Trastornos psicológicos y COVID-19

Trastornos psicológicos y COVID-19

Durante los meses que llevamos de pandemia por la COVID-19, hemos observado diferentes momentos emocionales en las personas.

En un primer momento en el que se tomó la decisión de confinarnos quince días, apareció el miedo. El miedo fue la emoción que primero nos movió, ya que las personas tenían miedo a no tener suficientes alimentos y eso hizo que aparecieran una serie de comportamientos. Tenían miedo a no ser capaces de permanecer en casa durante esos quince días sin poder salir y eso les generaba problemas de ansiedad.

Sin embargo, hubo muchas personas que fueron capaces de disfrutar ese momento. A esta parte de la población les afectó positivamente, porque encontraron mucho más tiempo para poderse dedicar a ellos mismos.

Muchas personas practicaron el mindfulness, una herramienta que nos ayuda a disfrutar del momento presente en el aquí y en el ahora. Esta técnica permitió a estas personas hacer introspección, para darse cuenta de las cosas verdaderamente importantes (los abrazos, besos, caricias…) y salir fortalecidas de esta situación.

Evolución del estado emocional

Al principio vimos como la pandemia nos fue afectando positivamente: éramos capaces de hacer muchas cosas, pero con el paso del tiempo y ya viendo que esto iba a durar mucho, la gente cayó en un desánimo. Empezamos a tener problemas de concentración y problemas de tristeza y de ansiedad, sobre todo, de angustia, nerviosismo y estrés.

Con el desconfinamiento vimos un aumento de los trastornos de ansiedad, así como de los trastornos obsesivo compulsivo (el miedo al contagio, el miedo a la enfermedad…). Por otro lado, al dar la oportunidad de poder salir, aumentaron también los trastornos que tenían que ver con agorafobia o con aquello que estaba relacionado con el contacto social, porque teníamos que seguir manteniendo las distancias para evitar el contagio sanitario.

Niños: cómo se han visto afectados

Cuando empezamos a hablar de nueva normalidad e intentábamos hacer nuestra vida poco a poco, nos dábamos cuenta de que no podíamos hacer las cosas que hacíamos antes. Teníamos que llevar la mascarilla, teníamos que seguir guardando distancia y entonces hubo también una afectación en la población. Los más afectados al principio fueron los niños, porque tenían que volver al colegio. Ellos habían vivido el confinamiento mejor que nosotros, ellos estaban con su familia, con sus padres, se sentían protegidos y jugaban, a pesar de echar de menos a sus amigos. Pero también es verdad que a nivel de salud mental ellos tienen mayor capacidad de adaptación al cambio. Sí que les afectó esa adaptación al cambio cuando volvieron al colegio, que pasaron de tener clases online a tener clases presenciales, pero con todas las medidas de seguridad comentadas.

Cómo ha afectado a los adultos

Con relación a los adultos, las crisis de pánico fueron el motivo de las primeras consultas. En un 95%, las primeras consultas que recibimos eran de crisis de pánico, ataques de ansiedad y trastornos relacionados con este estado de ánimo.

Aun así, las personas se han ido adaptando y volviendo a esa realidad. Y tanto los niños como los adultos han ido bajando ese grado de ansiedad.

En el momento en el que vuelve otra vez esta segunda ola, hemos pasado de esa ansiedad y estrés a encontrarnos con un estado de apatía, desánimo y tristeza, porque es mucho tiempo sin abrazar, sin acariciar, sin besar o sin ver a las personas que quieres, sin hacer actividades que hacíamos que nos hacían estar bien… Y eso ha afectado a nuestra forma de relacionarnos, porque el afecto se requiere con el contacto y el contacto nos genera oxitocina. Y en este momento estamos bastante necesitados de afecto y de oxitocina por los demás, lo que nos está llevando a esa tristeza.

Claves para protegernos ante lo que estamos viviendo

El salir fortalecidos pasa por una serie de pautas:

  • La introspección, por conocernos a nosotros, ver cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades.
  • Ser compasivo con nosotros mismos, permitirnos caer las veces que haga falta.
  • Cuidarnos: cuidar la alimentación, hacer ejercicio físico.
  • Ocupar el tiempo para hacer actividades que nos gusten, que nos hagan sentirnos bien.

Y a partir de todo esto, relacionarnos con las personas que tenemos más cerca, a las que sí podemos tocar, para nutrirnos de ese afecto y cariño. Y dar cariño a los demás de forma compasiva, entender a los demás. Que todo lo que estamos haciendo es por el bien de las personas de nuestra sociedad y que vamos a salir de esta situación mucho más fortalecidos si entendemos que no estamos solos, que estamos juntos. A partir de ese momento, el sentido del humor, el optimismo y el apoyo social son las principales variables de resiliencia para salir fortalecido.

Dra. Prof. Elena Baixauli GallegoTop Doctors

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