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DOLOR LUMBAR

Qué es bueno y qué es malo para el dolor lumbar

Qué es bueno y qué es malo para el dolor lumbar

Te presentamos qué factores son buenos y cuáles son malos para atajar un dolor lumbar.

Existen una serie de medidas preventivas que debemos llevar a cabo una vez nos encontremos padeciendo un dolor lumbar. De la misma manera, también podemos encontrar ciertos recursos que nos permitan mejorar el tiempo de recuperación de una dolencia como la descrita. A fin de cuentas, se trata de seguir unos sencillos consejos que nos faciliten la vida cuando nos encontramos en circunstancias precarias debido a una afección tan común -a la par que molesta- como la lumbalgia.

Qué es bueno y qué es malo para afrontar la recuperación de una lumbalgia

Según la gravedad y la duración de la lesión, nos podemos encontrar con diferentes tratamientos para afrontar la recuperación de un dolor lumbar. Si éste es inferior a 14 días, bastará con una combinación de analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares con un poco de actividad física para mejorar perceptiblemente. Si, por el contrario, la dolencia se dispara por encima de los 14 días -o se hace crónica superando los 90 días- seguramente deberemos recurrir a procesos de rehabilitación o, incluso, a una intervención quirúrgica.

Sea como fuere, recursos como la práctica moderada de ejercicio, el uso de ropa y calzado cómodos, la utilización de un buen colchón, el seguimiento de una correcta higiene postural, la ejecución de ejercicios de estiramiento, el control de las calorías ingeridas a lo largo del día y la búsqueda de consejo médico suponen los mejores estandartes para iniciar una buena recuperación -y a medio plazo prevenir su reaparición- de un dolor lumbar.

Por otro lado, debemos evitar todo aquello que sea malo para el dolor lumbar si deseamos tener una pronta y satisfactoria recuperación. En este sentido, factores como el reposo absoluto, la utilización de tacones altos en el caso de las mujeres, el excesivo sedentarismo, la mala alimentación, el levantamiento de peso o la realización de movimientos bruscos pueden suponer un escollo para la superación de una lumbalgia.

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