Aplicación de derechos y deberes de las personas con deterioro cognitivo

Aplicación de derechos y deberes de las personas con deterioro cognitivo

La calidad de vida es conocida internacionalmente como el movimiento de avance, innovación y cambio en las prácticas profesionales y/o servicios, que sirve para materializar y definir el gran conjunto de apoyos centrado en la persona dependiente, a la vez que permite promover actuaciones a nivel de la organización y del sistema social. En este sentido, también la calidad de vida va a influir además en la aplicación de derechos y deberes a las personas que poseen algún tipo de deterioro cognitivo, pues a pesar de ello y de lo que numerosos medios puedan decir, dicha población sigue siendo ante la sociedad personas de a pie. Y por lo tanto, no van a estar excluidos de este sistema, y mucho menos, marginados.

Derechos y deberes humanos

En los últimos años se han producido numerosos movimientos y fuentes de pensamiento que han discriminado a los grupos con un mayor índice de vulnerabilidad frente a la sociedad. Tales grupos abarcan individuos de varias clases, edades y tipos. Desde personas que viven en exclusión social hasta poblaciones en situación de dependencia.

Y por ello, en las últimas décadas ha sido necesario que surjan desde distintos puntos del planeta diversas iniciativas y leyes internacionales que defiendan los derechos y deberes de las personas con discapacidad y/o deterioro cognitivo. Tales iniciativas han dado lugar a regulaciones políticas, como por ejemplo, la aprobación en la sede de las Naciones Unidas en diciembre de 2006 (la cual fue ratificada por España en 2008) de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), que se inscribe en el paradigma del enfoque basado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual dice que "Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural".

Por ello, y a raíz de esta últimas menciones, a lo largo de estos años han surgido numerosos grupos, fundaciones, asociaciones y ONG internacionales en defensa de las personas con deterioro cognitivo, las cuales también se han especializado en el estudio tanto a nivel médico como socio-sanitario, pues además de ser una cuestión ética, también se ha convertido en algo necesario debido al aumento de la calidad de vida. Dicho incremento ha ocasionado que las personas vivan más años, lo cual también es un factor que provoca que haya mayor probabilidad de sufrir una enfermedad cognitiva.

La situación en España

En nuestro país se ha estado observando con detalle cómo en las dos últimas décadas se han incrementado considerablemente los derechos para la ciudadanía con discapacidad y en situación de dependencia, especialmente mediante la llamada Ley de Promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia de 2006 (LAPAD), que instauró por primera vez un derecho subjetivo de ciudadanía a determinadas prestaciones; o la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social (2013), que refundió en un texto los derechos establecidos desde la Ley de Integración Social de los Minusválidos (LISMI) de 1982. Ley, que por cierto, adaptó la normativa española a la citada Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD). También se ha avanzado desde las comunidades autónomas, especialmente mediante las Leyes de servicios sociales posteriores al 2006.

Sin embargo, estos progresos legales no se han traducido en su totalidad en la vida cotidiana de las personas con discapacidad o en situación de dependencia o con deterioro cognitivo. De hecho, todavía queda mucho por hacer, pues aunque existen leyes que avalan el derecho de las personas con deterioro cognitivo, aún existen vacíos legales que hacen que dicho derecho no esté del todo perfilado, dando así lugar a la existencia de maltratos y abusos que atentan contra los derechos de las personas con deterioro cognitivo. 

¿Cómo podemos llevar a la práctica (y mantener) la aplicación de derechos y deberes de las personas con deterioro cognitivo? 

Por ello, y sin que queramos hacer dogma de ello, nos gustaría enfatizar en tales derechos y deberes y llevarlo a un terreno más práctico y particular.

1) La dignidad personal

Para hablar sobre derechos y deberes, primero deberemos asentar las bases desde dentro, es decir, en ellos mismos y en su entorno familiar.

La personas con deterioro cognitivo, tal y como hemos defendido al principio de este texto presente, siguen siendo personas con las mismas necesidades y derechos que cualquier ser humano. Aunque parezca de sentido común, creemos que es importante volver a poner hincapié en que, a pesar de encontrarse en este estado degenerativo, esta población sigue teniendo las mismas condiciones sociales y políticas que cualquier individuo.

Naturalmente, el familiar y/o cuidador tendrá que tomar decisiones por él/ella en determinados momentos, pero siempre debe hacerlo desde el respeto. Y si es posible, habiendo recibido el consentimiento de la persona que padece tal deterioro. Y por supuesto, darle siempre la oportunidad de que pueda decidir por sí mismo, valorar sus opiniones con la importancia que todo ser humano merece. Si esto no fuese posible por su deterioro, entonces siempre hay que ponerse en el lugar suyo, y preguntarse qué hubiese decidido de haber podido hacerlo. En este sentido, es ponerse en el lugar del otro. 

2) La integración en la sociedad

Hemos hablado sobre la aceptación en el hogar y en uno mismo en el anterior apartado. Pero ahora, una vez asentado este primer punto, deberemos pasar al siguiente nivel: la vida social. Si en el hogar se ha conseguido la aceptación total de los derechos y deberes de las personas con deterioro cognitivo, entonces estarán listos para salir del entorno.

Es importante para este apartado que la aceptación vaya acompañado con el sentido de la normalidad. Una persona con deterioro cognitivo no se le puede ver como si fuera una exhibición de feria. Todo lo contrario. Es más, cuanta más naturalidad haya en nuestro trato hacia esta población, más será aceptado en la sociedad, y más se le respetará, pues al final se produce un efecto en cadena. Naturalmente, esto último no se va a producir al momento, pero si dará una base que ayudará a que progresivamente se consiga.

No hay que desistir aunque en un principio haya oposición. Es más, el ir en contra de este obstáculo es lo que precisamente defiende las leyes y decretos expuestos al principio de este artículo, cuando hablamos sobre que todo ser humano tiene el derecho de tener libre determinación. Determinación para decidir, determinación para responder ante las demandas de la sociedad, determinación para asumir responsabilidades, e incluso, determinación para asumir situaciones, como por ejemplo, el derecho a votar.

Conclusiones

A pesar de lo mucho que queda todavía por hacer, no podemos olvidar que las personas con deterioro cognitivo siguen siendo personas. Y aunque esto pueda sonar a algo de sentido común, en el fondo no siempre se ha aceptado, y por eso no nos importa repetirlo de nuevo. Sobre todo, porque cada vez está siendo más reivindicativo el mejorar la calidad de vida en individuos con deterioro cognitivo, tanto para tener los mismos derechos que los demás, como incluso los mismos deberes y responsabilidades. Eso sí, siempre siendo revisado y adaptado de acuerdo al contexto social y cultural, pues la fórmula que funciona en un estado o región no siempre va a ser efectiva en otro ajeno. Todo siempre ha de adaptarse.

BIBLIOGRAFÍA: 

- Cómo mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad. Miguel Ángel Verdugo Alonso et al. 2006.

- Derechos y deberes de las personas mayores en situación de dependencia y su ejercicio en la vida cotidiana. Antoni Vilà i Mancebo, Pilar Rodríguez Rodríguez y Víctor Omar Dabbagh Rollán (Coordinadores). 2019.

Salvador Alexander
Terapeuta ocupacional y actor

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