Sentirse viejo puede adelantar la jubilación: un factor psicológico que influye más de lo que pensamos


Publicado por Patricia Fernández, periodista
Creado: 8 de octubre de 2026 13:37 | Modificado: 8 de octubre de 2026 14:09


Sentirse viejo puede adelantar la jubilación: un factor psicológico que influye más de lo que pensamos

La jubilación suele explicarse con números: edad legal, años cotizados, pensión prevista o salud laboral. Sin embargo, una línea reciente de investigación apunta a un factor menos visible: cómo se siente una persona respecto a su propia edad. Sentirse viejo puede influir en la decisión de dejar de trabajar antes de lo previsto.

Sentirse viejo y jubilación: una relación que empieza a preocupar a los expertos

Durante años, el momento de la jubilación se ha analizado casi siempre desde una perspectiva económica. Cuánto se ha cotizado, qué pensión quedará, si compensa seguir trabajando unos años más o si existen penalizaciones por retirarse antes.

Pero la decisión de jubilarse no se toma solo con una calculadora.

También influyen el cansancio, la salud, el tipo de trabajo, la motivación, el ambiente laboral, la situación familiar y, cada vez más, algo que parece mucho más subjetivo: la edad que una persona siente tener.

No hablamos de la edad que aparece en el DNI, sino de la llamada edad subjetiva. Es decir, si una persona de 58, 62 o 65 años se percibe todavía activa, útil y con proyectos, o si por el contrario empieza a verse a sí misma como alguien mayor, cansado y fuera de lugar en el mundo laboral.

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La diferencia puede parecer sutil, pero no lo es.

Un estudio reciente publicado en Frontiers in Psychology ha analizado precisamente cómo la edad subjetiva y la intención de jubilarse se relacionan con la jubilación real en personas mayores de 50 años. La investigación no afirma que sentirse viejo sea la única causa de abandonar el trabajo, pero sí señala que esta percepción puede influir en que la intención de jubilarse termine convirtiéndose en una decisión real.

Qué es la edad subjetiva

La edad subjetiva es la edad que sentimos tener, independientemente de la edad cronológica.

Hay personas de 70 años que se sienten activas, curiosas y plenamente capaces de seguir participando en la vida social, familiar o profesional. Y hay personas bastante más jóvenes que empiezan a verse a sí mismas como "demasiado mayores" para aprender, cambiar de empleo, asumir nuevos retos o continuar trabajando.

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Esta percepción no surge de la nada.

Está influida por la salud, por la energía física, por la imagen que devuelve el entorno, por la cultura laboral y por los mensajes sociales sobre lo que se supone que alguien "debería" hacer a determinada edad.

En una sociedad que asocia con demasiada frecuencia la vejez con pérdida, retirada o inutilidad, sentirse viejo puede convertirse en una especie de profecía silenciosa.

Cuando la jubilación empieza antes en la cabeza

Muchas personas no se jubilan el día que dejan de trabajar. Empiezan a hacerlo mucho antes, cuando sienten que ya no pertenecen al lugar que ocupan.

Puede ocurrir en una empresa donde los cambios tecnológicos avanzan muy rápido. En un empleo físicamente exigente. En un entorno donde los trabajadores mayores sienten que se les consulta menos, se les forma menos o se les considera menos adaptables.

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Entonces aparece una idea: "Esto ya no es para mí".

Esa frase puede pesar tanto como los años cotizados.

La investigación sobre sentirse viejo y jubilación sugiere que la forma en que una persona interpreta su propia edad puede hacer que una intención de retiro se refuerce y termine materializándose. Dicho de otra forma: si alguien ya se siente fuera del mercado laboral, es más probable que vea la jubilación como el siguiente paso natural.

No todo depende de la actitud

Conviene evitar una lectura simplista.

Decir que sentirse viejo puede adelantar la jubilación no significa culpar a la persona que decide retirarse. Muchas jubilaciones anticipadas responden a razones muy reales: problemas de salud, desgaste físico, cuidados familiares, desempleo, dificultades para encontrar otro empleo o condiciones laborales poco sostenibles.

Tampoco todas las personas pueden elegir libremente.

En algunos casos, seguir trabajando no es una opción deseada, sino una necesidad económica. En otros, jubilarse antes puede ser una decisión razonable para proteger la salud física o mental.

Por eso, el interés de estos estudios no está en juzgar cuándo debe jubilarse alguien, sino en comprender mejor qué factores influyen en una decisión tan importante.

El papel del edadismo

Uno de los elementos de fondo es el edadismo, es decir, los estereotipos y prejuicios relacionados con la edad.

Cuando una persona escucha constantemente que a partir de cierta edad ya cuesta aprender, que los mayores no se adaptan bien a la tecnología o que lo normal es "dejar paso", puede terminar interiorizando esos mensajes.

Ese proceso se conoce como autoedadismo.

La persona no solo recibe el prejuicio desde fuera, sino que empieza a aplicárselo a sí misma.

Y esto puede tener consecuencias directas en su autoestima, su salud, su participación social y también en su relación con el trabajo.

Si alguien se convence de que ya no aporta, aunque su experiencia siga siendo valiosa, la jubilación puede aparecer como una salida antes incluso de valorar otras opciones.

España, ante una jubilación cada vez más compleja

En España, el debate sobre la jubilación es especialmente relevante. En 2026, la edad ordinaria de jubilación se sitúa en 66 años y 10 meses para quienes no alcanzan determinados periodos de cotización, mientras que quienes han cotizado lo suficiente pueden jubilarse a los 65 años sin penalización.

Además, cada vez se habla más de jubilación activa, flexible o demorada. El sistema intenta adaptarse a una realidad evidente: no todas las personas envejecen igual ni tienen la misma capacidad, deseo o necesidad de seguir trabajando.

En este contexto, la edad subjetiva añade una pregunta incómoda: ¿nos jubilamos cuando podemos, cuando debemos o cuando empezamos a sentir que ya no pertenecemos al mundo laboral?

Sentirse joven no debería convertirse en una presión para seguir trabajando eternamente. Pero sentirse viejo tampoco debería empujar a retirarse antes de tiempo si todavía existen ganas, capacidades y oportunidades.

Al final, la cuestión no es retrasar la jubilación a toda costa ni adelantarla por miedo.

La verdadera clave está en que cada persona pueda elegir el momento adecuado sin sentirse expulsada por su edad ni atrapada por sus circunstancias.

Porque cumplir años no debería significar dejar de sentirse útil.

Y jubilarse no debería ser una forma de desaparecer, sino una oportunidad para seguir viviendo con propósito.

 

Bibliografía

  • Frontiers in Psychology. Estudio sobre edad subjetiva, intención de jubilación y situación real de jubilación en adultos mayores de 50 años.
  • Seguridad Social. Información oficial sobre edad ordinaria de jubilación en España.
  • Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 416/2026, sobre jubilación flexible y compatibilidad de la pensión contributiva de jubilación con el trabajo.

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