Afrontar la infección por COVID-19 con seguridad

Afrontar la infección por COVID-19 con seguridad

La infección por COVID-19 es un proceso importante que afecta a múltiples órganos y sistemas de forma simultánea y profunda. Esto conlleva un desgaste biológico importante y unas consecuencias que deben ser controladas para evitar secuelas y minimizar en lo posible los posibles daños posteriores.

Síntomas más frecuentes

Es muy frecuente percibir distintas molestias tras superar la infección aguda. Uno de los síntomas más importantes es la disnea (falta de aire), más frecuente en relación con el esfuerzo físico. Es obligada una revisión en este caso.

Otros síntomas habituales son cansancio intenso (astenia), dolores articulares, dolor torácico, dolor de cabeza (cefalea) y trastornos del gusto y el olfato. 

Cuándo es aconsejable la revisión

Si el caso ha estado controlado en domicilio, es aconsejable pasar una revisión no antes de 4 semanas después del inicio de los síntomas. Es importante dirigirse a centros adecuados y etiquetados para esta patología y comunicar en el momento de la cita siempre el motivo de la consulta. De este modo se vela por la seguridad de los pacientes en circuitos establecidos en los centros para evitar contactos de riesgo y acotar las fechas seguras para realizar una visita de presencia física.

Se está dando la circunstancia que pacientes se citan sin tener en cuenta estos aspectos, personándose en consultas en la fase aguda de la enfermedad cuando es posible el contagio, situación que tanto los pacientes como los sanitarios debemos evitar.

En caso de haber estado hospitalizado al alta se fijará la fecha de revisión, que viene marcada por orden médica, según haya evolucionado cada caso.

Ejercicio físico

Tras la infección por COVID-19, el periodo de convalecencia debe adaptar los cuidados a la capacidad del organismo, que irá normalizándose en las siguientes semanas. Es de vital importancia realizar una alimentación completa y correcta, rica en proteínas y vegetales y frutas frescos (vitaminas).

El ejercicio físico debe ser gradual pero nunca forzando la capacidad del individuo, se debe consultar cuándo realizar deporte de nuevo. Es importante observar si hay alteraciones de la potencia muscular, sensibilidad y dificultad respiratoria en el esfuerzo para descartar complicaciones. 

Consejos

Lo ideal tras superar la infección por COVID-19 es pasar una revisión en Medicina Interna. Sobre todo en los casos no hospitalizados (donde el control médico está siendo más limitado). Dicha revisión incluirá una evaluación médica y pruebas complementarias para evaluar la situación del organismo prestando atención a los principales órganos diana de la infección. Según los resultados de este examen médico y las pruebas, se ajustará el régimen de vida y el tratamiento farmacológico. En este sentido es muy frecuente, por ejemplo, la afectación pulmonar con disminución de la capacidad ventilatoria, que a veces necesita incluso fisioterapia. Las alteraciones de la coagulación cursan muchas veces sin síntomas y solo se evidencian si se estudian en la analítica, y precisan tratamiento específico para evitar complicaciones (trombosis).

Pruebas negativas

Existen diferentes pruebas diagnósticas para la COVID-19. La indicación de cada una de ellas es distinta según el momento de los síntomas, de la exposición, de la situación de riesgo del paciente y del tiempo de la evolución de la enfermedad.

La rentabilidad y fiabilidad diagnóstica de las pruebas dependen también de si están correctamente indicadas.

En la primera fase de la enfermedad, los primeros 7 días, la PCR es muy fiable, pero después de este tiempo su rentabilidad diagnóstica disminuye. Los anticuerpos requieren una media de 14 días desde el inicio de la enfermedad para aparecer en la sangre.

Por ello debe ser un especialista en Medicina Interna el que prescriba qué tipo de test conviene hacer en cada caso clínico y en cada momento de la evolución clínica. Sólo haciendo un cálculo correcto de los días y el riesgo del paciente se acertará con el test más apropiado. Si no, podremos encontrarnos con Test falsos negativos, por ejemplo si hacemos PCR en un paciente que lleve más de 9 días de evolución. Es un problema que las personas realicen test por su cuenta sin haber sido evaluadas por profesionales. Ante la sospecha de un falso negativo, el médico indicará cuarentena de 14 días en espera de obtener anticuerpos en la sangre y evitar contagios. Posteriormente a ese periodo, el diagnóstico se confirma con una serología que también informa del potencial de ese individuo para contagiar.

Por todo ello es necesario que un experto valore el resultado del test y el contexto del paciente para indicar las medidas de aislamiento, cuarentena preventiva y su duración, y los posibles test posteriores de control o confirmación.

En los últimos tiempos se ha extendido mucha información, confusa y variada y puede que se haya transmitido a la población que es un tema sencillo aparentemente, pero no es así. Es un tema complejo desde el punto de vista técnico que debe ser manejado por expertos para seguridad del paciente.


Dra. Isabel de la Azuela Tenorio
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