Navidad y pastillas. Los errores que debes evitar si eres mayor de 60
Publicado por Patricia Fernández, periodista
Creado: 1 de diciembre de 2025 13:22
| Modificado: 1 de diciembre de 2025 13:32

Cuando llegan las fiestas, cambian los horarios, las comidas y hasta el lugar donde dormimos. Lo que no cambia es la medicación… aunque a veces se nos olvida. En mayores de 65, un simple descuido con las pastillas puede acabar en urgencias. Pero, casi todos esos errores se pueden prevenir.
Índice
1. La medicación "no entiende" de Navidad2. Error 1: olvidar las pastillas en medio del barullo
3. Error 2: "por si acaso me la tomo otra vez"
4. Error 3: mezclar fármacos con alcohol "porque es Navidad"
5. Error 4: viajar sin medicación suficiente o sin orden
6. Error 5: conservar mal los medicamentos fuera de casa
7. Un listado actualizado es el mejor regalo para urgencias
8. Cuidar la fiesta sin descuidar la salud
9. Bibliografía
La medicación "no entiende" de Navidad
En España, alrededor del 70 % de las personas mayores de 65 años toma medicación de forma continuada, y una parte importante consume cinco o más fármacos al día (lo que se conoce como polimedicación). Eso significa muchas pastillas, diferentes horarios y, a menudo, tratamientos delicados para la tensión, el corazón, la diabetes, la anticoagulación o la salud mental.
La Navidad introduce justo lo que peor se lleva con todo esto: cambios de rutina. Comidas a deshora, cenas más tardías de lo habitual, visitas, viajes para ver a la familia, noches fuera de casa, sobremesas eternas... En medio de ese pequeño caos festivo, es fácil que las pastillas pasen al último lugar de la lista.
El problema es que el organismo no se va de vacaciones: la tensión sigue ahí, la diabetes sigue ahí, el riesgo de trombos sigue ahí. Y saltarse, duplicar o mezclar mal la medicación puede tener consecuencias serias.
Error 1: olvidar las pastillas en medio del barullo
Es el clásico. Un día de Nochebuena "se me pasó la pastilla de la noche", el día de Navidad "ya no sabía si la había tomado", el día de la comida de empresa "no la llevé encima". Entre abrigos, regalos, niños y turrones, el pastillero desaparece del mapa.
En mayores de 65, olvidar dosis de medicación para la tensión arterial, el corazón, la diabetes o los anticoagulantes no es un fallo menor. Puede provocar subidas o bajadas bruscas de tensión, descompensaciones de azúcar, mareos, arritmias... y, en personas frágiles, incluso ingresos hospitalarios.
Algunos trucos que ayudan:
- Usar pastilleros semanales bien organizados. Así, de un vistazo, se ve si la toma está hecha o no.
- Asociar la medicación a rutinas muy concretas: después del desayuno, antes del informativo, antes de acostarse.
- Poner alarmas en el móvil (del mayor o de un familiar). En fiestas, la alarma suena aunque haya ruido y sobremesa.
No se trata de vivir pendientes del reloj, pero sí de reconocer que la memoria, especialmente a partir de cierta edad, necesita aliados.
Error 2: "por si acaso me la tomo otra vez"
El reverso del olvido es igual de peligroso: duplicar dosis. Le pasa a más gente de la que creemos: no recuerdan si han tomado la pastilla, se ponen nerviosos y deciden "por si acaso, me la tomo otra vez". Con medicamentos para la tensión, el corazón, la diabetes o los sedantes, esto puede ser un problema serio.
En fiestas, el riesgo crece porque cambiamos de casa, dormimos en otra habitación, usamos un neceser distinto... y las referencias habituales se pierden. Por eso el pastillero semanal y un pequeño registro escrito (o una nota en el móvil) pueden evitar sustos. Y, ante la duda, la regla de oro es no repetir sin consultar con un profesional.
Error 3: mezclar fármacos con alcohol "porque es Navidad"
Un brindis con cava, un vino en la comida, un licor en la sobremesa... El alcohol suele colarse sin que nos demos cuenta. El problema es cuando se combina con ciertos medicamentos.
Muchos fármacos habituales en mayores de 65 (para dormir, la ansiedad, el dolor, la tensión, la diabetes, la depresión, la coagulación...) pueden potenciar sus efectos o sus efectos secundarios si se mezclan con alcohol. Mareos, caídas, somnolencia excesiva, bajadas de tensión, hipoglucemias, sangrados... son algunos de los riesgos.
