Educar en valores: cómo transmitir valores a los nietos

Educar en valores: cómo transmitir valores a los nietos

Es importante que nuestros nietos estudien y se diviertan. Pero también que aprendan desde bien pequeños valores para la vida. Y ahí es esencial la lectura y la labor de los abuelos.

Lo ideal es que los niños, al igual que con el resto de cosas, aprendan los valores de la vida desde pequeñitos. Pero a veces no es hasta entrada la segunda infancia, o incluso la adolescencia, cuando comienzan a aprender. Lo importante es guiarles, motivarles y estar a su lado en cada paso del proceso.

En ese camino hacia la bondad, la generosidad, el amor, la humildad... juega un papel fundamental la lectura; lectura especializada que les despierte el interés y les divierta, al mismo tiempo que les esté educando y formando como personas.

Y también juegan un papel clave los abuelos. Abuelos que, obviamente, fueron padres, pero cuyo rol actual les permite mejor que a los progenitores sentarse junto a los niños y enseñarles principios que dificilmente encontrarán en los cómics y libros de texto.

Transmisión de valores a los nietos mediante la lectura

Las revistas infantiles educativas de Bayard son unos de los mejores recursos para transmitir valores a los niños. Los abuelos tienen mucho que enseñar y los niños mucho que aprender, pero ambos necesitan una guía que les dirija de forma fácil y divertida.

Una publicación especialmente diseñada para cada edad que les hará crecer en todos los sentidos:

Imaginación

Quien no sueña no puede vivir su vida. Historias, reportajes, bonitas imágenes, inventos científicos, héroes... Todo lo que necesitan para alimentar sus sueños.

Conocimientos

Páginas llenas de preguntas y respuestas sobre las grandes y pequeñas cuestiones de la vida, del mundo, de la actualidad.

Habilidades

Realizar con sus propias manos cabañas y pasteles, hacer experimentos científicos y yoga o descubrir nuevos juegos es tan bueno para su estado de ánimo como para su futuro.

Ligereza

¡Una vida sin reír no es vida! El humor no se decreta, la risa surge y se propaga. Así el mundo se vuelve alegre y es posible creer en la felicidad.

Reflexión

Finalmente el niño se hace preguntas. Su cabeza, su corazón y su cuerpo se embarcan en un viaje. Un viaje interior, hacia la lejanía, lo asombroso, lo bello y lo menos bello.

Compartir

El niño podrá sentirse sorprendido, conmovido, muerto de risa, escandalizado, enfadado... Sea cual sea su emoción, ahí estará su abuelo/a para compartirla.

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