¿Tienes más de 45 años? Estas señales podrían indicar que tienes prediabetes


Publicado por Patricia Fernández, periodista
Creado: 26 de julio de 2026 07:42 | Modificado: 26 de julio de 2026 07:55


¿Tienes más de 45 años? Estas señales podrían indicar que tienes prediabetes

Mientras muchas personas creen que su metabolismo funciona con normalidad porque "se encuentran bien", la realidad es que miles de mayores de 45 años conviven con niveles elevados de glucosa sin saberlo. Y esa ignorancia puede tener consecuencias.

La diabetes tipo 2 rara vez aparece de un día para otro. Antes suele existir una fase previa, conocida como prediabetes, que puede prolongarse durante años. Durante ese tiempo, el organismo ya empieza a sufrir cambios que aumentan el riesgo cardiovascular y favorecen el deterioro de los vasos sanguíneos, aunque la persona no note nada extraño.

Quizá por eso los especialistas insisten cada vez más en que no hay que esperar a encontrarse mal para actuar.

¿Qué es exactamente la prediabetes?

La prediabetes aparece cuando los niveles de glucosa en sangre son superiores a los considerados normales, pero todavía no alcanzan los valores necesarios para diagnosticar una diabetes tipo 2.

Aunque muchas personas la consideran un simple aviso, los endocrinólogos recuerdan que no es una situación inocente. El exceso de glucosa comienza a afectar al organismo mucho antes de que aparezca la diabetes propiamente dicha.

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El problema es que, al no producir síntomas en la mayoría de los casos, suele descubrirse de manera casual durante una analítica rutinaria. Y muchas personas nunca llegan a hacerse ese análisis porque creen que no tienen ningún motivo para preocuparse.

Las señales que pueden indicar un mayor riesgo de prediabetes

Hablar de señales puede resultar engañoso, porque la prediabetes no suele manifestarse con síntomas claros. Sin embargo, existen varios factores que deberían hacer saltar las alarmas y animarnos a consultar con el médico.

Uno de los más importantes es la acumulación de grasa abdominal. No se trata únicamente de una cuestión estética. La grasa que se concentra alrededor de la cintura favorece la resistencia a la insulina, uno de los principales mecanismos implicados en el desarrollo de la diabetes tipo 2.

El sedentarismo también juega un papel fundamental. Permanecer muchas horas sentado, caminar poco o abandonar el ejercicio hace que el organismo utilice peor la glucosa y favorece el aumento de peso.

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La hipertensión arterial es otro factor que suele aparecer asociado. Lo mismo ocurre con el colesterol elevado y los triglicéridos altos, que forman parte del conocido síndrome metabólico.

A todo ello se suman los antecedentes familiares de diabetes y, en el caso de las mujeres, haber padecido diabetes gestacional durante el embarazo.

Por separado, ninguno de estos factores confirma la existencia de prediabetes en mayores, pero cuando varios coinciden conviene realizar una valoración médica.

A partir de los 45 años conviene prestar más atención

Los especialistas recomiendan realizar controles periódicos de glucosa especialmente a partir de los 45 años, sobre todo cuando existe sobrepeso o varios factores de riesgo.

Muchas personas piensan que, si no tienen sed excesiva, pérdida de peso o necesidad constante de orinar, no existe ningún problema. Sin embargo, esos síntomas suelen aparecer cuando la diabetes ya está establecida.

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Precisamente ahí reside el mayor peligro.

Detectar la alteración antes permite actuar cuando todavía es reversible.

La menopausia cambia más cosas de las que imaginamos

Uno de los aspectos que cada vez preocupa más a los endocrinólogos es el aumento del riesgo metabólico en las mujeres durante la perimenopausia y la menopausia.

La disminución de estrógenos provoca cambios profundos en el organismo. Disminuye la masa muscular, aumenta la grasa corporal -especialmente en el abdomen- y el metabolismo se vuelve más lento.

Muchas mujeres interpretan estos cambios únicamente como una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Sin embargo, detrás de ese aumento de peso pueden esconderse alteraciones metabólicas que conviene vigilar.

Por eso, mantener la masa muscular cobra una importancia enorme durante esta etapa.

El músculo: el gran aliado que solemos olvidar

Cuando se habla de prevenir la diabetes, casi todo el mundo piensa automáticamente en la alimentación.

Sin embargo, los expertos recuerdan que el músculo desempeña un papel decisivo.

Cuanta mayor masa muscular conservamos, mejor utiliza el organismo la glucosa y mayor sensibilidad existe frente a la insulina.

De ahí que el ejercicio de fuerza haya dejado de ser una actividad reservada para deportistas. Hoy se considera una de las mejores herramientas para preservar la salud metabólica durante el envejecimiento.

Levantar pequeñas pesas, utilizar bandas elásticas o realizar ejercicios adaptados varias veces por semana puede resultar tan importante como cuidar la dieta.

Todavía estamos a tiempo con la prediabetes

La palabra "prediabetes" suele generar preocupación. Muchas personas interpretan el diagnóstico como el paso previo e inevitable hacia la diabetes tipo 2.

Pero los especialistas transmiten un mensaje mucho más esperanzador.

La prediabetes en mayores puede revertirse en un elevado número de casos si se actúa con suficiente antelación.

Diversos estudios han demostrado que perder únicamente entre un 5 % y un 10 % del peso corporal puede mejorar notablemente los niveles de glucosa y reducir el riesgo cardiovascular.

No se trata de realizar dietas extremas, sino de incorporar cambios sostenibles: caminar más, reducir el sedentarismo, cuidar la alimentación, controlar la tensión arterial, dormir adecuadamente y aprender a gestionar el estrés.

Pequeñas decisiones mantenidas en el tiempo pueden producir grandes beneficios. No basta con sentirse bien

Quizá la mayor enseñanza que deja la prediabetes sea precisamente esta: encontrarse bien no siempre significa estar sano.

Nuestro organismo puede estar avisando de que algo empieza a cambiar mucho antes de que aparezcan síntomas evidentes.

En una sociedad donde la esperanza de vida continúa aumentando, la prevención adquiere un papel cada vez más importante. Las revisiones periódicas dejan de ser un simple trámite para convertirse en una inversión en salud.

Una analítica rutinaria puede descubrir una alteración que permita actuar antes de que aparezcan complicaciones irreversibles.

La prevención empieza mucho antes del diagnóstico

Cada vez vivimos más años. El verdadero reto consiste en vivirlos con la mayor calidad de vida posible.

La prediabetes en mayores representa una oportunidad única para intervenir antes de que aparezca una enfermedad crónica. Detectarla no significa recibir una mala noticia; significa disponer de tiempo para cambiar el rumbo.

Quizá esa sea la reflexión más importante. Esperamos a sentirnos mal para acudir al médico, cuando muchas enfermedades ofrecen una valiosa ventana de oportunidad precisamente antes de dar síntomas.

Escuchar al cuerpo también significa prestarle atención cuando parece que no dice nada.

 

Bibliografía

  • Sociedad Española de Diabetes (SED). Prediabetes y prevención de la diabetes tipo 2.
  • Fundación para la Diabetes Novo Nordisk. Información sobre prediabetes y factores de riesgo.
  • American Diabetes Association (ADA). Standards of Care in Diabetes 2026.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Diabetes.

 

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