¿Cuál es el sentido de la transmisión en nuestra sociedad?

¿Cuál es el sentido de la transmisión en nuestra sociedad?

«Venga, abuela, cuéntanos cosas de cuando tú eras pequeña», nos pide una vocecilla que, a veces, no es más que el eco de nuestros propios deseos de revivir la propia historia: volver a encontrarnos con el niño que fuimos para tomar mejor de la mano al que nos pregunta y ayudarle a construir su futuro. Recibir y transmitir: son las palabras que enlazan a las sucesivas generaciones.

Vivimos en una sociedad individualista, que cultiva la ilusión de que tenemos que vivir solos sin inscribirnos en una continuidad familiar. Como el sentido de comunidad ya no es el que era, cada cual se ha convertido en responsable de su propia memoriay se encuentra solo frente al deber de mantenerla y recuperarla. Nuestra sociedad sobrevalora el presente. El ayer es historia y el mañana, incierto. Ya no podemos apoyarnos en el pasado para construir el futuro. ¿Qué puede animar a los niños a dedicarse a tal o cual profesión, garantía de estabilidad en la vida? Hoy, lo primero es el momento presente. Y hay otro cambio fundamental: nuestra sociedad ya no discrimina tanto en función del sexo, pero sí lo hace en función de la edad: los pequeños van a la guardería; los mayores, a la residencia. Entre ambos extremos, es como si solo hubiera un único grupo indiferenciado, de entre 15 y 60 años, que se viste y vive de forma similar: ¿qué pueden hacer los verdaderos adolescentes para diferenciarse?

Frente a todo esto, la memoria sigue siendo un patrimonio común que hay que compartir. El sentido de la transmisión en nuestros días no puede ser otro que el de crear y mantener vínculos: entre los presentes y los ausentes, entre los vivos y los muertos, entre los que cuentan y los que escuchan.

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