No hace falta demonizar el brindis, pero sí tener claro:
- Si el médico ha dicho claramente "nada de alcohol" con una medicación concreta, no hay excepción navideña.
- Si se permite un consumo muy moderado, que sea poca cantidad y bien repartida en la comida.
- Nunca usar el alcohol como "postre" de la medicación: mejor separar las tomas en el tiempo y, ante la duda, optar por versiones sin alcohol.
El "por una noche no pasa nada" puede ser verdad... o no. Y en un cuerpo mayor y polimedicado, el margen de error es pequeño.
Error 4: viajar sin medicación suficiente o sin orden
Otro clásico de las fiestas: hacer la maleta deprisa y descubrir, ya en casa de los hijos, que falta una caja, que solo hay pastillas para dos días o que las hemos puesto todas en una bolsa sin identificar.
Cuando hay viajes de por medio, conviene:
- Calcular la medicación para todos los días que estaremos fuera, con un margen de 2-3 días por si surge algún imprevisto.
- Llevar, si es posible, las cajas originales con su nombre y dosis visible, sobre todo de los tratamientos importantes (anticoagulantes, insulina, pastillas del corazón...).
- No mezclar pastillas sueltas de distintos colores en un mismo bote, porque luego nadie sabe qué es cada cosa.
Si se viaja al extranjero o a otra comunidad, es muy útil llevar también un informe médico breve y una receta o plan de medicación reciente, por si hace falta acudir a un centro sanitario o comprar un envase extra.
Error 5: conservar mal los medicamentos fuera de casa
Las casas llenas, la calefacción alta, el baño ocupado... y las pastillas en lugares poco recomendables. Aunque no lo parezca, la conservación de los medicamentos importa: el calor excesivo, la humedad o el sol directo pueden deteriorarlos.
En Navidad es fácil dejar la medicación en lugares poco adecuados: sobre un radiador, en una cocina muy caliente, en el coche, en un bolso al lado de la estufa, en un baño con vapor continuo. Lo ideal es:
- Guardar las cajas en un lugar fresco y seco, alejado de fuentes de calor.
- Evitar el coche como "farmacia ambulante", sobre todo si hace mucho frío o mucho calor.
- No dejar las medicinas al alcance de niños curiosos que investigan cajones en busca de sorpresas.
No hace falta montar un laboratorio, solo aplicar un poco de sentido común.
Un listado actualizado es el mejor regalo para urgencias
Hay un último detalle que suele olvidarse y que, sin embargo, puede cambiarlo todo: llevar un listado actualizado de la medicación. Nombre comercial y genérico, dosis, cuántas veces al día y, si es posible, para qué es cada una.
En caso de mareo, caída, subida de tensión, desorientación o cualquier otro problema, si hay que acudir a urgencias, ese papel (o foto en el móvil) es oro. Permite al médico saber de inmediato qué se está tomando, evitar duplicidades, detectar posibles interacciones y tomar decisiones más seguras.
En mayores de 65, y más aún en quienes toman varios tratamientos, este listado debería viajar siempre en el bolso o la cartera, igual que el DNI o la tarjeta sanitaria.
Cuidar la fiesta sin descuidar la salud
La medicación no tiene espíritu navideño, pero la familia sí puede tenerlo. A veces, el mejor detalle con una persona mayor no es el regalo caro, sino ayudarle con el pastillero, poner una alarma en el móvil, revisar juntos que lleva las cajas para el viaje o recordarle que ese licor "tan rico" no se lleva bien con su tratamiento.
No se trata de vivir la Navidad como si la casa fuera un hospital, sino de reconocer que, a partir de cierta edad, los pequeños descuidos pueden tener consecuencias grandes. Si conseguimos que las pastillas estén donde tienen que estar, cuando tienen que estar, será más fácil que lo único que se descontrole estos días sean los villancicos... y no la salud.
Bibliografía
Bibliografía
Garrido-Garrido EM, et al. Estudio de pacientes polimedicados mayores de 65 años en atención primaria. Revista de Calidad Asistencial. 2011.
Ministerio de Sanidad. Errores de medicación con daño en el paciente. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud. Madrid; 2017.
Comité de Redacción de la Revista de la Real Academia Nacional de Medicina. Polimedicación en el paciente mayor. Anales de la Real Academia Nacional de Medicina. 2025;142.
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