¿Por qué el párkinson golpea más a los hombres? El cerebro acaba de revelar una diferencia que llevaba años oculta


Publicado por Patricia Fernández, periodista
Creado: 26 de julio de 2026 08:10 | Modificado: 26 de julio de 2026 08:27


¿Por qué el párkinson golpea más a los hombres? El cerebro acaba de revelar una diferencia que llevaba años oculta

Durante décadas, médicos e investigadores han observado un hecho que se repetía una y otra vez en las consultas: el párkinson en hombres es mucho más frecuente que en mujeres. También suele evolucionar de forma más agresiva y provocar un deterioro cognitivo más rápido. Sin embargo, la gran pregunta seguía sin respuesta: ¿por qué ocurre?

Ahora, una nueva investigación internacional ha encontrado una pista que podría cambiar la forma de entender esta enfermedad.

No se trata únicamente de las neuronas, las células más conocidas del cerebro. El verdadero secreto parece esconderse en otras células que durante años apenas habían recibido atención y que, según los científicos, podrían ser la clave para explicar por qué el párkinson no afecta igual a hombres y mujeres.

El descubrimiento no solo abre una nueva vía para comprender la enfermedad, sino que plantea una reflexión aún más profunda: quizá llevamos demasiado tiempo investigando como si todos los cerebros fueran iguales.

Durante años se buscó la respuesta en el lugar equivocado

El párkinson afecta ya a millones de personas en todo el mundo y su incidencia no deja de aumentar, impulsada principalmente por el envejecimiento de la población.

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Aunque suele asociarse al temblor, la enfermedad va mucho más allá. Rigidez muscular, lentitud de movimientos, alteraciones del equilibrio, problemas del sueño, trastornos digestivos e incluso cambios en el estado de ánimo forman parte de una patología compleja que todavía guarda muchos interrogantes.

Uno de ellos era especialmente llamativo.

Los hombres desarrollan la enfermedad entre una vez y media y dos veces más que las mujeres. Además, cuando aparece, la evolución suele ser distinta.

Hasta ahora se habían propuesto numerosas explicaciones: diferencias hormonales, factores genéticos, estilos de vida o mayor exposición masculina a determinados productos químicos. Pero ninguna terminaba de responder completamente al enigma.

El cerebro masculino y femenino no reaccionan igual

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La nueva investigación presentada en el Congreso de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia (FENS) aporta una explicación mucho más sofisticada.

Los científicos analizaron células cerebrales procedentes de personas con párkinson y comprobaron que, aunque todas mostraban señales de estrés propias de la enfermedad, existían diferencias importantes en la forma en que algunas células respondían según el sexo.

Curiosamente, las protagonistas no fueron las neuronas.

La atención se dirigió hacia las llamadas células gliales, responsables de proteger, alimentar y mantener en funcionamiento las neuronas.

Durante mucho tiempo se pensó que cumplían un papel secundario. Hoy empiezan a ocupar el centro de la investigación neurológica.

Las "ayudantes" del cerebro podrían ser mucho más importantes de lo que creíamos

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El cerebro funciona como una gran ciudad.

Las neuronas serían las carreteras por las que circula la información. Pero para que todo funcione hacen falta también equipos de mantenimiento, suministro energético y reparación constante.

Ese trabajo corresponde precisamente a las células gliales.

El estudio observó que algunas de ellas gestionan la energía de manera diferente en hombres y mujeres. Otras parecen proteger de forma distinta las conexiones nerviosas.

Estas diferencias podrían explicar por qué la enfermedad aparece con más frecuencia en los hombres y también por qué evoluciona de forma diferente.

Es decir, no sería únicamente una cuestión de perder neuronas, sino de cómo las células que las sostienen responden al daño.

Una pista que puede cambiar la medicina personalizada

Quizá la consecuencia más importante de este hallazgo no sea entender mejor el origen del párkinson, sino modificar la manera de tratarlo.

Durante décadas, gran parte de la investigación biomédica ha analizado conjuntamente a hombres y mujeres, dando por hecho que las diferencias biológicas apenas influían en muchas enfermedades.

Hoy esa idea empieza a tambalearse.

Cada vez aparecen más estudios que muestran que el corazón, el sistema inmunitario, el metabolismo o el cerebro pueden comportarse de forma distinta según el sexo.

El párkinson parece sumarse ahora a esa lista.

Si las diferencias celulares son reales, también podrían existir diferencias en la respuesta a determinados medicamentos o en la velocidad con la que aparecen algunos síntomas.

¿Significa esto que habrá tratamientos distintos para el párkingson?

Todavía es pronto para afirmarlo.

Los propios investigadores reconocen que el estudio necesita confirmarse con un número mucho mayor de muestras.

Sin embargo, el camino parece claro.

En lugar de aplicar exactamente las mismas estrategias terapéuticas para todos los pacientes, la medicina del futuro podría diseñar tratamientos adaptados a las características biológicas de cada persona.

No solo según su edad o sus antecedentes familiares, sino también teniendo en cuenta cómo responde su cerebro.

Es el mismo enfoque que ya comienza a utilizarse en algunos tipos de cáncer y que poco a poco llega también a las enfermedades neurodegenerativas.

El papel del ambiente sigue siendo decisivo

Aunque los genes desempeñan un papel importante, los expertos recuerdan que la mayoría de los casos de párkinson no dependen exclusivamente de la herencia.

La enfermedad suele aparecer como consecuencia de una combinación entre predisposición genética y factores ambientales.

Entre ellos se investigan desde hace años la exposición a pesticidas, determinados contaminantes industriales, algunos disolventes o incluso procesos inflamatorios mantenidos durante mucho tiempo.

Por eso, comprender cómo interactúan esos factores con la biología masculina y femenina puede ayudar también a mejorar la prevención.

Vivimos más años y aparecen nuevos desafíos

El aumento de la esperanza de vida representa uno de los mayores logros sanitarios de nuestra historia.

Pero también trae consigo un incremento de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el párkinson o el alzhéimer.

Cada nuevo descubrimiento permite conocer un poco mejor cómo envejece el cerebro.

Y también recuerda que todavía quedan muchas preguntas sin responder.

Quizá una de las más importantes sea precisamente esta: ¿cuántas diferencias entre hombres y mujeres han pasado desapercibidas simplemente porque nunca se habían buscado?

Una lección que va mucho más allá del párkinson

La investigación deja una enseñanza que trasciende esta enfermedad.

La ciencia empieza a demostrar que hombres y mujeres pueden desarrollar algunas enfermedades de manera distinta, presentar síntomas diferentes e incluso responder de otra forma a los tratamientos.

Eso no significa que existan dos medicinas distintas.

Significa algo mucho más interesante: que la medicina puede ser cada vez más personalizada.

Y quizá ahí resida la verdadera importancia de este hallazgo.

No solo entender por qué el párkinson en hombres es más frecuente.

Sino aprender que conocer mejor nuestras diferencias puede ser el camino para tratar mejor a cada paciente.

 

Bibliografía

  • Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia (FENS). Foro FENS 2026.
  • Universidad de Saarland (Alemania). Departamento de Genética y Epigenética y Centro de Biología y Medicina Específicas de Género (CGMB).
  • Parkinson's Europe. Understanding Parkinson's disease.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Información sobre enfermedades neurológicas.
  • European Parkinson's Disease Association (EPDA). Recursos sobre enfermedad de Parkinson.

 

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