Así amenaza el frío a los mayores sin que te des cuenta


Publicado por Patricia Fernández, periodista
Creado: 19 de enero de 2026 19:05 | Modificado: 19 de enero de 2026 19:33


Así amenaza el frío a los mayores sin que te des cuenta

En invierno miramos el termómetro, nos quejamos un poco y seguimos con el día. Pero para muchas personas mayores y con enfermedades crónicas, una bajada brusca de temperatura no es solo “mal tiempo”, es un factor de riesgo real para su salud.

No hace falta que nieve ni que estemos bajo cero para que el frío pase factura al corazón, a los pulmones o incluso al equilibrio. Por eso, más allá del aviso puntual del Ministerio de Sanidad, merece la pena pararse un momento a pensar cómo nos protegemos.

El frío no se ve, pero se nota en el cuerpo

Cuando hace frío, el organismo reacciona cerrando vasos sanguíneos, aumentando la tensión arterial y esforzando más al corazón para mantener el calor. En una persona joven y sana, esto suele ser un simple "esfuerzo extra". En alguien mayor, con hipertensión, cardiopatía o problemas respiratorios, puede convertirse en una sobrecarga peligrosa.

Además, el aire frío irrita las vías respiratorias, empeora el asma y la EPOC, y favorece infecciones respiratorias. Si a esto sumamos viviendas mal aisladas, pensiones justas y miedo a encender la calefacción por el precio, la ecuación se complica rápidamente.

Por eso, cuando hablamos de frío y "grupos vulnerables" no exageramos: personas mayores, bebés, quienes viven con enfermedades crónicas, quienes toman ciertos medicamentos o quienes están en situación de pobreza energética necesitan un plus de protección.

Abrigarse bien no es ponerse "lo más gordo"

PUBLICIDAD

Uno de los consejos que más repiten los especialistas es casi de sentido común, pero lo solemos aplicar mal: vestirse por capas. No se trata de sacar el jersey más grueso del armario, sino de combinar varias prendas finas para atrapar aire entre ellas.

Una buena fórmula para personas mayores puede ser:

  • Camiseta interior de manga larga de algodón o tejido térmico.
  • Camisa o jersey fino.
  • Cárdigan o jersey más grueso.
  • Abrigo que corte el viento y, si llueve, sea impermeable.

La idea es poder quitar o poner capas si entramos en un sitio con calefacción, evitando sudar (porque el sudor, al enfriarse, también hace perder calor). Y no olvidemos extremidades: gorro, bufanda, guantes y calcetines calientes. Mucho calor se pierde por la cabeza y los pies, y en personas mayores la sensación de frío en manos y pies es muy frecuente.

Un detalle que parece menor, pero no lo es: calzado antideslizante. En invierno son más habituales los suelos mojados, el hielo en la calle, los portales resbaladizos. Una caída a los 75 no es lo mismo que a los 25: hablamos de fracturas de cadera, ingresos, pérdida de autonomía. Unas buenas suelas, bastón si hace falta y cero vergüenza de ir "bien agarrado".

Respirar por la nariz y comer caliente

PUBLICIDAD

El consejo de "respirar por la nariz" puede sonar raro, pero tiene lógica: la nariz actúa como un pequeño radiador. Calienta y humedece el aire antes de que llegue a los pulmones. En cambio, si respiramos siempre por la boca, el aire frío entra a pulmón "a pelo", irrita más y favorece la tos y el malestar respiratorio.

En cuanto a la alimentación, el invierno es un buen momento para recuperar la cuchar. Caldos, legumbres guisadas con poca grasa, purés de verduras, cremas calientes. No se trata de comer más, sino de comer mejor y mantener la energía. Las bebidas calientes (infusiones, leche, caldos) ayudan a entrar en calor y pueden ser un pequeño ritual de bienestar diario.

Eso sí, cuidado con el alcohol "para entrar en calor". Dilata los vasos sanguíneos de la piel, da sensación de calor, pero en realidad favorece la pérdida de temperatura corporal y puede interactuar mal con muchos medicamentos, muy habituales en mayores.

La casa: caliente, pero también segura

En España aún se usan braseros, estufas de gas, estufas eléctricas viejas y todo tipo de inventos para combatir el frío. Algunos funcionan; otros son directamente peligrosos.

