitas trabajarlo a diario. Hay muchos ejercicios que te pueden ayudar, pero queremos destacar el Tai Chi y el Qi Gong (Chi Kung), de origen milenario y con un gran poder de control del cuerpo.
  4. Trabaja la observación consciente de tu postura. Si la quieres cambiar, tienes que poner un poco de esfuerzo; no es fácil cambiar de un día para otro algo que llevas años haciendo. Por eso, acuérdate en determinadas situaciones del día: cuando trabajas (sentado o de pie), al caminar, al pararte a esperar de pie, cuando cargas peso, cuando te sientas a comer… Cuantas más veces te acuerdes, menos tiempo tardarás en cambiar la postura.
  5. Practicar el sentarse bien en situaciones sin estrés. Si la cabeza está ocupada en temas que le importan, nos va a ser más difícil hacer los cambios. Te recomendamos que practiques cuando estés en situaciones relajadas, con amigos, familia, cuando sales a tomar algo o cenar… No se puede cruzar las piernas y hay que tener los huesos del culo apoyados correctamente en la silla para poder mantener la espalda lo más recta posible. Ya verás que con el tiempo te va a ir resultando más fácil y cómoda esa postura.
  6. Fíjate en el paralelo de los pies, deberían estar uno paralelo a otro. Si los abres hacia afuera se relajan en exceso los músculos de la cara interna de la pierna y acabará cayéndose el culo. Y si los cierras hacia dentro los contraerás en exceso cerrando y bloqueando la cadera. Hay que prestar atención cuando se está de pie y cuando se camina. Si te cuesta corregirlo, a lo mejor necesitas hacer ejercicios de tonificación y fortalecimiento de las piernas.
  7. Mantener las rodillas flexionadas cuando nos quedemos parados de pie. Para no utilizar los músculos, solemos dejar las rodillas completamente estiradas y ancladas, bloqueando la circulación sanguínea y linfática. Creemos que así relajamos la postura pero no nos damos cuenta que estamos bloqueando el metabolismo. Cuanto más te cueste hacerlo, más acostumbrado se está a relajar el cuádriceps. La postura la tenemos que empezar a corregir desde los pies hacia arriba y, si no controlamos este paso, no podremos equilibrar la cadera.
  8. Balancea la pelvis. Con las piernas abiertas a la altura de la cadera y las rodillas flexionadas, balancea la pelvis haca delante y detrás, sin mover el pecho ni las rodillas, solo la cadera. Vas a notar que está oxidada, no tiene un movimiento fluido, va a trompicones, te va doliendo según practicas y empieza a subirte calor a la cabeza. Eso significa que lo estás haciendo bien, nos indica que estás moviendo el bloqueo y afectando al metabolismo. La cadera es el eje central del cuerpo, básico para una buena postura y causante de las “lorzas laterales” que determinan el grado de bloqueo que tienes en la cadera.
  9. Abre el diafragma con la respiración. Comprueba tu capacidad para llenar los pulmones. Existen diferentes maneras de respirar, utilizando la parte superior (la respiración del estrés), inflando el abdomen (la que tenemos al nacer y se practica para relajar la mente) y la diafragmática, abriendo el diafragma hacia los lados (se limita con el estrés emocional). Para llevar el pecho erguido tienes que tener una caja torácica flexible. Hay ejercicios de respiración y relajación que puedes practicar para mejorarlo.
  10. Eleva la barbilla no mires hacia el suelo, mira hacia el frente. Esto va a indicar tu actitud en la vida, lo que te mereces.

La actitud de la persona a la hora de cambiar la postura es indispensable. Tienes que querer hacer el cambio, estar segura de ello, orgullosa de quién eres. Es un entrenamiento mental; puedes pedir ayuda a expertos, psicólogos, entrenadores… pero al final, te sorprenderá lo que tú misma eres capaz de hacer.

Maribel Corpa, experta en bienestar y belleza y cofundadora de la cadena Templo del Masaje.

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