Productos de apoyo: ayudas técnicas a la movilidad y deambulación II

Productos de apoyo: ayudas técnicas a la movilidad y deambulación II

Las ayudas técnicas son una serie de aparatos y dispositivos cuyo objetivo es aumentar o mantener la autonomía de las personas con discapacidad en la realización de las actividades de la vida diaria, así como proporcionar un punto de apoyo que ayude a conservar o mejorar la calidad de vida del paciente y al mismo tiempo reducir el nivel de carga y trabajo al cuidador.

[Continuación de Productos de apoyo: ayudas técnicas a la movilidad y deambulación I]

1) Aparatos para la deambulación

Las ayudas técnicas relacionadas con la deambulación realmente están al alcance de cualquiera, ya que no necesariamente hace falta en todos los casos una aprobación médica, y luego la mayoría de ellas son muy clásicas y antiguas, como es el caso del bastón, la muleta o la silla de ruedas. Sin embargo, y dependiendo de la necesidad del paciente, sumado a los numerosos tipos de aparatos y accesorios que existen para cada uno de ellos, sí que recomendamos que haya una aprobación y supervisión profesional. Sobre todo, si queremos que dichos dispositivos sean los más idóneos posibles a las necesidades del paciente. 

De entre todos los aparatos existentes, estos son los más comunes.

a. Silla de ruedas

A día de hoy creemos que todo el mundo ha visto una silla de ruedas en algún momento de su vida, y que la variedad de estas es muy amplia, contando además de que existen diversos modelos fabricados con materiales comunes como el aluminio o el acero inoxidable, que no son caros de precio (dependiendo del tipo de silla), que se pueden encontrar manuales, eléctricas o mixtas, con ruedas grandes o pequeñas, con o sin respaldo, con posibilidad de poner al paciente en bipedestación, etc. Por ello, y tal y como hemos mencionado en el principio de este apartado, siempre va a ser recomendable que un profesional sanitario evalúe y especifique qué modelo de silla de ruedas es el más apropiado, contando además de que a esta se le pueden añadir diversos accesorios que vayan más acorde a las necesidades del paciente, tales como arnés, reposa brazos, cojín antiescaras, etc. Y para que esto sea posible, deberemos detallar al profesional todas las características de nuestro paciente: tamaño, peso, patologías, rangos de movilidad, nivel de autonomía… En este sentido, cuanta más información demos sobre el paciente, mejor, pues de esta forma, el ortopeda o profesional sanitario podrá encontrar los modelos y accesorios más idóneos. Sin embargo, si por el contrario el paciente o familiar decide comprar la silla de ruedas por sí mismo,  deberemos advertir de que hay que tener cuidado a la hora de hacerlo, ya que sin un asesoramiento profesional no habrá mucha posibilidad de solicitar la más adecuada para la persona con discapacidad que la necesite, y como consecuencia, la compra podría ser más perjudicial que beneficiosa.                     

b. Bastones

Esta ayuda técnica es una de las más extendidas y comunes, ya que incluso nosotros mismos la podemos fabricar o encontrar hecha con materiales como la madera, el aluminio o el acero inoxidable. Sin embargo, desde nuestro punto de vista sanitario, nos gustaría remarcar algunos puntos que consideramos relevantes a la hora de crear, comprar o utilizar un bastón:

1. Su longitud. Deberemos tener en cuenta la altura del paciente para así darle un bastón acorde a esta.

2. Que tenga un buen agarre. El paciente tendrá que probar la empuñadura del bastón y comprobar su agarre y las condiciones en que se encuentra, ya que si está muy deteriorada, puede provocar lesiones cutáneas en la mano del individuo.

3. La base. Además del bastón clásico, existen otros modelos que son de cuatro y de tres apoyos. Dependiendo de las características del paciente, será recomendable que un profesional sanitario evalúe qué tipo de base es la más idónea, pues esto es clave para la estabilidad del paciente a la hora de caminar y/o de permanecer en pie.  

Y por último, lo mismo que hemos mencionado en el caso de la silla de ruedas. Hay que tener precaución a la hora de comprarla o de crearla por sí mismo. En este aspecto, es recomendable que se compren en una ortopedia y que el especialista recomiende la más apropiada para el paciente, no sea que por querer algo más económico, al final resulte en un problema que ocasione daños. Y no solamente esto. También es recomendable que la persona que lo vaya a utilizar reciba un aprendizaje sobre cómo caminar con bastón.

c. Muletas

Al igual que ocurre con el bastón, las muletas pueden ser hechas de madera, aluminio o acero inoxidable, y están muy al alcance de cualquiera, porque incluso pueden ser de fabricación casera. Sin embargo, es recomendable que se adapte a la altura del paciente, que esté en perfectas condiciones (especialmente en las bases de apoyo y en las empuñaduras), y que a la hora de comprarlos, haya un asesoramiento profesional para así evitar la compra de unas muletas de mala calidad.                           

d. Andadores

Está pensado para personas con una movilidad muy reducida, pero lo suficiente como para poder seguir caminando. Suelen fabricarse de aluminio o de acero inoxidable, ya que han de ser muy ligeros de peso. Y por otro lado, podemos encontrar modelos que disponen ruedas y dos puntos de apoyo, andadores de cuatro puntos de apoyo (con o sin ruedas), y ejemplares con tres puntos de apoyo con ruedas en cada uno de ellos, añadiendo además que hay algunos modelos que disponen de cestas para guardar cosas y un cojín sobre el que sentarse en caso de cansancio. Eso sí, todo dependerá de las características del paciente, el cual además necesitará también un entrenamiento sobre cómo manejarlo. Y al igual que el resto de dispositivos, es recomendable que el uso de un andador esté pautado por un profesional sanitario, sobre todo si el objetivo es mantener la movilidad del paciente el mayor tiempo posible. De lo contrario, podría ser perjudicial para este.                                                  

Conclusiones

Aunque las ayudas técnicas destinadas a la movilidad y la deambulación siempre suponen un gasto económico considerable, insistimos en que luego vale la pena la inversión, pues hasta ahora los resultados obtenidos han sido en su mayoría positivos. Eso sí, no dejaremos de recomendar que antes de embarcarse en la compra de uno de estos dispositivos se busque una orientación profesional, pues realizarlo por nosotros mismos solo incrementará los riesgos a que el paciente o el cuidador puedan sufrir daños, y de ahí nuestro consejo, pues nunca viene mal un asesoramiento por parte de un entendido sanitario para estar seguros del todo, y más en este caso.

Por otro lado, no hay que olvidar nunca la importancia de pactar con el paciente (si es posible) el uso de estas ayudas técnicas, pues en esta área es su seguridad la que se queda expuesta, y por lo tanto, hay que estar seguros de que ninguna de las ayudas técnicas recomendadas vayan a atentar contra su propia persona.

Salvador Alexander
Terapeuta ocupacional y Actor

 BIBLIOGRAFÍA: 

-Apuntes de Ayudas Técnicas Ortoprotésicas. Carmen Cipriano Crespo (2008). Universidad Castilla-La Mancha.

-Terapia Ocupacional en Geriatría: 15 Casos Prácticos. Begoña Polonio López, Pilar Durante Molina y Pilar Pedro Tarrés. Editorial Médica Panamericana.

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