Tres ideas básicas para el hogar en invierno:

  1. Mejor poco calor continuo que mucho calor a ratos
    Mantener la casa a una temperatura razonable (alrededor de 19 o 21 ºC) de forma continua suele ser más seguro y confortable que pasar del frío al calor extremo encendiendo y apagando. En personas mayores, los cambios bruscos pueden causar mareos, bajadas de tensión y malestar.
  2. Ventilar es obligatorio, aunque haga frío
    Si se usan braseros de carbón, estufas de gas o chimeneas, es fundamental ventilar la vivienda para evitar acumulación de dióxido de carbono o monóxido. Unos minutos con ventanas entreabiertas varias veces al día pueden evitar sustos serios.
  3. Nada de improvisaciones con cables y mantas
    Alargar cables, tapar estufas con ropa para "que se seque antes" o acercar demasiado sillones y mantas a las fuentes de calor son prácticas que multiplican el riesgo de incendio. Y las personas mayores, a menudo con movilidad reducida, tienen menos margen para salir a tiempo de una habitación llena de humo.

Medicación, gripe y falsas soluciones rápidas

PUBLICIDAD

En invierno solemos tirar de "lo de todos los años": un jarabe, unas pastillas para el catarro, un antiinflamatorio... Sin embargo, en mayores polimedicados, automedicarse es una mala idea.

Algunos medicamentos para el resfriado pueden subir la tensión, interferir con pastillas para el corazón o la diabetes, o causar somnolencia extra y caídas. Lo más sensato ante fiebre, malestar intenso o dificultad respiratoria es consultar con el médico o enfermera, aunque sea por teléfono, antes de sumar pastillas al pastillero.

En cambio, hay una medida preventiva con bastante evidencia detrás: la vacuna de la gripe. Está recomendada especialmente en mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas, porque reduce el riesgo de complicaciones graves. Cada año mueren en España miles de personas por complicaciones respiratorias relacionadas con gripe y otros virus invernales, y la mayoría son mayores o pacientes vulnerables. Vacunarse no garantiza no enfermar, pero suele traducirse en cuadros más leves y menos ingresos.

Personas vulnerables al fío

El frío no afecta por igual a todo el mundo. Dentro del grupo de mayores hay realidades muy distintas: quien vive en una casa bien aislada y con buena pensión, quien pasa el invierno con miedo a abrir la caldera, quien vive solo en un piso antiguo, quien cuida de otra persona dependiente y se pone siempre el último en la lista.

Tener "cuidado con las personas vulnerables" no es solo una frase: es mirar alrededor.

  • ¿Tengo un vecino mayor que apenas sale en invierno?
  • ¿Sé si en su casa hace frío de verdad?
  • ¿Hay familiares que viven solos y que agradecerían una llamada, una visita, un par de horas de compañía?

El frío se combate con mantas y calefacción, sí, pero también con presencia humana. Saber que alguien está pendiente puede marcar la diferencia entre pedir ayuda a tiempo o aguantar demasiado por no molestar.

Plan de invierno personal

Los mensajes del Ministerio de Sanidad en redes sociales cumplen su función: recuerdan qué hacer cuando llega la primera ola de frío. Pero, en realidad, cada persona mayor (y su entorno) debería tener su propio "plan de invierno" pensado con calma:

  • Revisar la instalación de calefacción o las estufas antes de que llegue el frío intenso.
  • Asegurarse de tener ropa de abrigo adecuada y calzado antideslizante.
  • Tener a mano teléfonos de familiares, vecinos y servicios de emergencia.
  • Comentar con el médico si hay enfermedades que puedan empeorar con el frío (cardiacas, respiratorias) y qué signos deben preocupar.
  • Organizarse en familia o vecindario para que nadie "desaparezca" varios días sin que nadie se entere.

El frío, por sí solo, no tiene mala intención. Pero si se cruza con la fragilidad, la soledad, casas frías y poca información, puede convertirse en un problema serio. La buena noticia es que muchas de las medidas para protegerse son sencillas y están en nuestras manos.

La próxima vez que mires por la ventana y digas "qué frío hace", quizá merezca la pena añadir mentalmente una pregunta: ¿y yo, o las personas mayores que quiero, estamos realmente preparados para este invierno? Ahí empieza de verdad la prevención. 

Artículo recomendado

Buscador gratuito de residencias

Buscador gratuito de residencias

Encuentra la residencia que encaja con tus necesidades. Puedes filtrar por preferencias, ver los servicios y fotos de cada centro e incluso contactar...

PUBLICIDAD

Relacionados

Comentarios