¿Y si batir un huevo pudiera revelar las primeras pistas del párkinson?


Publicado por Patricia Fernández, periodista
Creado: 3 de septiembre de 2026 13:22 | Modificado: 4 de septiembre de 2026 09:43


¿Y si batir un huevo pudiera revelar las primeras pistas del párkinson?

Batir un huevo parece una tarea demasiado sencilla como para aportar información sobre una enfermedad neurológica. Sin embargo, un grupo de investigadores españoles acaba de demostrar que un gesto cotidiano, combinado con un reloj inteligente y un sistema de inteligencia artificial, podría ayudar a evaluar el estado motor de las personas con párkinson sin salir de casa.

Diagnóstico del párkinson en casa: ¿estamos ante un cambio de paradigma?

Cuando una persona comienza a notar que le tiembla una mano o que sus movimientos son más lentos, suele pensar que es consecuencia de la edad, el cansancio o incluso del estrés. De hecho, uno de los grandes problemas del párkinson es que sus primeros síntomas pueden ser tan discretos que pasan desapercibidos durante meses o incluso años.

Tradicionalmente, el seguimiento de esta enfermedad se realiza durante consultas médicas periódicas. El neurólogo observa cómo camina el paciente, cómo mueve las manos o cómo responde a diferentes pruebas clínicas. Son exploraciones muy útiles, pero tienen una limitación evidente: muestran una fotografía de un único momento.

¿Qué ocurre el resto de la semana? ¿Y si ese día el paciente se encontraba especialmente bien... o especialmente mal?

Precisamente esa pregunta ha impulsado una investigación española que propone una idea tan sencilla como sorprendente: utilizar una actividad cotidiana para obtener información objetiva sobre la evolución de la enfermedad.

¿Por qué precisamente batir un huevo?

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Puede parecer una elección curiosa, pero no es casual.

Batir un huevo obliga a realizar movimientos repetitivos de la muñeca, mantener un ritmo constante y conservar la fuerza durante aproximadamente un minuto. Son gestos que, en las personas con párkinson, suelen alterarse incluso antes de que aparezcan dificultades más evidentes.

Muchos pacientes recuerdan precisamente que empezaron a notar algo extraño mientras cocinaban, removían una salsa o utilizaban utensilios de cocina.

Los investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid aprovecharon esa observación para convertir una actividad doméstica en una herramienta de evaluación.

Un reloj inteligente hace el resto

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La clave del estudio no está en el huevo. Está en el reloj inteligente.

Mientras la persona realiza la tarea, los sensores registran cientos de datos relacionados con la aceleración, la velocidad, el ritmo y la amplitud de los movimientos de la muñeca.

Después, un sistema de inteligencia artificial analiza esa información y busca patrones característicos del párkinson.

En el estudio participaron personas diagnosticadas de la enfermedad y un grupo de voluntarios sanos. Todos realizaron la misma tarea tanto en un entorno supervisado como en su propio domicilio.

El resultado fue especialmente llamativo: el sistema consiguió diferenciar ambos grupos con una precisión superior al 90 % en las pruebas supervisadas y cercana al 88 % cuando la actividad se realizó en casa.

Mucho más que un diagnóstico

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Conviene aclarar algo importante. Este sistema no sirve para diagnosticar el párkinson por sí solo ni pretende sustituir la valoración del neurólogo. Su utilidad sería otra muy distinta.

Los especialistas explican que permitiría realizar un seguimiento continuo del estado motor del paciente sin necesidad de acudir constantemente a consulta. De esta forma podrían detectar antes pequeños cambios en la evolución de la enfermedad o comprobar si un tratamiento está funcionando como se esperaba.

Es una diferencia importante.

No hablamos de reemplazar al médico, sino de proporcionarle mucha más información sobre cómo vive realmente el paciente en su día a día.

La inteligencia artificial entra en la cocina

Hace apenas unos años habría parecido ciencia ficción. Hoy la inteligencia artificial ya ayuda a interpretar radiografías, analizar biopsias, detectar arritmias e incluso identificar alteraciones de la retina.

Ahora empieza también a fijarse en gestos cotidianos.

La ventaja de este tipo de herramientas es que pueden recoger información en un entorno completamente natural, sin que la persona tenga que modificar su rutina.

Eso permite observar aspectos que muchas veces no aparecen durante una consulta médica de pocos minutos.

Un futuro con menos desplazamientos

El párkinson afecta principalmente a personas mayores. Para muchas de ellas, desplazarse periódicamente al hospital supone un esfuerzo considerable.

Poder realizar determinadas evaluaciones desde casa facilitaría el seguimiento, reduciría desplazamientos innecesarios y permitiría detectar cambios con mayor rapidez.

Además, los investigadores creen que esta filosofía podría aplicarse en el futuro a otras tareas habituales, como escribir, cocinar, abrir una botella o utilizar cubiertos.

El objetivo sería construir una imagen mucho más completa del estado funcional de cada persona.

Aún queda camino por recorrer

Aunque los resultados son prometedores, los propios autores del estudio insisten en que todavía estamos ante una línea de investigación.

El trabajo se realizó con un número reducido de participantes y será necesario confirmar los resultados en grupos mucho más amplios antes de incorporar esta tecnología a la práctica clínica habitual.

También habrá que comprobar si el sistema mantiene la misma precisión en pacientes con diferentes grados de evolución o con otras enfermedades que afectan al movimiento.

Es decir, el huevo todavía no sustituirá al neurólogo. Pero sí podría convertirse algún día en una herramienta complementaria muy útil.

El hogar también puede formar parte del tratamiento

Cada vez vivimos más años y las enfermedades neurodegenerativas son más frecuentes.

En este contexto, la combinación entre tecnología, inteligencia artificial y dispositivos que muchas personas ya llevan en la muñeca abre posibilidades impensables hace solo unos años.

Todavía queda tiempo para que estas herramientas lleguen a todos los hospitales y centros de salud. Pero estudios como este muestran que el futuro del diagnóstico del párkinson en casa no pasa necesariamente por aparatos complejos o pruebas invasivas.

A veces basta con observar, de una forma diferente, algo tan cotidiano como batir un huevo.

 

Bibliografía

  • Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Investigación sobre evaluación del párkinson mediante relojes inteligentes.
  • Revista Technologies. Estudio sobre monitorización domiciliaria del párkinson mediante inteligencia artificial.
  • Asociación Parkinson Madrid. Información sobre el proyecto y participación de pacientes.
  • Parkinson's Europe. Información general sobre la enfermedad de Parkinson.

 

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